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Athletic Club
Aduriz y Yeray corren en el entrenamiento de ayer en Lezama, que se celebró a puerta cerrada.
Aduriz y Yeray corren en el entrenamiento de ayer en Lezama, que se celebró a puerta cerrada. / IGNACIO PÉREZ

ALAVÉS-aTHLETIC A LAS 12.00

La quinta plaza está en Mendizorroza

  • El Athletic afronta el partido clave de esta Liga que puede darle todo lo que busca desde agosto ante un Alavés que no le regalará ni un balón

Decía Ernesto Valverde el viernes que el Athletic jugará hoy el «partido clave» de la Liga. No le falta razón al entrenador rojiblanco, quien tampoco cerraba puertas a la lucha por la Champions si la Real Sociedad derribaba al Sevilla en el Pizjuán. Empataron los donostiarras y dejaron a medias a los bilbaínos, que ahora solo piensan en hacerse en propiedad con la quinta plaza y librar un mano a mano con el Villarreal, goleado ayer en el Camp Nou (4-1). Y esa quinta plaza está en Vitoria, en Mendizorroza, un campo que podría darles todo lo que buscan desde agosto. Una nueva clasificación europea, cuarta seguida, limpia de polvo y paja y exenta de incómodas previas veraniegas. Pero el Alavés enseñará los dientes y no dará por perdido ni un saque de banda, y los hombres de Txingurri lo saben.

El Athletic atraviesa por una extraordinaria racha de resultados y no piensa bajarse de la ola buena, que debe llevarle hasta la orilla continental. El equipo viaja a la velocidad de crucero y se presentará en el feudo vitoriano con el viento a favor y el aval de las cuatro victorias seguidas -Las Palmas, Eibar, Betis y Celta-, que se disparan hasta las ocho en las últimas diez jornadas. Sin duda, un botín que alimenta la ambición y refuerza la moral ante la batalla de Mendizorroza, que será precisamente eso, una auténtica batalla entre vecinos y en la que solo uno de los rivales se juega algo, o más bien casi todo, y está obligado a demostrarlo en el campo. «Nuestra necesidad tiene que notarse», advirtió Valverde, consciente de las dificultades que aguardan por el camino.

Efectivamente, el Alavés no se juega nada y está tachando los días del calendario hasta la final de Copa, que jugará el 27 de mayo ante el Barcelona. En la Liga ha hecho lo que tenía que hacer y ha cumplido de sobra, con una solvencia que ha sorprendido a más de uno, entrenador del Athletic incluido. «Se han reinventado fichando a muchos jugadores y han logrado buenas cesiones. Es un buen equipo». Pero los vitorianos están esperando al vecino con ganas y, además, les encantaría estropear la fiesta a los bilbaínos y alejarles de Europa. Meterán corazón y pasión en el derbi, al que faltará un poco de color por aquello de que habrá escasa afluencia de los seguidores rojiblancos por el elevado precio de las entradas (70 euros). El Alavés remitió 651 localidades y ni siquiera hubo que sortearlas porque el número de los socios apuntados era inferior a los billetes ofertados.

Más puntos que goles

Más allá del colorido y folclore que acompañan a los derbis, el Athletic sabe que tendrá que sudar la victoria en un campo caliente. Tampoco tan difícil porque el conjunto de Mauricio Pellegrino es el quinto peor anfitrión de la Liga y ha sacado más puntos fuera que en casa. Pero ahora entra en juego el tema pasional y también la rivalidad, poderosos resortes que actúan como motivadores. El Alavés no llega al gol por partido en su feudo y los rojiblancos, en cambio, han mejorado de forma considerable sus prestaciones lejos de San Mamés. Tendrán en frente a un bloque de hormigón armado, que ha rentabilizado de una manera extraordinaria cada tanto anotado. Un dato: solo el descendido Granada (28) y el Leganés (30) marcan menos que los vitorianos (36). De hecho, tienen bastantes más puntos (48) que goles. Cada acierto lo han canjeado por 1,3 puntos. Nada mal.

Cuesta un mundo encontrar una grieta en el muro alavés y desarmar a un equipo sacrificado, solidario y que sabe a lo que juega. El Athletic deberá tener paciencia, leer bien el partido y no precipitarse ante un rival que espera el error ajeno para salir disparado y hacer daño a la contra. Sus laterales son muy profundos, sobre todo Theo, y Deyverson es un depredador de área que no perdona los despistes. Será fundamental mantener la calma e imponer el juego que caracteriza a los rojiblancos, que pasa por una buena presión, posesión, dominio y control, que debe derivar en la creación del mayor número de ocasiones posible. Y ahí estarán Aduriz, Raúl García, Williams y también Muniain para definir, sin olvidar la estrategia y el papel de Mikel San José en ella.

Valverde facilitó ayer la convocatoria -Pellegrino la dará hoy, como siempre cuando actúa de local- y sorprendió con la exclusión de Markel Susaeta. El extremo está bien por lo que se trata de una decisión técnica, que no deja de extrañar porque el eibarrés viene de hacer un partidazo contra el Betis. También se han quedado fuera los habituales Elustondo, Eraso y Remiro, además de Etxeita. Es posible que el técnico haga unos pocos ajustes en el once, aunque sus futbolistas clave estarán en el césped de Mendizorroza. Solo quedan tres jornadas y una victoria hoy daría un mundo al Athletic, o al menos Europa.

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