El Correo
Athletic Club

El Athletic no encuentra la solución

Muniain, decepcionado. / IGNACIO PÉREZ
  • Los rojiblancos, desangelados y sin lucidez en ataque, empatan ante un Alavés muy serio y compacto

El Athletic se encontró este domingo con un problema que no supo resolver. Este podría ser el resumen del derbi contra el Alavés, un partido complejo en el que los rojiblancos no encontraron soluciones ante un rival compacto y áspero que sabe muy bien lo que se trae entre manos. No es ninguna casualidad que los vitorianos se encuentren en una posición cómoda en la tabla y que su permanencia, salvo catástrofe improbable, puede darse por descontada cuando todavía no se ha llegado al ecuador de la Liga. Ganarles requiere de lucidez y buen tino, algo que el Athletic no tuvo durante los noventa minutos.

De ahí que el derbi vasco acabara siendo, a partir de la media hora de juego, un partido sin dueño, un cara y cruz que pudo caer por cualquier lado y terminó cayendo de canto, con un 0-0 a todas luces justo. El resultado, eso sí, tuvo lecturas diferentes en cada bando. Para el Alavés fue un mérito que afianza sus propósitos. Para el Athletic, por el contrario, supuso un evidente contratiempo. No está la parte alta de la clasificación como para ir dejándose esos puntos por el camino y así lo sintió la hinchada rojiblanca, que salió del campo con rapidez, no ya en busca del vermouth sino de un caldito caliente y a ser posible una mantita de cuadros escoceses. ¡Qué frío, oiga!

Frente a la trepidación furiosa del partido ante el Barcelona, cuyos ecos todavía resonaban en las gradas, el derbi pareció al principio una sesión de pilates. Sucedían pocas cosas, todo era bastante tranquilo en un mediodía gélido en el que muchos aficionados del Athletic descubrieron que el nuevo San Mamés, con su cubierta recién estrenada, se ha convertido en un estadio casi completamente sombrío. El sol estaba fuera, rebosante, pero sólo podía abrirse paso en un pequeño rincón, justo donde se sitúan los jóvenes de Herri Norte. El resto de los presentes se helaban en sus asientos mientras el Athletic intentaba abrir la cerradura de un Alavés bien plantado en el campo y digamos que con una visión a largo plazo del choque. El equipo de Pellegrino, con los exrojiblancos Toquero e Ibai como titulares, se había hecho un plan para noventa minutos. Su primer mandamiento era no sufrir daños durante la primera media hora. A partir de ahí, podían empezar las aventuras.

No lo tenían fácil los pupilos de Valverde, que dio un buen meneo a la alineación pensando en la batalla del miércoles en el Camp Nou. Elustondo, que empieza a ser un chico para todo, se estrenó -y fue de los mejores- como lateral derecho, mientras Beñat y Rico ocupaban el corazón de la medular en detrimento de Iturraspe y San José. Susaeta volvía a la banda derecha para que descansara Williams, que debe ser una de las grandes armas en Barcelona. Las dificultades del Athletic no sólo tuvieron que ver con el trabajo serio de los jugadores visitantes sino también con sus propias deficiencias. Beñat y Rico no estaban finos y jugar sin banda izquierda, como le sucede tantas veces a este equipo cuando Muniain sale de interior pero en realidad tira hacia dentro, como la cabra tira al monte, es un problema. Todo se vuelve más predecible. Salvo que Muniain provoque muchos incendios en la media punta, se entiende. Pero no fue el caso. Bien mirado, suele serlo pocas veces.

Nunca estuvieron cómodos

Kepa se retira lesionado.

Kepa se retira lesionado.

De este modo, el Athletic vivió durante la primera parte de la inventiva de Aduriz que se las tuvo tiesas con Laguardia -sospecho que el zaragozano y el donostiarra han comenzado una amistad como la de Rick y el capitán Renault-, y de algunos centros de Elustondo, que tiene buen toque. No era suficiente, desde luego. Ortolá, que acabó jugando en lugar de Pacheco, apenas tuvo trabajo. Una volea de Raúl García en el minuto 8, tras recibir una gran asistencia de Aduriz, y poco después un cabezazo de Laporte en el segundo palo después de que Elustondo peinara en el primero, fueron las únicas ocasiones dignas de tal nombre -bueno, incluyamos también un disparo lejano de Beñat- en 45 minutos sin mucha chicha. Lo peor para el Athletic, pese a todo, no fue esa producción ofensiva tan escasa, ni siquiera la lesión de Kepa Arrizabalaga tras lesionarse en un saque de puerta, sino que el Alavés empezó a crecer a ojos vista. En el minuto 36, Camarasa tuvo el 0-1 en sus botas tras encontrarse de casualidad con un balón de oro. Mano a mano ante Iraizoz, la tiró al poste.

La jugada tuvo el efecto de un toque de corneta para los jugadores del Glorioso. A partir de ese momento, el partido se igualó con oleaje en ambas direcciones. Al Athletic no le sentó bien este cambio de panorama. Podía pensarse que en el intercambio de golpes podía salir beneficiado, pero no fue así. Los rojiblancos, que comenzaron la segunda mitad recibiendo un susto de Iraizoz, al que Deyverson casi le roba la cartera, nunca estuvieron cómodos. Se esforzaron como en ellos es costumbre e incluso tuvieron un poco más de profundidad con la entrada de Williams y San José por Susaeta y Mikel Rico en el minuto 55. Sin embargo, no fue suficiente. El Alavés es un equipo de piel dura que se maneja muy bien en ese tipo de pulsos. Tanto es así que acabó disponiendo de ocasiones más claras que su rival, un Athletic destemplado que esta vez ni siquiera pudo agarrarse al clavo ardiendo del balón parado. Beñat no pudo sacar peor las faltas y, sobre todo, los córners. Cuando ya sumaba media docena de envíos defectuosos, cortos y mal tocados, fueron muchos los que se tiraron de los pelos. Y con razón. De manera que sólo quedó resignarse antes de ponerse a velar las armas para el miércoles. Que será otro día.

Directo

ATHLETIC 0 - 0 ALAVÉS

Nada más por nuestra parte, gracias por habernos acompañado un día más. Saludos!! Agur!!!

El Athletic se coloca con 27 puntos, en séptima posición, a dos de posiciones europeas.
El Alavés suma ya 22, en zona media de la tabla.

Reparto de puntos por tanto en este derbi de la matinal de domingo.

Mucha disputa, mucha brega, pero pocas ocasiones por parte de los dos equipos. Un partido más táctico que técnico y de juego.

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