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La guardia huérfana

Laporte se lamenta de una ocasión. A la derecha, Etxeita.
Laporte se lamenta de una ocasión. A la derecha, Etxeita.
  • Con la salida de Laporte y la retirada de Gurpegui, Etxeita se queda como único central específico de la primera plantilla

Aymeric Laporte es el futbolista que mejor define la línea defensiva del Athletic. Poderoso por alto, veloz al cruce y con un eficaz inicio de jugada, el central francés se sabía el auténtico líder de la retaguardia. Si su salida se concreta el próximo verano como todo parece indicar, el conjunto rojiblanco y su vestuario sufrirán una gran pérdida deportiva y carismática. La retirada de Carlos Gurpegui, además, deja a Etxeita como el único central específico de la primera plantilla en una temporada de tres competiciones.

Tras la lesión de Laporte el pasado mes de marzo, Ernesto Valverde optó por reinventar a Eneko Bóveda como central. La apuesta ha salido ganadora como solución de urgencia en esta recta final de la temporada, aunque Txingurri deberá madurar la idea de convertirla en su pareja defensiva de cabecera cuando el francés haga las maletas rumbo a Manchester. Las alternativas que maneja el Athletic en este sentido se centran en acudir al mercado, que no ofrece muchas posibilidades más allá de Nacho Monreal o ascender a Yeray, del Bilbao Athletic, que realizará la pretemporada con el primer equipo.

Laporte era una de las claves que permitía al Athletic ejercer esa presión adelantada que tanto hace sufrir a sus adversarios, porque contagia una sensación de seguridad de que llegará a tiempo para cubrir la zaga. Además, era un gran embajador de la producción de talento de Lezama y conectaba con los aficionados por su calidad y actividad en las redes sociales. A Laporte, cuya ausencia será difícil de digerir para San Mamés, tampoco podrá reprochársele falta de elegancia o compromiso cada vez que su nombre se vinculaba a los clubes más poderosos de Europa.