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El último maestro del Milan

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Paolo Maldini levanta su quinta y última Champions, en 2003. / AP

  • Paolo Maldini, designado 'One Club Man' por el Athletic, pertenece a una estirpe única que sólo produce el club 'rossonero', que se quedó huérfano tras su retirada

«El Milan, en su historia, ha tenido pocos capitanes con la 'c' mayúscula: Cesare Maldini, Gianni Rivera, Franco Baresi y Paolo Maldini. Cuando alguien llegaba a Milanello y miraba a uno de ellos, comprendía cómo se vivía y por qué el Milan ganaba». La frase la pronunció Franco Baresi en una reciente entrevista con este periódico. En aquella respuesta, el gran excapitán 'rossonero', un auténtico emblema en el club lombardo, puso el énfasis en el último nombre, que acaba de ser designado 'One Club Man' por parte del Athletic. Lo hizo, en una mezcla de sinceridad y traición del subconsciente, con la certeza de que desde la retirada de Maldini (2009) el Milan había quedado huérfano.

Paolo Maldini (Milán, 47 años), cuyo padre, Cesare, falleció el pasado 3 de abril, es el último hombre de una estirpe única, que sólo se produce en Milanello. La elegancia del futbolista que parece dominar siempre la situación y que causa una admiración unánime a su paso es una de las principales características de los grandes capitanes del Milan, que son venerados en toda Italia, por encima de cualquier rivalidad. Se trataba de un talento natural, genético y superlativo, que le permitió a Maldini apoderarse del lateral izquierdo sin ser un carrilero demasiado veloz.Tenía la virtud de no equivocarse nunca, de jugar con una sobriedad impecable y de anticiparse como nadie en el uno contra uno. Además, era ambidiestro. A veces, llegaba incluso a exhibir una soberbia calculada que desesperaba a los delanteros rivales, incapaces de superarlo.

El Milan mira ahora tanto al pasado porque su presente es casi ruinoso. Desde que Maldini colgó las botas a punto de cumplir 41 años, sólo ha ganado una Liga. Hoy lucha por clasificarse para la Europa League, lejos del reguero de títulos que dejaron los más prestigiosos compañeros de Maldini. Van Basten, Gullit, Inzaghi y Costacurta, entre otros. Muchos tuvieron la fortuna de compartir vestuario y secretos con el gran caballero 'rossonero' durante los 25 años que estuvo en activo, en los que conquistó 7 Ligas italianas, una Copa y 5 Copas de Europa.

La única espina que le quedó a Maldini fue no poder ganar un gran título con su selección. Quedó subcampeón en dos ocasiones, en el Mundial de 1994 y en la Eurocopa de 2000. Su legado, sin embargo, está fuera de toda discusión. El eterno capitán ejercía su liderazgo sin hablar demasiado, porque era suficiente contemplar su imagen imperturbable para que sus compañeros supieran qué era lo correcto. Aquella lección la aprendió de Baresi, un hombre tan categórico como escaso en su discurso. Fue una de las últimas directrices que recibió antes de convertirse en el centurión inmortal del Milan, donde todavía le añoran. Bastaba con ver una de las pancartas en su último encuentro oficial en San Siro, ante la Roma. Era el número 901 de su interminable historial milanista, ya que superó los mil partidos entre la selección y su equipo. El clamor todavía se recuerda: «Clonad a Maldini».