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Así fue la primera victoria del Athletic en el Calderón

El Atlético de Madrid en 1967, al que los de Iribar apearon de Copa ese año.
El Atlético de Madrid en 1967, al que los de Iribar apearon de Copa ese año. / E. C.
  • Dos goles de Argoitia permitieron eliminar de la Copa al Atlético de Madrid en 1967

«Y el triunfo llegó claro, indiscutible, apoteósico». La prensa le puso épica a la primera victoria del Athletic en el Vicente Calderón, un estadio que este domingo visita por última vez -el Atlético de Madrid estrenará campo la próxima temporada- y en el que se juega una plaza para la Europa League. Aquel 4 de junio de 1967 los de Gainza arrancaron un 0-2 en cuartos de final de la Copa. Un resultado del que dentro de unos días se va cumplir medio siglo y que bastó a los leones para pasar de ronda tras el posterior empate a uno en la Catedral.

Tuvo cierto relieve el encuentro de ida, y no especialmente por la efeméride, esos 50 años del ‘zarpazo’ que infligieron a los colchoneros los Iribar, Orue, Uriarte, Larrauri, Zorriketa, Arieta II, Argoitia (que hizo los dos goles) y compañía. El suyo fue un triunfo de mérito porque el Atlético de Madrid (Luis, Griffa, Adelardo, Glaría, Ufarte, Rivilla) era el club de moda, el aspirante al título copero, y nadie esperaba que le pudieran sorprender en el nuevo estadio, estrenado en octubre de 1966.

Pero el partido se torció para los locales cuando Argoitia marcó casi al inicio y a continuación resistió. «Al principio -relató el periodista-, fue grata sorpresa, para ir convirtiéndose luego en remota esperanza, y a medida que transcurrían los minutos, en corazonada del éxito que iban a lograr los blanquiazules (el Athletic vestía la equipación de visitante), y que iba a convertirse en verdadera explosión de júbilo de la hinchada».

Los bilbaínos exhibieron lo que al Calderón le pareció «un juego destructor, ‘cerrojeando’ de lo lindo y amontonando obstáculos ante su adversario». No era para enorgullecerse, pero el resultado también confirmaba la «inteligencia» y «solidez» de un equipo que el año anterior había llegado a la final copera para caer ante el Zaragoza. Esta vez dejaría en la cuneta, además de los colchoneros, al Barcelona en semifinales, aunque volvió a doblar la rodilla el 2 de julio de 1967 en la final contra el Valencia (2-1 en el Bernabéu).

Susceptibilidades heridas

Al menos, el 0-2 del Calderón en cuartos lo pudieron disfrutar los bilbaínos. La víspera del partido, el entrenador del Atlético, el brasileño Otto Gloria, había herido susceptibilidades al mostrarse confiado respecto al Athletic; en exceso, como se demostró después. «El Bilbao (sic) nos pagará la del año pasado. Tenemos equipo de campeones», proclamó. Todavía escocía la eliminación del Atlético por los leones en la Copa del año anterior, también en cuartos de final.

Pero la venganza colchonera no se materializó. El Atlético recibió un inopinado castigo. Y en una jornada desangelada en Madrid que obligó a encender la calefacción en los vestuarios a pesar de ser junio. Pero el frío no se atenuó entre los colchoneros, sino lo contrario «cuando Argoitia volvió a batir a San Román por segunda vez (minuto 75), sentenciando, o poco menos, la eliminatoria».

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