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Athletic Club

Lo de siempre en el Camp Nou

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Munain lucha en el medio campo con Aleix Vidal. / Luis Ángel Gómez

  • Los rojiblancos desperdiciaron varias ocasiones ante un Barça deslucido, pero su falta de pegada, unida al regalo de Iraizoz en el 2-0, les dejó sin opciones

Está visto que el Athletic está condenado a la derrota en el Camp Nou. Tras lo visto este sábado, quizá haya que claudicar. Al menos hasta que Messi se retire, se impone la bandera blanca, el final ordenado de las hostilidades. No tiene sentido el esfuerzo de continuar alimentando esperanzas antes de cada visita al coliseo blaugrana.

Sí, ya sé que no tendría que escribir algo así, que se trata de conclusiones derrotistas que deberían estar fuera del catálogo moral de cualquier aficionado y, desde luego, de cualquier cronista. Pero es que lo de ayer fue demoledor. Si el Athletic, con Yeray de nuevo en el once, no sacó algo positivo en el Camp Nou es que no lo sacará nunca. ¿Cuándo se repetirá una oportunidad semejante? Pasarán años, seguramente.

Perder 3-0 ante un Barça vulgar fue una experiencia más deprimente que cualquiera de las derrotas cosechadas en los últimos años en ese escenario mortuorio. Es fácil de entender. Uno puede resignarse a que el equipo de Luis Enrique te tumbe cuando ofrece una buena versión de sí mismo. Incluso una versión regular, puramente administrativa y recaudatoria. Es lo natural y contra las leyes de la naturaleza nadie se rebela con verdadero dolor. Pero que te tumbe igualmente sin hacer nada del otro mundo, tirando a ratos de Messi y Neymar y, sobre todo, aprovechando los errores del rival, uno de ellos flagrante como el cometido por Iraizoz en el 2-0, es mucho más indigesto.

Seguro que los jugadores de Valverde son los primeros en tener esa desagradable sensación, cercana al hastío. Hicieron un despliegue enorme y, valientes desde el principio, esta vez llegaron al área del Barça un montón de veces, probablemente más que cualquier otro equipo en lo que va de temporada. El problema es que las fueron dilapidando una tras otra. Su falta de contundencia fue brutal. Volvió a constatarse que en este equipo o marcan Aduriz o Raúl García o no marca ni el Tato. En la primera parte, los rojiblancos dejaron escapar hasta cuatro claras ocasiones de gol. En la segunda, otras tres, las últimas de Eraso en el minuto 80 y de Muniain sobre la bocina. Lo peor, pese a todo, fueron los centros. Lo de ayer con los balones colgados al área fue una tortura china, una calamidad que hizo inviable cualquier opción de apretarle el marcador a un Barça que parece haber encontrado en el Athletic a su rival predilecto.

Sin gobierno

El partido fue muy movido, ideal para los telespectadores neutrales, si es que existe esa especie invertebrada. El vértigo se impuso desde el pitido inicial. Antes de los tres minutos, Neymar ya había dado un susto en la portería de Iraizoz y Raúl García otro mucho más grande en la de Ter Stegen, al que el poste le salvó del 0-1. No es que el partido se rompiera pronto. Es que nació así, sin gobierno, azaroso y despendolado. La ambición del Athletic presionando arriba hacía temblar a un Barça con demasiadas ausencias y obligado a vivir ayer, más que nunca, del talento de Neymar y Messi.

Todo estaba en el aire y los rojiblancos disfrutaban de esa incertidumbre que tanto cuesta conseguir en el Camp Nou, un estadio donde acostumbra a brillar, con todo su peso estelar, el imperio de la lógica. Crearle dudas al Barça en su campo tiene un gran mérito. Es una misión de titanes, sólo al alcance de jugadores que se encienden las cerillas en la barba. Lo hizo el Athletic, que debió adelantarse en el minuto 11. Desde la banda, haciendo de lateral izquierdo, Laporte le puso a Williams uno de esos centros perfectos con los que sueña cualquier delantero. Cabecearlo desviado fue un delito que debería estar contemplado en el Código Penal. Y fue algo más: un presagio de lo que iba a ocurrir.

Que fuese Paco Alcácer, que llevaba sin marcar un gol desde la Desamortización de Mendizabal, el que en el minuto 17 adelantara a su equipo no podía significar nada bueno. Y se demostró a medida que pasaban los minutos. El Athletic continuaba llegando con peligro a los dominios de Ter Stegen, al que un desafortunado Piqué le daba mucho más problemas que soluciones. Sin embargo, no sacaba nada en claro de todo su impetuoso despliegue. El Barça, en cambio, no necesitó esmerarse. Para dejar el partido encarrilado antes del descanso le bastó con una graciosa concesión de Iraizoz, que se comió de mala manera una falta muy esquinada a la que Messi supo ponerle veneno.

Puede decirse que en esa jugada se terminaron las opciones del Athletic. El nivel del equipo bajó en la segunda parte. Apenas se notó la rápida entrada de Aduriz, al que Valverde volvió a dejar en el banquillo en el Camp Nou. Y lo mismo puede decirse del ingreso de Beñat . El de Igorre sigue fuera de forma y su impacto en el juego fue inapreciable. El Athletic vivía de los movimientos de Muniain, pero el navarro apenas rozaba las zonas calientes. Y de las bandas, como decíamos, más que centros salían churros. En esa tesitura, el choque fue decayendo. El Barça se permitió el lujo de prescindir de Messi en el minuto 62 y cerró el marcador poco después con un gran gol de Aleix Vidal, un futbolista cuyo ostracismo no se acaba de entender. Aunque los rojiblancos buscaron sin suerte el gol de la honrilla, ni esa migaja de consolación pudieron llevarse de un campo que sólo depara disgustos.

Directo

FINAL: BARCELONA 3 (Alcácer, Messi y Aleix Vidal)-ATHLETIC 0. Victoria demasiado holgada para el Barcelona ante un buen Athletic en la primera parte, en la que ha contado con media docena de ocasiones. Tras el error de Iraizoz en el segundo gol de Messi el Athletic ha desaparecido.

Final: 3-0.

...alto.

Chuta Muniain....

Último minuto de partido. 3-0.

Saque de esquina para el Barcelona.

Sale mal Iraizoz. Vaya partidido!

47 minutos de la segunda parte: Barcelona 3 (Alcácer, Messi y Aleix Vidal)-Athletic 0.

Los leones han acusado mucho el segundo gol.

El Athletic se va sin marcar. Su primera parte ha sido muy buena, pero en la segunda ha bajado sus prestaciones.

Y Aleix Vidal ha marcado en la segunda parte.

Paco Alcácer y Messi, tras grave fallo de Iraizoz han marcado antes del descanso.

3 minutos de descuento.

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