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«Por tu cabeza pasan 20.000 cosas cuando escuchas la palabra que todo el mundo teme»

Yeray habla de su tumor en una conferencia.
Yeray habla de su tumor en una conferencia. / E. C.
  • Así recordaba Yeray los 39 días que transcurrieron desde que le diagnosticaron el cáncer de testículo hasta su regreso a los campos

El pasado 23 de diciembre el Athletic hacía público que Yeray padecía un tumor testicular. Si un diagnóstico así puede caer como una auténtica bomba de relojería sobre la vida de cualquier persona, ni qué decir tiene la profunda impresión que causa en un chico que apenas ha superado la veintena y habita en una burbuja de felicidad tras conseguir el gran sueño de su vida: lucir la camiseta del Athletic sobre el verde de 'la catedral' del fútbol.

Dos días antes, el central se quedaba fuera de la convocatoria para un partido copero frente al Racing. «Unas semanas antes había comentado a los servicios médicos del club que notaba una ligera molestia en los testículos, aunque no le di gran importancia y asumí con normalidad el hecho de ver desde la grada el partido. Tenía planes navideños, viajes previstos y quería estar con la familia. De hecho esa misma noche salí a tomar algo con mis amigos», recordaba recientemente en una charla en Madrid. Una llamada del doctor Josean Lekue, jefe de los servicios médicos del Athletic, rompió la normalidad: «Por tu mente pasan 20.000 cosas cuando escuchas la palabra que todo el mundo teme y te comunican que te van a extirpar un testículo. Te invade una sensación de miedo que quizás por vergüenza no quieres mostrar. En ese momento no sabes si después puede llegar la quimioterapia e incluso la muerte».

Yeray también hizo gala en la vida de esa serenidad que demuestra en la zaga del Athletic. El futbolista, que escuchó con atención las palabras de los doctores en el marco de unas jornadas sobre la enfermedad organizadas por la Fundación Jiménez Díaz el pasado 3 de mayo, corroboró durante su charla a los asistentes ese impacto emocional del que los especialistas hablan y que lleva al paciente a un bloqueo mental que dificulta el tratamiento. «A medida que pasan las horas te apoyas en el abrigo de tus padres y en las muestras de afecto de compañeros, aficionados y personalidades de otros ámbitos que te van llegando». Según Yeray recordó en su día a un grupo de niños con cáncer del Hospital de Cruces, él nunca perdió ni «el ánimo» ni el deseo de «seguir luchando» durante el periodo que transcurrió desde el diagnóstico a su regreso al campo. Desde entonces, permanece vinculado a diversas campañas de prevención y atención a los enfermos de cáncer de testículo. Una labor que le ha convertido en un símbolo de la importancia del diagnóstico precoz y en un referente para tantos pacientes necesitados de ese estímulo que derribe la conmoción del diagnóstico de la enfermedad.

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