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El Marsella, en sus cimientos

Marcelo Bielsa, durante su etapa en el Marsella.
Marcelo Bielsa, durante su etapa en el Marsella. / AFP
  • El conjunto de la Costa Azul luchó por el título de Liga francesa durante buena parte de la pasada campaña, pero tras el huracán de Bielsa, el OM ha regresado a la cruda realidad

Decir que el paso de Marcelo Bielsa por Marsella fue una auténtica revolución puede resultar una afirmación casi obvia, ya que cada etapa del técnico rosarino es casi sinónimo de notoriedad y popularidad. Así fue en el Athletic y también en el Olympique de la Costa Azul, los dos últimos equipos que ha dirigido el 'Loco'. El Athletic rozó el doblete en su primer año con el argentino y el OM luchó por el título de la Liga francesa durante buena parte del campeonato. La estela del prestigioso entrenador, sin embargo, desata a su marcha un auténtico torbellino que obliga casi a reconstruir el equipo desde sus cimientos.

El nivel de exigencia de Bielsa hacia sus jugadores resulta casi anacrónico en el fútbol actual, ya que es uno de los pocos técnicos que lleva a la práctica el principio de rendir al 110% de la capacidad física y mental del futbolista. El éxito de Bielsa se mantiene en el ataque y la fe a partes iguales, junto con cierta dosis de perfeccionismo casi obsesivo. El desembarco del rosarino en Marsella supuso un estallido de adrenalina e ilusión en el entorno de la Costa Azul, al igual que numerosos dolores de cabeza para su presidente. Hoy, el Marsella tiene poco que ver con el conjunto que rozó el título por primera vez en cinco largos años.

A pesar de que la junta directiva daba por hecha la continuidad de Bielsa al frente del Marsella, el técnico esgrimió que no había estampado su firma y abandonó el club en pleno agosto. El club, por tanto, intentó mantenerse a flote a contrarreloj y contrató a Míchel para dirigir una nave con buenas prestaciones pero con un socavón en la cubierta. La afición esperaba un rendimiento similar al de la campaña pasada, y le costó digerir que se trató de un mero espejismo. No es fácil para el hincha marsellés recobrar la ilusión por haber regresado a lo más alto y volver a someterse al PSG, al Mónaco, al Lyon y demás rivales directos.

Hoy, el Marsella tiene muy complicado regresar a las competiciones continentales para la próxima temporada, ya que se encuentra en la novena posición de la tabla con mismo número de victorias, empates y derrotas (seis), y sus sensaciones son poco más que reacciones volátiles, esporádicas e irregulares. La grada del Vélodrome suspira por que N'Koulou, Mendy, Barrada, Alessandrini y, sobre todo, Remy Cabella recompongan el rumbo del histórico equipo de la Costa Azul. Mientras tanto, buscan que la Europa League se convierta en un analgésico y, por qué no, en un camino factible a la conquista de un título.