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mensajes de ánimo

«Eres un gran guerrero»

En un partido, cuando ya tenía la enfermedad.
En un partido, cuando ya tenía la enfermedad. / E.C.
  • La emotiva carta escrita a Yeray desde un hospital por la jugadora cántabra de baloncesto Carlota Egusquiza, que lucha contra un cáncer de útero del que sufrió una recaída igual que el central del Athletic

Hay heroínas que en vez de la capa usan la sonrisa para combatir el mal, y Carlota Egusquiza es una heroína. Así, a secas, con mayúsculas. Esta jugadora de baloncesto cántabra de 29 años y natural de Torrelavega, en las filas del Olímpico 64 de Madrid, atiende a EL CORREO desde una habitación del hospital de Valdecilla, donde lleva un par de semanas ingresada. Loty, para los amigos, lleva tiempo batallando contra un cáncer de cuello de útero y lejos de lamentarse y esconderse del mundo regala optimismo y simpatía. «Disculpa por no haber cogido el teléfono, me has pillado justo haciéndome un TAC. Enseguida te llamo», mandó un WhatsApp al inoportuno periodista que irrumpió en su vida en plenas pruebas médicas. Y ella se disculpaba, se disculpaba por la tardanza y daba las «gracias» por una propuesta que a uno le daba apuro formular: escribir una carta de ánimo a Yeray Álvarez, jugador del Athletic al que se le ha reproducido su cáncer testicular y afronta tres meses debaja deportiva con varios ciclos de quimioterapia. «Muchas gracias por ofrecérmelo. Para mí es un regalo», dijo sincera.

En agosto de 2015 a Carlota le dieron la mala noticia. «No es fácil aceptar que una chica de mi edad se va a quedar sin útero sin haber sido madre», reflexiona con una madurez asombrosa. La operaron el 11 de septiembre y en enero de 2016 recibió el alta. Había vencido. Pero en agosto de ese mismo año, una prueba rutinaria certificó el regreso de la enfermedad en forma de una metástasis pulmonar y una pequeña adenopatía en la ingle. Es justo esto último lo que ha hecho que le ingresaran porque sufre «muchos dolores», aunque se apresura a decir: «¡Pero estoy bien, eh!». Pide un poco de tiempo para escribir una carta que, advierte, le saldrá «del alma». Esto es lo que le dice al central, de nuevo cara a cara con la enfermedad. Como ella. De heroína a héroe:

«Hola, Yeray,

Me llamo Carlota, tengo 29 años y al igual que a ti la vida me ha puesto a prueba por segunda vez. Yo también soy deportista, juego a baloncesto y sé lo que significa que esta maldita enfermedad te aparte de todo aquello que más te gusta e intente arrebatarte tus sueños. Sé que en estos momentos estarás escuchando muchas cosas con el fin de animarte y también sé que muchas veces de poco sirven. Por mucho apoyo que tengamos, al final el que tiene que enfrentarse a todo eres tú mismo.

Mi pesadilla empezó en el verano de 2015, cuando me diagnosticaron cáncer de cuello de útero. Me operaron, recibí radioterapia y a los seis meses pude volver a trabajar y a jugar. Pero lamentablemente, el agosto pasado, en una revisión de control, me vieron una metástasis pulmonar y una adenopatía en la ingle. Desde entonces estoy en tratamiento. Recuerdo enterarme en Navidad de tu caso y la alegría que me llevé días después cuando nos hicieron saber que todo había salido bien y que lo habías superado. Sé perfectamente esa sensación que se tiene cuando te dicen que has vencido al cáncer, pero también sé lo que es que se te paralice el cuerpo cuando te dicen que has sufrido una recaída.

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Agradezco mucho que me hayan dado la oportunidad de escribirte unas palabras, porque yo recuerdo con mucho cariño cuando otra persona se dirigió a mí para transmitirme lo que hoy te intento hacer llegar a ti. Esto es una guerra en la que cada día que te levantas tienes una pequeña batalla que ganar. No tengo la suerte de conocerte personalmente, pero no tengo duda de que eres y serás un gran guerrero. Tendrás días buenos en los que querrás comerte el mundo, pero también días malos en los que no querrás escuchar nada de lo que te digan, en los que te dará la sensación de que nadie se puede poner en tu lugar. Permítete esos días también, llora si tienes que llorar. Eso también forma parte de nuestra lucha incansable.

A mí lo que más me ha ayudado es vivir el día a día y no pensar más allá que en este mismo momento. Levantarme cada mañana armada de valor y con ganas de dar un buen punterazo a esta mala pesadilla. Aunque suene a tópico, todo pasa... todo. Y lo que hoy te preocupa dentro de unos días verás que ya lo has superado. No busques respuestas, simplemente acepta y lucha. Fíjate pequeños objetivos y metas que vayas alcanzando, pues verás que eso te da un plus de energía.

Las peores batallas son para los mejores guerreros y está claro que nosotros somos unos de ellos. Hoy (por ayer) he visto cómo subías una foto a Instagram dando tu primer puñetazo sobre la mesa y me ha alegrado mucho ver lo valiente que eres.

Desde Torrelavega, Cantabria, te mando toda la fuerza del mundo. ¡NO TE RINDAS, GUERRERO! Esto lo vamos a superar, estoy segura, y dentro de poco estaré encantada de escribirte de nuevo para felicitarte, para decirte que eres un valiente, que lo has conseguido y que no tenía duda de que lo ibas a lograr.

¡¡¡FUERZA AMIGO!!!

Carlota Egusquiza»

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