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El Athletic no quiere sobresaltos

Kepa llega al estadio.
Kepa llega al estadio. / Ignacio Pérez
  • Los rojiblancos inician su andadura en la Copa obligados a imponer su autoridad ante un Racing que sólo les trae malos recuerdos

Una de las imágenes clásicas de los sorteos de Copa, cuando en el bombo entran ya los equipos grandes, es la de los jugadores de clubes modestos pendientes de la radio, rebosantes de ilusión ante la posibilidad de que les caiga el gordo o, si esto no fuera posible, al menos alguno de los primeros premios. Es lo que le ocurrió al Racing, que no pudo celebrar el cruce soñado con el Real Madrid o el Barça, pero se quedó muy contento con el rival que le correspondió en suerte, el Athletic, viejo enemigo de mil batallas. Ese día del sorteo, el pasado 14 de octubre, hubo una imagen muy curiosa que, sin embargo, ninguna cámara pudo captar, ya que las escenas se desarrollaron todas en la intimidad, de una forma casi furtiva. Era la de muchos aficionados rojiblancos corriendo a sentarse delante del ordenador para certificar que el Racing milita, efectivamente, en el Grupo I de la Segunda División B. Vamos, que no es un equipo con la entidad del que eliminó al Athletic en las cuatro últimas eliminatorias que han disputado.

Una obligación

Recordarán que, por esas cosas extrañas que a veces suceden en el fútbol, el Racing se había convertido en el coco de los bilbaínos en su torneo predilecto, el que comienzan cada año con las esperanzas de gloria renovadas. Hubo un tiempo incluso, en el tránsito del siglo XX al XXI, en el que la afición rojiblanca se tuvo que acostumbrar a comenzar el año –todos los partidos fueron en noches frías de enero– recibiendo un varapalo de sus vecinos. Fueron duras las dos eliminaciones durante la etapa de Luis Fernández, en 1997 y 1999. También la de 2001, con Txetxu Rojo en banquillo. Aunque quizá la más indigesta fuese la última, la de 2008, cuando el equipo de Caparrós, tras hacer lo más difícil remontando en 25 minutos el 2-0 que se trajo del Sardinero, acabó hincando la rodilla y empatando a tres. De manera que hay que entender que, en un primer momento, el sorteo no hiciera mayor gracia a los hinchas del Athletic y sólo respiraran tranquilos cuando comprobaron, aliviados, que el Racing había caído hasta la Segunda B. Es más, algún aprensivo hasta celebró que Munitis hubiera colgado las botas, fuera ahora entrenador y trabajara en Ponferrada.

Estamos exagerando un poco, por supuesto. Hay que advertirlo antes de que alguien pueda pensar que el Athletic saltará al Sardinero (22 horas, BeIN) con deseos de venganza, dispuesto a tomarse un desquite inaplazable. Y no es para tanto. El equipo de Valverde, sencillamente, tiene que cumplir un trámite importante. En eso se ha convertido esta eliminatoria contra el equipo cántabro. Haría bien el Athletic en dejarla resuelta esta misma noche, aunque sea sin grandes alardes, como hizo la pasada temporada contra la Balompédica Linense. La diferencia entre los dos equipos permite establecer esa exigencia, por mucho que el Racing sea más que el equipo gaditano y el partido tenga en este caso la pimienta de la rivalidad vecinal. Los rojiblancos, además, se encuentran en uno de esos momentos delicados en los que lo último que necesitan son contratiempos. Vamos, que deberán aplicarse con toda la rotundidad que sea posible. Valverde se lo ha dejado muy claro a sus pupilos.

El técnico de Viandar de la Vera realizará varios cambios en su once, aunque no dos de los que hubiera deseado. Sancionados ante el Eibar, Raúl García y Aduriz saldrán de inicio en El Sardinero, algo que, sin duda, su equipo agradecerá en la misma medida que lo lamentará el rival. Hablamos de dos futbolistas que han marcado el 65% de los goles del Athletic esta temporada. El resto de la tropa estará formada, en buena medida, por jugadores que tienen menos minutos como Etxeita, Saborit en la defensa, Elustondo y Vesga en el centro del campo, Sabin Merino... La duda está en la portería, entre Iraizoz y Kepa, una vez confirmada ayer por la tarde la marcha de Herrerín al Leganés.

Viadero jugará con su once de gala, todo un síntoma de la seriedad con la que se toma el envite. Raúl ocupará la portería, como hace en la Copa. La defensa estará compuesta por Córcoles, Gándara, Llorca y Santamaría. Alberto y el exrojiblanco Álvaro Peña serán los medios centros. Coulibaly jugará por la derecha, Aquino en la media punta y Pena por la izquierda, quedando Quintana solo en punta. Se espera un buen ambiente en los Campos de Sport, pese a lo infame de la hora, las diez de la noche, ni más ni menos.

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