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La mala suerte se ceba con Sabin Merino

Merino es atendido por los servicios médicos del club.
Merino es atendido por los servicios médicos del club. / Fernando gómez
  • El rojiblanco, que jugaba su segundo partido tras ser operado de pubis, diría adiós a la temporada si se confirma que la lesión que sufrió ante el Granada es una rotura de tibia

La mala suerte persigue a Sabin Merino. En el segundo partido que jugaba después de la operación de pubis a la que se sometió el 24 de enero en Múnich –reapareció el jueves en Nicosia–, el atacante de Urduliz recibió un nuevo mazazo. El jugador del Athletic saltó con un rival, poco antes de que terminase la victoria frente al Granada (restaban alrededor de cinco minutos), y se hizo daño. Los gestos eran elocuentes. Y cojeaba. Fue asistido por los servicios médicos, y continuó hasta terminar el encuentro, en una acción que le costó la tarjeta amarilla por protestar a Williams, que estaba en el banquillo. Valverde realizó un diagnóstico rápido en la sala de prensa: habló de una hiperextensión. Pues bien, los doctores del club rojiblanco publicaron ayer a última hora un parte más preciso; indica una posible fractura en la meseta tibial. Una dolencia que, de confirmarse, le haría perderse la temporada, ya que exige entre dos y tres meses para su recuperación.

El informe médico, un tanto complicado para el profano, señala: «El jugador realizó una hiperextensión de su rodilla derecha que le ha provocado una fuerte contusión ósea en la meseta tibial con una posible línea de fractura, la cual ha de ser confirmada con exploraciones complementarias que se realizarán en los próximos días». En el caso de que esas pruebas posteriores fueran satisfactorias para el futbolista rojiblanco, estaría alrededor de un mes fuera de los terreno de juego. Si, por el contrario, los exámenes confirman la peor de las posibilidades, diría adiós a una campaña gafada para el atacante de Urduliz.

Porque, en su segundo ejercicio en el primer equipo, no ha gozado de las oportunidades deseadas, ni ha rendido a un nivel óptimo en todo el curso, por esos problemas de pubis que el mermaban, que le hacían jugar con dolor. Se le aplicó un tratamiento conservador, con el objetivo de evitar el paso por el quirófano. Pero tras jugar la vuelta de Copa en el Camp Nou, Sabin no pudo aguantar más. Acudió a Múnich a la consulta de la doctora Muschaweck. Y a operarse de pubalgia. Volvió el jueves. Y ayer, tras unos minutos, de nuevo mala fortuna.

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