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Athletic Club

Año de vértigo para Laporte

Laporte se entrena en las instalaciones de Lezama.
Laporte se entrena en las instalaciones de Lezama. / E. C.
  • El central, encumbrado entre los ídolos del Athletic tras rechazar al Manchester City, colmará las miradas internacionales

Los focos pueden amenguar grandes talentos. Cientos de jugadores brillantes se han consumido ante la gran expectación que levanta su fútbol, incapaces de gestionar la presión o la relevancia que cobra su dimensión como estrellas emergentes. Los líderes naturales, sin embargo, se agigantan en estos escenarios, impulsados por su poderosa personalidad. Aymeric Laporte (Agen, 1994) ha devorado etapas a una velocidad sin precedentes en el Athletic desde que debutó en noviembre de 2012. Ha manejado la exigencia, en ocasiones incluso con un punto de soberbia, y se ha revelado como una de las grandes figuras del fútbol europeo para el futuro. Los candidatos a pagar su cláusula se han sucedido en los últimos tres años, y él los espantaba con una renovación tras otra, que incluían revisiones al alza de su salario y su blindaje. El francés tendrá este año millones de miradas sobre él tras rechazar una mareante oferta del Manchester City, que estaba dispuesto a pagar 50 millones de euros por él. Será la ocasión perfecta para realizar su explosión internacional definitiva.

El central de Agen se encuentra, con sólo 22 años, a la altura de los grandes ídolos del Athletic para su afición, que prepara una gran ovación para el reencuentro con el futbolista en San Mamés cuando arranque la Liga. La disposición de Pep Guardiola a desembolsar una cantidad abrumadora de dinero trascendió a los medios de comunicación internacionales, que se preguntaban cómo el reconocido técnico de Santpedor, que maneja un presupuesto casi ilimitado para su nuevo proyecto en la Premier, no pudo reclutar para su equipo al francés, que prefirió mantenerse en el Athletic y firmar hasta 2020. Fue un golpe sobre la mesa de Josu Urrutia y del propio Laporte, que se situará entre los mejor pagados de la Liga tras las grandes estrellas mundiales.

El francés sabe que todavía no ha llegado su explosión definitiva, la que le permitirá dar el salto de una vez por todas a la selección francesa absoluta, y que no hay mejor lugar para crecer que el conjunto rojiblanco. «A día de hoy, el Athletic es lo mejor para mí», dijo el defensa en una breve entrevista que concedió a la web oficial del club. Eran muchos los equipos que querían incorporar a una de las perlas del Viejo Continente y que estaban en posición de cubrir de oro al canterano con contratos de más de siete millones de euros netos por campaña. Laporte, sin embargo, priorizó su juventud, la accesibilidad a brillar aún más en el Athletic y la consecuente condición de icono que adquiriría en la entidad de Ibaigane, además de una sustancial mejora salarial que alcanza los 4,5 millones limpios por curso.

Año de vértigo para Laporte

Laporte tiene fijado como uno de sus objetivos prioritarios representar a su combinado nacional absoluto, al que todavía no ha llegado pese a sus grandes condiciones y brillante futuro. En Francia, de hecho, no se explican cómo Deschamps se decantó por jugadores como Mathieu antes que apostar por el rojiblanco hasta que se fracturó el peroné y tobillo derechos en marzo. El central, de hecho, llegó a sopesar la opción de jugar con ‘La Roja’, aunque siempre ha expresado su predilección por enfundarse la camiseta ‘bleu’. Soñaba incluso con llegar al Mundial de Brasil en 2014, aunque parecía prematuro que le reclutaran para aquella cita. Ahora se siente listo para dar el salto definitivo desde la sub’21.

Referencia continental

Pero más allá del combinado de Deschamps, que seguirá de cerca a un futbolista sobre el que un conjunto tan poderoso como el City lanzó sus redes, los clubes europeos más prestigiosos incrementarán su atención en la evolución de Laporte, cuya cláusula de rescisión y precio -el Athletic ha reiterado que no negociará- es ya de 65 millones de euros. Si el francés mantiene su evolución, se convertirá en uno de los defensas de referencia a nivel continental y encarnará el futuro de la línea de contención gala, repleta de talento con hombres como Pogba, Umtiti y el lesionado Zouma. Y es que el de Agen ha roto todos los techos que se le han impuesto, tanto en el aspecto del rendimiento como en el económico, pues ninguna cláusula parece repeler del todo a los tiburones más voraces y ha firmado el mayor contrato de la historia del Athletic.

El club rojiblanco se aseguró con su renovación mantener un pilar fundamental, ya que la plantilla se habría quedado con sólo un central específico (Xabi Etxeita) tras la retirada de Carlos Gurpegui. Su golpe de efecto, no obstante, fue mucho mayor. Sacó músculo ante una realidad cada vez más preocupante, que dibujaba una dificultad extrema por parte del Athletic a la hora de retener a sus estrellas. El caso de Laporte amenazaba con emular a los de Fernando Llorente, Javi Martínez y Ander Herrera, seducidos por la posibilidad de ganar títulos y mejorar sus salarios de manera ostensible. El Athletic consiguió frenar la fuga sostenible de sus figuras con un movimiento inédito.

Ernesto Valverde, que resultó determinante a la hora de convencer a Laporte para quedarse, debe felicitarse por mantener a un futbolista que considera único y fundamental, y que le permitirá perseguir el asalto de la Copa y de la Europa League esta misma campaña. Txingurri consideraba estratégico que el joven central francés no se moviera del Athletic, ya que eleva las prestaciones del equipo, envía un mensaje de que el futuro puede ser prolífico en el club rojiblanco, y, además, favorece la transición en la zaga tras la decisión de Gurpegui de colgar las botas, ya que habría supuesto una responsabilidad enorme otorgar la titularidad a los defensas del Bilbao Athletic, como Yeray Álvarez y Óscar Gil, de sólo 21 años.

Laporte nunca ha sentido vértigo. No lo hizo cuando dio el salto al primer equipo de la mano de Marcelo Bielsa ni cuando se convirtió en el líder de la defensa a la hora de iniciar el juego. Adora la atención y se crece cuando debe demostrar sus condiciones futbolísticas, de modo que este nuevo escenario que se le presenta debería alimentar aún más la ambición del central francés, llamado a gobernar su propio futuro.