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Un campo maldito, pero menos

Valverde saluda a Félix Burgui, ojeador del Athletic en Navarra, que estuvo ayer en Lezama.
Valverde saluda a Félix Burgui, ojeador del Athletic en Navarra, que estuvo ayer en Lezama. / manu cecilio
  • El Athletic lleva más de 13 años de Liga sin ganar al Villarreal en su estadio, pero el curso pasado lo hizo en Copa y hoy busca un triunfo que le dispare hacia la quinta plaza

El Madrigal ha mutado al Estadio de la Cerámica pero sigue siendo un campo maldito para el Athletic, al menos en la Liga. La precisión es importante porque a Ernesto Valverde no le hizo nada de gracia que se le recordara ayer en Lezama que su equipo lleva más de 13 años sin celebrar un triunfo liguero en las aguas del ‘submarino amarillo’. «Aquí las estadísticas se cortan como a uno le conviene. El año pasado les ganamos en la Copa 0-1. Yo lo cuento desde el año pasado, no cuento los años anteriores», se puso serio el técnico rojiblanco, quien enseguida recuperó la sonrisa para admitir que «cuesta jugar» y sacar algo positivo del feudo castellonense. Pero hoy será otra historia, un nuevo intento, un duelo entre dos rivales que quieren lo mismo y aspiran a entrar en Europa limpios y sin molestas previas.

El Athletic ha metido la directa y está con la confianza por las nubes, fruto de los últimos resultados y la convicción de que escalar en la clasificación no solo es posible, sino perfectamente viable. «Nosotros siempre miramos hacia adelante», subrayó Txingurri, quien advirtió de que «el que gane mañana (por hoy) habrá dado un paso importante». No solo están en juego los tres puntos, que también, sino también la quinta plaza y la inyección de autoestima que se llevaría el vencedor del choque.

«Respetamos al Villarreal, un gran equipo, pero no es imposible ganarle», aludió el técnico rojiblanco a los más de 13 años de sequía liguera que arrastran los bilbaínos en el mismo estadio de distinto nombre. «Superarles -añadió- supondría irse a los 53 puntos a falta de siete jornadas, ponernos por delante y asegurarnos el average».

Valverde dio ayer la lista con los 18 convocados y entre ellos figuran todos los pesos pesados, por lo que dispondrá de toda su artillería pesada para hacer frente al ‘submarino’. La única novedad es el regreso de Bóveda por el descartado Saborit, quien curiosamente fue titular ante el Espanyol. Una vez más se quedaron fuera Elustondo, Eraso, Sabin Merino y Remiro por decisión técnica. En cuanto a Escribá, quien hizo ayer un llamamiento a su afición para que abarrote las gradas y aseguró que el duelo ante el Athletic «es tan importante como el del Barcelona y Real Madrid», cuenta con las bajas de Asenjo y Cheryshev y la duda de Jonathan Dos Santos, con problemas musculares.

Un «clásico»

Valverde dejó patente una vez más su malestar con la dureza del calendario y recordó que «tenemos una semana ajetreada, con partidos importantes en poco tiempo -tres en seis días-. Pero llevamos dos encuentros y dos victorias», se felicitó, e insistió en la relevancia del choque de esta noche en el Estadio de la Cerámica. «Si el del Espanyol era importante, el del Villarreal tiene otro cariz desde el punto de vista de la clasificación». Ve de cerca esa quinta plaza y la quiere. «Este partido se está convirtiendo en un clásico porque somos dos equipos parejos que pelean por las mismas cosas».

Valverde destacó la figura de Bruno -«todo gira alrededor de él»-, habló de Bakambu y su facilidad de «romper los espacios», de unos laterales que «profundizan mucho» y de un sistema 4-4-2 que, a su juicio, «lo han hecho casi perfecto». También deslizó que habrá que «pasar de los 60 puntos» para «conseguir el objetivo» y, de nuevo, rehusó referirse a su futuro. ¿Habrá que esperar mucho para conocer su futuro? «Tendremos que esperar», se limitó a contestar. Su mente ya estaba en Villarreal.

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