El Correo
Athletic Club

Benzema marca la diferencia

Benzema trata de escaparse con el balón controlado de los defensas rojiblancos.. / Manu Cecilio
  • El Athletic no puede evitar la derrota pese a apretar las tuercas durante los noventa minutos a un Real Madrid al que sólo iluminó el delantero francés

La magnífica racha del Athletic en San Mamés ha terminado este sábado ante un Real Madrid que, a falta de mejores argumentos, supo imponer su pegada. Suele ser lo habitual de un tiempo a esta parte. Bien mirado, no tiene mucho más que la contundencia de un cíclope el equipo de Zidane, cuyo nivel de talento individual es inversamente proporcional a la calidad del fútbol que genera como colectivo.

El Athletic le apretó las tuercas durante los noventa minutos con un despliegue de energía digno de estos clásicos. Pudo adelantarse en el marcador y consiguió empatar tras recibir, mediada la primera parte, el 0-1, obra de Benzema, el mejor futbolista sobre el campo.

Sin embargo, una mala defensa en una jugada a balón parado, justo tras el 1-1, acabó condenando a los rojiblancos. Ahora les toca pasar página lo antes posible. Lo del sábado no deja de ser una bella ilusión desvanecida. Lo que queda es el sprint final, el verdadero examen de la temporada en diez partidos.

El Athletic puso el duelo donde quería tras el pitido inicial. Presión alta, velocidad, fuerza... Ese tipo de combustión, en fin, que San Mamés viene agradeciendo desde el principio de los tiempos. A los cuarenta segundos, una internada por la izquierda de Lekue propició la primera ocasión. Williams, sin embargo, no acertó siquiera a ponerse en posición de remate. El balón le pegó en el muslo y se fue por la línea de fondo. Todo parecía ir viento en popa, con el Real Madrid metido en su campo y los rojiblancos a la carga, sobre todo por el costado de Lekue, un futbolista versátil y explosivo que ha entrado en el once titular para quedarse. El problema es que esas buenas sensaciones, ese guión en principio ideal para los intereses del Athletic, no significaba nada en realidad.

Ya lo había advertido Valverde en la rueda de prensa de la víspera: cuando mejor crees que estás es precisamente cuando el Real Madrid te vacuna. Así es. Así ha sido siempre. Y volvió a quedar de manifiesto a los ocho minutos, cuando los blancos lanzaron su primera andanada en ataque a través de Gareth Bale y la cosa terminó en un gol bien anulado a Cristiano por fuera de juego. Contra los blancos nada hay más absurdo que solazarse con el cuento de la lechera. No es que el cántaro tenga muchas posibilidades de que se te caiga. Es que estos tipos te lo rompen de un estacazo, como si la lechera se cruzara con una cuadrilla de matones.

La jugada del gol anulado logró que el Madrid se despertara. En concreto, que se despertase Benzema, el futbolista que, hoy por hoy, es su termómetro vital. Si está enchufado, los blancos son un peligro. Si el francés, por contra, anda despistado, a solas con sus desvelos juveniles, quizá pensando en chicas y coches de carreras, divagando en cualquier caso, la tropa de Zidane acaba desconectándose, condenada a que cada futbolista haga de su capa un sayo.

Benzema dio electricidad a su equipo y el partido se tensó en un bonito toma y daca que tuvo su mejor ejemplo al cuarto de hora, cuando a una ocasión clarísima de Yeray siguió segundos después una gran parada de Kepa a Cristiano Ronaldo. El intercambio de golpes no era, desde luego, el mejor escenario para el Athletic. Al contrario. Era justo lo que tenía que evitar. Y no tardó en quedar demostrado. Las llegadas de los locales siempre terminaban con un borrón final. Las de los visitantes, con un nudo en la garganta del público de San Mamés. Benzema primero y Sergio Ramos poco después al cabecear una falta lanzada por Kroos tuvieron cerca del 0-1, que no tardaría en llegar. El Athletic continuaba embistiendo con pundonor, pero de repente se encontró con la vacuna: la triple vírica, oiga. Sarampión, paperas y rubeola. Gran pase largo a la banda de Casemiro, centro de Cristiano desde el costado y remate de Benzema.

Aparece Williams

Sin dejar de ser vibrante, el partido perdió vuelo hasta el descanso, como si ambos equipos tuvieran que hacer la digestión del gol. El juego se desactivó y dejó paso al barullo y alguna que otra gresca sin mucho sentido. Lo cierto es que se agradeció el intermedio. Había mucha tela que cortar en la segunda parte. Y es que, a pesar de su pegada indiscutible, el Real Madrid era vulnerable. Cualquier rival que les atosigue con un poco de rigor y sentido es capaz de hacer daño a los blancos. Como bloque están cogidos manga por hombro. Su desarrollo táctico es una filfa, básicamente porque el compromiso en la recuperación del balón sólo afecta a unos pocos, como si fuera una cuestión de escalafón y determinados caballeros de alto rango no pudieran ensuciarse las manos con algunos trabajos sucios. El resultado es un equipo que chirría y se acaba metiendo en muchos más líos de los que debería por su enorme calidad.

Tirando de riñones y de un Williams que volvió a incendiarse en la segunda parte, los de Valverde metieron en su campo al Real Madrid. El delantero rojiblanco era un cuchillo por su banda. Marcelo no podía con él y Bale observaba sus estragos como Nerón contemplaba el incendio de Roma. El agujero era inmenso. Keylor salvó a los suyos del empate con una gran parada en el minuto 62, pero no pudo hacerlo poco después, cuando Williams puso un centro magnífico a Raúl García y éste asistió de cabeza a Aduriz para que marcara el 1-1.

El clásico prometía en esos momentos un giro completo. Al equipo de Zidane, sin embargo, le salvó tres minutos después un golpe de fortuna a balón parado. Una peinada de Cristiano en el primer palo acabó en los pies de Casemiro. El brasileño sólo tuvo que empujar. Fue un golpe muy duro para los rojiblancos, a quienes no les alcanzó con su buena voluntad ni con el refresco de Muniain, Rico y Susaeta. Lo intentaron, por supuesto, pero el Real Madrid, sin un declinante Cristiano en los últimos diez minutos, acertó a sostenerse con oficio en el alambre.

Directo

FINAL EN SAN MAMÉS: ATHLETIC 1 (Aduriz)- REAL MADRID 2 (Benzema y Casemiro).

Ha marcado en la primera parte Benzema, ha empatado Aduriz en la segunda mitad y tras la igualada ha anotado rápido Casemiro.

Gana el Real Madrid en San Mamés.

Final. 1-2.

Amarilla para Keylor Navas por perder tiempo.

...fuera de juego.

Centra Muniain hacia Williams...

47 minutos de la segunda parte: Athletic 1 (Aduriz)- Real Madrid 2 (Benzema y Casemiro).

....el envío ha sido corto.

..centra Susaeta...

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