El Correo
Athletic Club

Esta vez fue suficiente un penalti

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Los jugadores del Athletic felicitan a Raúl García tras marcar ante el Málaga. / Manu Cecilio

  • El Athletic vuelve a demostrar ante el Málaga que su mal juego no impide que San Mamés sea una envidiable caja registradora de puntos

San Mamés se ha convertido en una gran caja registradora de puntos para el Athletic. Los rojiblancos suman y suman, con una fiabilidad tan espectacular como extraña, ya que ésta no nace de su buen fútbol sino de otro tipo de factores que también juegan en este deporte. Este domingo, por ejemplo, bastó la fortuna de un penalti en el minuto 70 para que los rojiblancos se llevaran la victoria ante un pobre Málaga condenado a sufrir. Tiene muy poca cosa el equipo andaluz y lo saben bien sus aficionados -este domingo no pasarían de la docena en Bilbao- que entraron en el campo sin grandes esperanzas pero con la tranquilidad de que el Granada y el Sporting habían perdido. Esas son sus cuentas. Las del Athletic son llegar a los sesenta rascando por fin algo fuera y manteniendo su racha en el calor del hogar. Aunque sea con partidos como el de este domingo, malos con avaricia.

El Athletic comenzó a jugar con tal despiste que concedió tres ocasiones en apenas tres minutos. La primera de ellas, muy clara, llegó a los veinte segundos, cuando Charles, sin ninguna oposición y muy cerca del área pequeña, cabeceó blando a las manos de Iraizoz. La jugada fue tan rápida que el speaker de San Mamés no había tenido todavía ni tiempo de agradecer la presencia de las peñas rojiblancas presentes en el estadio, como hace siempre justo después del pitido inicial. Valverde saltó del banquillo enfurecido y se puso a dar órdenes desde el área técnica. Había algo en su frenesí que recordaba al de esos técnicos que se ponen a hacer señales como locos en las cubiertas de los portaaviones para ayudar en los despegues y aterrizajes. Tenía razones para ello. Su equipo estaba en Babia. Se había puesto a jugar con fuego ante un rival al que, por encima de todo, no se le podía dejar crecer. Todo lo contrario. Al Málaga había que dejarle claro muy pronto que San Mamés no iba ser el lugar donde lograría romper esa mala racha -en realidad, una enfermedad crónica- que le mantiene sin ganar a domicilio desde marzo de 2016.

Bastaron las órdenes de Valverde para que el Athletic espabilara, el Málaga dejara de acercarse a la portería de Iraizoz y el partido entrara en una fase pendular y aburrida, bien conocida esta temporada por el público rojiblanco. Es un fútbol plomizo y farragoso al que cuesta prestar atención. Uno no puede evitar mirar a otro lado o fijarse en detalles colaterales, por ejemplo en el cronómetro del marcador, donde en estos partidos el tiempo transcurre con una lentitud desquiciante. Dan ganas de que el Athletic marque un gol, sume los tres puntos y todo se acabe, como si ya no pudiera aspirarse a la diversión sino a la seguridad del cumplimiento de un trámite administrativo. En eso pensamos muchos en el minuto 7, cuando Lekue empalmó un voleón en un saque de córner.

Hubiera sido una gozada, la verdad, que todo hubiera podido acabar en ese instante. Sin embargo, hubo que seguir soportando un fútbol insulso que, desde la perspectiva rojiblanca, sólo tenía algo bueno en medio de la mediocridad general: la certeza de que, a poco que apretara arriba, el Málaga le iba a conceder oportunidades en alguna de sus múltiples pérdidas o desajustes. Otra cosa es que las acabaran convirtiendo. No pudieron hacerlo en toda la primera parte. Kameni le sacó una mano soberbia a Susaeta, al que Juankar le hizo un regalo en un intento de despeje en plancha, y a Yeray se le fue alto un cabezazo en un córner en el minuto 35. También Raúl García, sin chispa últimamente, tuvo su oportunidad poco después en una chilena. Fue tras una bonita internada de Williams, una de las pocas cosas buenas que le salió al delantero rojiblanco.

El Málaga se sostenía en el alambre, pero tampoco es que sufriera demasiados agobios. Su propuesta era muy sencilla: mantener la compostura en defensa y buscar la velocidad de Keko por la derecha y las llegadas puntuales de Jony. Un cabezazo suyo obligó a lucirse a Iraizoz en el minuto 48. En otros partidos, este guión de los andaluces ha sido absolutamente insuficiente. Ante el Athletic, en cambio, le empezó a funcionar. No es que los pupilos del ‘Gato’ Romero tuvieran la sartén por el mango. En absoluto. Estaban dominados, casi siempre en su campo, pero el despliegue ofensivo de los rojiblancos era tan pobre, su falta de lucidez a partir de los tres cuartos tan evidente, que se sentían capaces de aguantar hasta el final sin sufrir daños.

No contaban con el factor suerte. El Athletic suele tenerlo a su favor en casa, de la misma manera que lejos de ella lo tiene en contra. El caso es que, en el minuto 70, cuando todo estaba más nublado y un Muniain desaparecido en combate ya había dejado su sitio a Villalibre, Álvarez Izquierdo señaló penalti en una mano clara de Camacho, que desvió la trayectoria del balón. Tenía su extremidad extendida, es cierto. Tan cierto como que no pareció, en absoluto, que el capitán del Málaga desviara voluntariamente el trallazo de Williams. Sencillamente, le pegó. Raúl García convirtió a la perfección desde los once metros, una distancia antaño maldita y ahora fuente de grandes satisfacciones. No se ha fallado ninguno en lo que va de temporada. El Athletic suspiró de alivio, al tiempo que Valverde mostraba su fino sentido de la prudencia sacando a Bóveda en lugar de Williams. Y se llegó al final sin más contratiempos. Y la hinchada regresó a casa como tantas otras veces, contando los puntos, que ya suenan como calderilla en el bolsillo. Y es que contar cómo se consiguieron tampoco tiene mayor interés. Para eso están los periodistas.

Directo

ATHLETIC 1 - 0 MÁLAGA

Nosotros nos despedimos aquí. Gracias por habernos acompañado una jornada más. Saludos!!! Agur!!!

Victoria conseguida, y ahora a pensar ya en ese derbi ante la Real Sociedad del domingo en Anoeta, a las 12.00 del mediodía.

Partido poco brillante el de hoy, pero sí de mucha lucha y de brega para los rojiblancos.

El triunfo permite a los de Ernesto Valverde sumar 41 puntos, a 4 del Villarreal, sexto.

San Mamés sigue siendo un fortín. 13 partidos consecutivos sin perder en casa.

Victoria de los leones gracias al tanto de Raúl García desde el punto de penalti en el 72'.

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