El Correo
Athletic Club

OPINIÓN

Permiso denegado

Después de seis años, la política de comunicación del Athletic me sigue suscitando una duda. ¿Se trata de un problema de estricta incompetencia o de un desprecio a los periodistas tan obsesivo y enfermizo que, con tal de perjudicarnos, esta gente es capaz de perjudicar al propio club? Evidentemente, estoy resignado a no saberlo. Y es que, desde los tiempos lejanos de ‘Miguelón’, el preneardenthal de Atapuerca que puede admirarse estos días en el Museo de Arqueología de Bizkaia, el viejo enigma humano de si alguien es tonto o se lo hace suele quedar sin resolver la gran mayoría de las ocasiones.

No voy a referirme de nuevo al catetismo que supone dar entrevistas y todo tipo de facilidades a los medios extranjeros -Sky ha sido el último- y negárselas a los locales. En esto, por lo visto, tenemos una filosofía inversa a la deportiva. Tampoco voy a hablar de la manera de difundir el premio ‘One Club Man’. Se trata de una cima señera de la estulticia y recordarla siempre es tentador, pero tampoco es cuestión de repetirse. Me refiero a lo sucedido el miércoles en el homenaje a Iraizoz que se celebró en un local del centro de Bilbao. Acompañaban al navarro Carmelo e Iribar, los únicos porteros que le superan en partidos disputados con el Athletic.

Fue un bonito acto de comunión rojiblanca, desde luego bastante mejor organizado que la despedida que el club le brindó a Iraizoz tras el partido contra el Leganés, con el estadio medio vacío. Hablaron todos los que tenían que hablar y los periodistas allí reunidos, algunos preparados para conexiones en directo, quisieron tener unas breves palabras del homenajeado. Éste estaba más que dispuesto a hablar. Era su día. Ahí es nada compartir una misma trinidad junto al Chopo y Carmelo. Ahora bien, Iraizoz decidió ser un niño obediente y cumplir las ordenanzas hasta ese punto ridículo en el que empieza a insinuarse la sumisión. Lo han hecho otros compañeros suyos en situaciones similares. El navarro explicó que, antes de hablar sobre lo feliz que era, tenía que hacer una llamada para pedir el permiso pertinente. La hizo y alguien le dijo que no. Permiso denegado. ¿La razón? Se supone que la de siempre. Ya saben: desde la llegada de Urrutia, el Athletic trata a todos los medios por igual.

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