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La redención de los secundarios

Iñigo Lekue conduce la pelota con Mikel Rico al fondo.
Iñigo Lekue conduce la pelota con Mikel Rico al fondo. / J. A. ISLA
  • El Athletic ha pasado de ser un grupo cerrado y de recursos escasos a contar con una plantilla con variantes y comodines, que le ha permitido mantener un gran nivel competitivo pese al brutal desgaste

No hace mucho, esta misma temporada, el Athletic era un grupo casi cerrado de jugadores, que funcionaba con una serie de 11-12 futbolistas y perdía el norte y los papeles cuando sufría algunos retoques. No hace falta más que recordar cómo los rojiblancos naufragaron en Holanda contra el AZ Alkmaar con un conjunto plagado de suplentes. Iago Herrerín y Laporte eran los únicos titulares habituales que disputaron aquel encuentro, en el que sólo la entrada en el campo de Aduriz, Raúl García e Iñaki WIlliams en la segunda mitad dibujaron una silueta similar a la que los rojiblancos lucían en la Liga.

La carencia de un plan B era casi un drama en el entorno, sobre todo en una temporada que se presentaba más cargada de partidos que nunca, con cuatro competiciones en juego (Liga, Copa, Europa League y Supercopa de España). La portería y la defensa eran las únicas posiciones que tenían algún recambio en el que poder depositar la confianza, al que habría que añadir a un acertado Eraso en la primera mitad de la campaña. Pero en esta recta final, en la que el Athletic ha luchado por alcanzar la semifinal de la Europa League hasta una agónica tanda de penaltis y cayó ante el Barça en una extenuante eliminatoria de Copa, el rol de los secundarios ha resultado determinante para mantener el nivel competitivo y para optar todavía a la quinta plaza.

Nada tuvo que ver, por ejemplo, el triunfo de oficio que lograron los rojiblancos en su penúltima jornada de Liga contra el Málaga. Valverde decidió dar un respiro a quienes rozaron la gesta en el Sánchez Pizjuán y sólo mantuvo a Raúl García entre los teóricos componentes del 'once' tipo. El equipo, sin embargo, no se descompuso en ningún momento y firmó un partido muy sobrio que le permitió reavivar el deseo de alcanzar el sueño de la Champions, reducido de nuevo a cenizas tras la derrota ante el Atlético el miércoles en La Catedral.

Las alternativas

Tampoco debería lanzar las campanas al vuelo el Athletic. No es que cuente con dos equipos que mantengan el mismo nivel, pero sí tiene algunos comodines que le brindan numerosas variantes y le permiten dar el descanso necesario a algunos futbolistas que superan los 50 partidos esta temporada. Eneko Bóveda, lateral reconvertido a central, se ha erigido en un recambio fiable para la baja de Laporte, que figuraba entre los insustituibles de la plantilla junto con Aduriz, Raúl García, Beñat y San José. Gracias a su rapidez, el ex del Eibar ha alcanzado un notable grado de complicidad con Etxeita y sus compañeros confían en él. Además, su versatilidad le permite también dar descanso a De Marcos en un momento dado. A falta de oportunidades en el costado, Bóveda se ha hecho fuerte en el eje central.

Iñigo Lekue estaba llamado a ser el lateral derecho del futuro del Athletic desde la pasada pretemporada. Ese puesto, sin embargo, es propiedad de De Marcos sin ningún tipo de discusión para Valverde. Su despliegue físico, de hecho, le abrió las puertas de la selección para disputar un amistoso, que finalmente no se celebró por la amenaza terrorista que asolaba entonces Bélgica. Pero el carrilero canterano ha conseguido mostrarse como una posibilidad para el lateral izquierdo, e incluso para el puesto de extremo, gracias a su gran golpeo de balón. Ha sido una pieza valiosa para cubrir las ausencias de Iñaki Williams y Sabin Merino, además del bache en el que todavía se encuentra Muniain.

Lekue, en este sentido, es uno de los primeros recambios a los que acude Valverde cuando hay alguna sanción, lesión o el agotamiento colectivo acecha. En Copa, además, es el cuarto futbolista de campo con más minutos (375). En una situación similar se encuentra Javier Eraso (395), que comenzó el curso como un tiro hasta la llegada de Raúl García en la recta final del mercado de fichajes del pasado verano. El navarro, que regresaba del Leganés, ha tenido una participación intermitente durante la campaña, aunque a Txingurri no le ha temblado la mano a la hora de apostar por él.

Ander Iturraspe y Mikel Rico han mejorado sus prestaciones en los últimos encuentros. Todavía están lejos de la versión que mostraron hace dos temporadas, que les instauró entre las mejores parejas de centrocampistas de la Liga. En el choque ante el Málaga demostraron que el abismo que les separa con el binomio Beñat-San José se ha reducido. El Athletic, por tanto, celebra tener ya una plantilla completa, y no sólo un 'once' tipo con el que ir hasta el fin del mundo.