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dosificación

Aduriz, especie protegida

Euforia. Aduriz celebra ante el Deportivo uno de sus trece goles en San Mamés en la Liga.
Euforia. Aduriz celebra ante el Deportivo uno de sus trece goles en San Mamés en la Liga. / m. cecilio
  • Valverde regula los esfuerzos del artillero, de 36 años, que será menos habitual en los partidos de fuera aunque en Vitoria casi seguro estará en el once

Aritz Aduriz (Donostia, 36 años) es el maestro de los partidos en los que el Athletic ejerce de anfitrión. El delantero donostiarra ha anotado el 91,3% de sus 23 dianas este temporada cuando el equipo rojiblanco disputa sus encuentros bajo el manto de La Catedral. O lo que es lo mismo, solo dos de sus tantos han llegado en encuentros a domicilio.

Estos datos no se producen, ni mucho menos, por casualidad, sino que están directamente relacionados con el hecho de que Ernesto Valverde ha emprendido la estrategia de dosificar y proteger a su hombre gol, a un profesional que se cuida al extremo, pero al que le pesan las horas de vuelo, el tiempo sobre el césped. De esta manera, es un habitual en los duelos en Bilbao, donde el cuadro vizcaíno manda en los partidos y, salvo excepciones, desarrolla su modo habitual de jugar. En cambio, si sale de San Mamés, la posesión de la pelota resulta un tanto más complicada -salvo excepciones como la de Balaídos- y ahí Txingurri considera fundamental la velocidad y el fondo físico de un hombre como Iñaki Williams

Es cierto que el domingo en Vitoria todo apunta a que volverá al once (12 horas, Mendizorroza), en una confrontación esencial de cara a la obtención del quinto puesto de la clasificación, después de descansar en Vigo: ya eran dos partidos consecutivos, el de Eibar y frente al Betis, y Valverde prefirió concederle oxígeno en la ciudad gallega. Es una táctica habitual de este ejercicio, que Aduriz no juegue completos los duelos a domicilio. Los datos, de nuevo, lo muestran con claridad. De esta manera, solo ha disputado el artillero cinco encuentros completos de la Liga fuera de casa: en Gijón y en La Coruña, la dos primeras jornadas; luego en Leganés, en Pamplona ante Osasuna y en Villarreal. Esto es, el 33,3% de los quince que ha estado sobre el césped el ariete donostiarra. No acabó el duelo en Las Palmas por expulsión, en Granada, Málaga, Cornellá, en el Villamarín y Eibar fue sustituido, y contra el Barcelona, el Valencia -se lesionó nada más acceder a Mestalla-, la Real y en Balaídos saltó desde el banquillo.

Al guipuzcoano, competitivo hasta el extremo, le gusta estar sobre el campo el máximo número de minutos posibles; y en ocasiones ha mostrado cierto malestar al ser sustituido, como sucedió en Ipurua hace poco más de una semana. Le costó asumir este papel, pero poco a poco ha aceptado esta situación, la interpreta como beneficiosa para él y el grupo, e incluso en los entrenamientos regula sus esfuerzos en ocasiones; ocurrió, por ejemplo, en el último parón por los partidos de las selecciones, cuando se ejercitó a menor ritmo que sus compañeros para afrontar este último tramo del campeonato con las máximas garantías físicas.

El especialista en casa

Los dos tantos anotados a domilicio han llegado en la Liga, en Málaga y en Pamplona frente a Osasuna. Mientras tanto, durante el pasado ejercicio, anotó el 69,4% de sus dianas en San Mamés, 25 de las 36 que le permitieron cerrar una temporada redonda, que se abrió con aquel hat-trick al Barcelona en la Supercopa y la diana en el Camp Nou que certificó el primer título en tres décadas. Hace dos cursos, los números en la Liga se acercaron a los actuales, con el 83% de los tantos en La Catedral en el torneo de la regularidad, pero los registros mejoraron una pizca en las otras competiciones. En la temporada de su regreso, con Marcelo Bielsa en el banquillo, Aduriz sumó más goles fuera de casa que en casa en la Liga, nueve contra cinco.

Ahora, en cambio, el donostiarra es el especialista de los partidos en casa. Txingurri le concede un papel relevante en San Mamés, pero prefiere guardarle, reservarle, en los encuentros a domicilio. Es una manera de regular esfuerzos, de dosificarle, ya que la recuperación no es la misma a los 36 años que a los 25 o los 30. De ahí esta tendencia, iniciada la temporada pasada, que continuará en el futuro -con contrato hasta 2018-, sea quien sea el entrenador: Valverde o Ziganda.

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