El Correo
Athletic Club

Lo que tiene el exceso de confianza

  • El Athletic se empeña en complicarse su clasificación directa para Europa tras firmar un triste empate ante el Leganés, que certificó su permanencia en San Mamés

Está visto que el Athletic se ha empeñado en complicarse su clasificación directa para Europa. Primero fue la derrota en Mendizorroza, que puede considerarse un accidente y tiene, por tanto, disculpa. Ayer llegó lo segundo, lo que no tiene perdón: un lamentable empate contra el modesto Leganés, que no hizo sino aprovechar el exceso de confianza de los rojiblancos, tan convencidos de su superioridad que se fueron del partido y terminaron pegándose un doloroso tiro en el pie.

El equipo de Valverde, al que sólo Aduriz dio un poco de picante, continúa dependiendo de sí mismo. Es cierto. Ahora bien, no lo tiene fácil. Debe igualar en el Manzanares el marcador que la Real consiga en Balaídos. Son cosas que les pasan a los equipos por su mala cabeza, pero no era algo que se esperase de este Athletic, tan eficiente y cumplidor en San Mamés. Y menos ayer, en la tarde de las despedidas: las de Iraizoz, la de la temporada -esa señora caprichosa- y, muy probablemente, la de Valverde.

Los aficionados tardaron ayer en ocupar sus localidades. No se trataba de que estuvieran en el exterior apurando las cervezas, como sucede en los campos ingleses, sino que apuraban una tarde ideal de sol, propicia para todo tipo de planes al aire libre. El caso es que las gradas se acabaron llenando cuando el partido ya había dado comienzo, justo después de que el Leganés hiciera la ofrenda floral en el busto de Pichichi. La pregunta es cuántos de estos hinchas rojiblancos que entraron sobre la hora se arrepintieron de su decisión de haberse acercado a San Mamés. Y es que bastaron unos pocos minutos para que quedara claro lo que iba a ser el partido: un trámite soporífero que el Athletic intentaría cumplir con la ley del mínimo esfuerzo.

La verdad es que el Leganés tenía ayer la mente en otro parte, básicamente en Ipurua. Su falta de convicción saltaba a la vista. Y lo mismo podía decirse de sus seguidores, más atentos a sus móviles que a lo que sucedía dentro del terreno de juego. Esto último tenía su lógica porque prestar atención al partido obligaba a un esfuerzo de concentración sólo apto para ajedrecistas con un ELO superior a 2.500 y reputados maestros de yoga. Ahora bien, fue tal la indolencia de su rival en el arranque de la segunda parte que los ‘pepineros’ se lo acabaron creyendo, empataron y pudieron celebrar en San Mamés su permanencia, cuyo mérito es indiscutible.

El Athletic pasó pronto a dominar. Lo hacía jugando al trantrán, intentando sudar lo menos posible porque debía de hacer mucho calor allí abajo. De hecho, en cada parón los jugadores acudían a beber como si el área técnica fuera un oasis. Tocando de un lado para otro ante un Leganés metido en su campo, los rojiblancos llegaron con peligro por primera vez en el minuto 13. Y fue gol. Un disparo cruzado de Balenziaga lo desvió dentro Aduriz, que en San Mamés se está saliendo esta temporada. De los 24 goles que lleva, 22 los ha hecho en casa. Es donde más a gusto se siente y quizá esa propensión por el dulce hogar sea una de los pocos síntomas evidentes de que se está haciendo mayor.

El donostiarra fue una de las pocas cosas que mereció la pena verse en la primera mitad, una de las más insulsas de la temporada. Y fíjense que ha habido algunas como para que los niños se pongan a contar calvos desde las tribunas. En el minuto 35, Aduriz estuvo a punto de marcar el segundo de un magnífico disparo cruzado desde fuera del área. Champagne respondió con una parada soberbia. También Williams dejó algunos detalles, rompiendo en velocidad. Sus jugadas, sin embargo, terminaban siempre en un borrón. Suele ocurrir.

La segunda parte tuvo otro cariz por dos razones básicas. La primera es que los jugadores del Leganés se enteraron en el descanso de que el Sporting ganaba al Eibar. Y la segunda, que el Athletic se fue abotargando de tal manera que acabó por desfigurarse. El equipo de Garitano se fue hacia arriba. Por inercia y porque no tenía otro remedio. Le seguía faltando convicción, pero una gran oportunidad en el minuto 52 en un cabezazo a bocajarro de Bustinza que salvó de milagro Kepa le dio la fe que necesitaba. No era imposible empatar. Y menos ante un Athletic como el que tenía delante, espeso y atrancado. La reacción de los madrileños descolocó a los rojiblancos, que lo último que esperaban es que ese rival se les subiera a la chepa. Pues bien, lo hizo. Pasada la hora, el Leganés hizo el 1-1. Un gran pase en vaselina de Gabriel, por encima de toda la línea defensiva del Athletic, lo cabeceó a la red Szymanowski ante la salida desesperada de Kepa.

El partido dio un giro de noventa grados. Digamos que de la molicie se pasó a la ebullición. A la tropa de Valverde le tocaba hacer los deberes de nuevo. Debía cumplir con su responsabilidad, lo que no había hecho hasta entonces. En las gradas, además, no tardó en extenderse la noticia de que el Málaga se había adelantado en Anoeta. El Athletic necesitaba el gol y el Leganés defender el empate para salvar la categoría. Fueron casi veinte minutos de brega y dientes apretados. A los rojiblancos, que tuvieron el 2-1 en un remate de Aduriz en el minuto 84, les faltaron ideas. Como en Vitoria, tampoco funcionaron los cambios de Txingurri, que para el asalto al segundo gol prescindió entre otros de Raúl García y Williams. No fue algo fácil de entender, la verdad. Lo que se entendió perfectamente fue la lucha agónica del ‘Lega’. La lucha por la vida.

Directo

ATHLETIC 1 - 1 LEGANÉS

Ponemos aquí punto final a esta narración. Les emplazamos al próximo domingo, para vivir esa última jornada de LaLiga Santander con la clasificación europea en juego. Hasta entonces, un cordial saludo!! Agur!!!

Una despedida más que merecida, a la que también queremos sumarnos desde aquí. Eskerrik asko Gorka por tantos años de dedicación y buen hacer en la portería rojiblanca.

Lleva en brazos a su hija... mientras se despide de la afición poco a poco.

El cancerbero rojiblanco dando una vuelta de honor alrededor del campo...

Le mantean sus compañeros en círculo central. Gestos de mucho cariño y complicidad entre los jugadores.

Toma el micrófono el meta rojiblanco, para dedicar unas palabras de agradecimiento a la afición y al club.

Mientras tanto, en el césped, el homenaje a Gorka Iraizoz.

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