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El Granada es todo un amigo

Muniain abraza a Lekue tras conseguir su tanto. / Fotos: Fernando Gómez
  • El Athletic se aprovecha de la flojera y los regalos del equipo andaluz para lograr una victoria reparadora tres días después del batacazo de Nicosia

Si a los buenos amigos se les juzga en los malos momentos, podríamos decir que el Athletic ha iniciado este domingo con el Granada una amistad como la que unió para siempre a Rick y al capitán Renault en el aeropuerto de Casablanca. Necesitaban los rojiblancos un rival flete y generoso para suturar un poco sus heridas tras el batacazo de Nicosia, y los nazaríes, pese a estar en puestos de descenso, fueron unas madres obsequiosas. No sólo se trata de que regalaran dos goles y medio, lo cual permitió al equipo de Valverde obtener una de sus victorias más cómodas de la temporada. Lo peor es que, durante amplias fases del partido, ofrecieron una imagen blanda, casi contemplativa, absolutamente impropia en sus actuales circunstancias. Necesitado como estaba, el Athletic quedó eternamente agradecido. Y es que el partido era un juicio sumarísimo. Caer hubiera supuesto, muy probablemente, el desplome de los bilbaínos. Ganar, por el contrario, permitía agarrarse a la esperanza de una regeneración. Es lo que hicieron Valverde y sus jugadores. Lógicamente.

El Athletic ha arancado con una idea entre ceja y ceja. Había un interés extraordinario en romper la racha de comenzar perdiendo y tener que remontar. El equipo y San Mamés deseaban una tarde sin sobresaltos. Después del tremendo disgusto del jueves, se había muy duro pensar en sufrir otra agonía para derrotar al Granada. Así las cosas, se celebró por todo lo alto el gol de Susaeta que adelantó a los rojiblancos en el minuto 10. Incluso creó una cierta perplejidad, por la falta de costumbre y por la forma en que se produjo, gracias a un regalo de Hongla. El central del Granada hizo un control malísimo y acabó perdiendo el balón cerca de la media luna. Se lo arrebató Beñat, que tampoco es un sabueso, precisamente. Sólo frente a Ochoa, el de Igorre sólo tuvo que cruzar el balón a Susaeta para que empujara.

El gozo, sin embargo, tardó tres minutos en irse al pozo. La ventaja le duró un suspiro al Athletic, cuya defensa es una línea frágil que se resfría con cualquier pequeña corriente o vientecillo. Un centro desde la izquierda del Granada retrató a la vez a Yeray, Saborit, que ejerció de central, y Balenziaga. Ninguno de los tres fue capaz de despejar el balón o maniatar a Carcela, que pudo controlar con comodidad y batir a Iraizoz sin problemas. El partido volvía, por tanto, a su estado anterior, que era un ir y venir aburrido, un ejercicio atlético en el que no pasaba nada digno de mención. El balón iba de un lado a otro provocando en las gradas un silencio de una consistencia mineral.

Desde lo alto de la tribuna principal, se oía el sonido del cuero al ser golpeado y hasta los aplausos y gritos de ánimo de los jugadores. Eso duraba unos pocos minutos. Venían a ser como una cabezadita que se pegaba el público antes de volver a animar un poco, responsable como es.

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Era un partido raro, difícil de evaluar y de buscarle perspectivas. Básicamente, por la respuesta del Granada. Con el nivel futbolístico que tiene en estos momentos y con las bajas que arrastraba ayer, el Athletic ya se sabía más o menos lo que podía ofrecer. La incógnita era el equipo andaluz, al que se le suponía la ferocidad desesperada que da el instinto de supervivencia y, en cambio, saltó al campo con una actitud casi amistosa. Se hacía extraño ver los metros que Uche y Wakaso daban a Beñat y San José. Hace tiempo que no jugaban menos exigidos. No se podía entender esa flojera, que al Athletic, por supuesto, le vino de perlas para no pasar apuros y poder acercarse cada cierto tiempo al área de Ochoa. En una de ellas, recién pasada la media hora, Trujillo Suárez pitó al Granada una falta dentro del área por cesión al portero. Susaeta engañó a la defensa pasando el balón no a Beñat, que estaba a su lado, sino a Lekue, cuyo disparo se coló tras pasar por debajo de las piernas de Wakaso.

Tras el descanso, el equipo de Lucas Alcaraz mostró más mordiente. Era obligado suponer que el técnico había leído la cartilla a sus pupilos, probablemente incluyendo en su discurso gestos de significado universal -el del cuchillo rebanando el cuello, se me ocurre- para que todos le entendieran. Ya se sabe que proceden de once países distintos. En un primer momento, pareció que Alcaraz había conseguido levantar a su tropa. O al menos sacarle de su letal pachorra. En el minuto 50, Uche tuvo cerca el empate a dos. Tan cerca que su estacazo estuvo a punto de romper el poste. Poco a poco, sin embargo, el Granada volvió a flojear, como si no mereciera la pena tanto esfuerzo salvar el pellejo.

El Athletic lo agradeció de corazón. Williams pudo ampliar distancias pasada la hora, tras recibir una gran asistencia de Beñat, pero Ochoa acertó a despejar con los pies. Fue el mejor momento del mexicano, un portero que tiene el efecto de un electrocardiograma. En el minuto 68, llegó el peor. La pifia. Fue en una salida floja por alto ante San José en la que perdió el balón de mala manera. Aunque hubo contacto, el árbitro no apreció falta y el navarro marcó el 3-1. Y el Athletic respiró satisfecho. Alcaraz cambió a Uche y a Wakaso por Boga y Samper. De nada sirvió. El Granada acabó apretando, aunque sin convicción, casi por una cuestión estética. Y el público de San Mamés pudo disfrutar de un final sosegado. Algunos incluso se animaron y, cuando dejó su sitio a Mikel Rico, ofrecieron una gran ovación a Muniain, que no le había pegado ni a un bote pero anda muy necesitado de cariño, según dice. Como para pedirles exámenes a esta afición, oiga.

Directo

ATHLETIC 3 - 1 GRANADA

Nada más por nuestra parte. Gracias por habernos acompañado una tarde más. Un saludo!! Agur!!!

Ahora, a pensar ya en ese complicado duelo del Sánchez Pizjuan del próximo jueves.

Tres puntos más para el Athletic, que necesitaba ganar para no perder la estela de los equipos que le preceden. Los rojiblancos suman ya 38, octavos, igualados con el Eibar.

Susaeta, Lekue y San José anotaron para los rojiblancos; Mehdi logró el tanto del Granada.

Lo mejor, como se suele decir, el resultado y los 3 puntos que suman los de Ernesto Valverde en este encuentro.

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