canal Athletic
Actualidad
Los rojiblancos se dan un respiro
Sostenido por su delantero centro, el Athletic se reencuentra con la victoria ante un Osasuna que demostró las razones por las que es colista
16 de noviembre de 2008
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Llorente marca la diferencia
DECISIVO. Llorente celebra el segundo gol del Athletic, el que sentenció la victoria ante Osasuna. / FOTOS: Luis Ángel Gómez, Fernando Gómez y Jordi Alemany
JON AGIRIANO.-

Corría el minuto 87 cuando Iraola vio el horizonte despejado y se lanzó al ataque. La ventaja del Athletic era mínima y se trataba de alejar el balón de la portería de Iraizoz. De que corriera el minutero, vamos. El lateral rojiblanco se encontró en su aventura con el apoyo de Joseba Etxeberria, que siempre está listo para cualquier expedición, y entre ambos dibujaron una bella jugada, de esas que aparecen con cuentagotas, como esencia de un perfume perdido, en el juego del Athletic. El balón acabó en Llorente, donde acaba siempre, y el riojano, de espaldas a la portería, se sacó un tiro cruzado al que no llegó Roberto. Era el 2-0 y algo más: era el reencuentro del Athletic con la victoria después de una nefasta racha de seis partidos y la confirmación de que el delantero de Rincón de Soto se ha convertido en un ejecutor de primer nivel. Ya es, de largo, el jugador más decisivo del equipo bilbaíno.

Vive este Athletic agobiado de Fernando Llorente, cuyo crecimiento salta a ojos vista. Da la impresión de que el chaval se ha convencido no ya de su calidad, sino de su poder, y de que el descubrimiento de su fortaleza le ha cambiado por completo. Se le nota en los choques, en los forcejeos, en los balones divididos, en cada salto de cabeza, en la ambición y confianza que muestra en todos los balones que disputa. Como la semana pasada les ocurrió a los centrales del Mallorca y la anterior a los del Real Madrid, Flaño y Cruchaga sufrieron ayer en sus carnes al nuevo primo de Zumosol del Athletic. Es probable que sueñen con él, conscientes de que Llorente marcó él solo la diferencia en un partido tenso, con mucho arreón y mucho fuego cruzado, como correspondía a la situación angustiosa que atraviesan los dos equipos.

La victoria del Athletic no admite ningún reparo. Sin grandes alardes, pero más dinámico que en anteriores encuentros, el equipo de Caparrós fue superior desde el principio a un pobre Osasuna. Los navarros sólo sacaron la cabeza en el arranque de la segunda parte, casi por desesperación, pero su nulidad ofensiva es sangrante. Hablamos de una tropa que sólo ha marcado tres goles en once partidos, con lo cual está dicho todo. Ayer apenas inquietaron en un par de ocasiones a Iraizoz, que vivió una de las tardes más plácidas de la temporada.Y lo mismo le ocurrió a la hinchada de San Mamés, que salvo algunos apuros en la segunda parte, producto de la mínima ventaja que registraba el marcador, disfrutó de un partido casi tranquilo. A ello contribuyó una sensación placentera, casi olvidada por estos lares: la de que el rival era inferior, la de que si el Athletic tiene problemas, Osasuna los tiene aún mucho mayores. Se quiera o no, es un consuelo.

Susaeta y Garmendia

Los rojiblancos entraron al choque con buen pie. Caparrós sorprendió con un once nuevo. Desaparecieron del equipo Yeste, Etxeberria y Gabilondo, y entraron Javi Martínez, Susaeta y Garmendia. Estos dos últimos aportaron un dinamismo que se agradeció. Sirvió para que la presión del equipo no quedara en agua de borrajas y para incordiar a la defensa navarra, que no está para muchos trotes y que, metida en una espiral negativa, hasta hace regalos de tómbola. Así llegó el primer gol, al cuarto de hora. Un saque de banda lateral de Osasuna acabó en la cabeza de David López y posteriormente en Llorente, que se fue de los centrales y fusiló a Roberto. El rechace del portero rojillo lo aprovechó Garmendia para poner la primera piedra de un triunfo vital.

Hubo posibilidades de aumentar la brecha, pero tampoco está el Athletic muy desahogado que se diga cuando llega al área rival. Aun así, Osasuna apenas inquietaba. Incapaces de combinar, con Nekounam muy lejos de su mejor forma y Vadocz perdido, los de Camacho eran un monumento a la impotencia. Lo que se dice un colista de garantías. El balón no les aguantaba un suspiro y el Athletic se frotaba las manos. Al descanso, el partido estaba bajo control, pero quedaba la duda; el eterno interrogante de cómo saldrían los rojiblancos en la reanudación. De hecho, en los primeros escarceos de la segunda parte a más de uno se le puso el nudo en la garganta después de que primero Vadocz y luego Pandiani pifiaran dos buenas ocasiones.

Felizmente, el peligro no pasó a mayores. El Athletic volvió a bregar y la defensa supo hacer su trabajo, incluido Etxeita, que entró en lugar de Ustaritz y cumplió con sobriedad. Fue suficiente para igualar de nuevo la disputa, para poder celebrar el 2-0 de Llorente y para acabar poniendo los tres puntos a buen recaudo. De eso se trataba. De cumplir con una obligación imperiosa. No queda otra a un equipo que continúa en puestos de descenso.

TAGS RELACIONADOS
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
MULTIMEDIA