Tres relámpagos en Atenas

El Athletic, fatal en la mayor parte del partido, firma una remontada increíble en apenas 6 minutos y saca medio billete para la fase de grupos

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Jugar un partido europeo en Atenas en pleno mes de agosto es, nunca mejor dicho, una prueba de fuego para cualquier equipo. El Athletic tuvo que afrontarla ayer en el estadio Apostol Nikolaidis, famoso por sus niveles de calor ambiental, y la cosa salió tan bien que el billete para la fase de grupos está casi sacado. Eso sí, nadie lo hubiera dicho durante los dos primeros tercios del encuentro, 67 larguísimos minutos a lo largo de los cuales el equipo de Ziganda dio una imagen penosa y puso en peligro la eliminatoria. El fútbol, sin embargo, es imprevisible y, de manera asombrosa, cuando nada hacía presagiarlo y un solo gol ya parecía la mayor aspiración del Athletic, los rojiblancos firmaron una remontada espectacular en apenas seis minutos, entre el 67 y el 73. Fue visto y no visto. Tres relámpagos en la noche ateniense. En el fondo, una cuestión de inspiración y pegada. Las que sigue conservando Aduriz, a quien habrá que conservar, aunque sea en formol.

2 Panathinaikos

Vlachodimos; Nuno Reis, Koutrombis, Moledo, Hult; Bryan Cabezas (Donis, m.84), Zeca, Kourbelis, Lod; Altman (Luciano, m,51) y Guillermo Molins (Chatzigiovanis, m.72).

3 Athletic

Iago Herrerín; De Marcos, Etxeita, Laporte, Balenziaga; Beñat (San José, m.77), Vesga; Lekue (Williams, 57), Raúl García, Muniain (Susaeta, m.84); y Aduriz.

Goles
1-0, m.29: Lod. 2-0, m.55: Bryan Cabezas. 2-1, m.66: Aduriz. 2-2, m.70: De Marcos. 2-3, m.74: Aduriz, de penalti.
Árbitro
Manuel de Sousa (Portugal). Mostró tarjeta amarilla a los locales Kourbelis (m.45) y Moledo (m.74), y a los visitantes Raúl García (m.21) y Etxeita (m.31).
Incidencias
Partido de ida de la ronda de Play Off de la Liga Europa, disputado en un Apostolos Nikolaidis de Atenas abarrotado por los 16.000 espectadores que puede acoger. Entre ellos, más de un centenar de aficionados rojiblancos.

El cabezazo con el que firmó el 2-1 lo cambió todo. Desató la tormenta y transformó radicalmente un choque que el Athletic inició con buenas intenciones. En los primeros cinco minutos, de hecho, tuvo el balón y jugó en el campo del Panathinaikos. No es que hiciera mucho, pero dio una cierta sensación de autoridad, de tenerlo todo muy claro. Los griegos, sin embargo, tienen carácter y supieron quitarse de encima ese dominio. En su primera aproximación a la portería de Herrerín, crearon peligro en un barullo que Koutroumpis estuvo a punto de aprovechar. Aduriz le quitó el balón con la puntera en el último instante y lo mandó a córner. A partir de esa jugada, los locales se animaron. Lo hicieron en la misma medida en que el Athletic se desanimaba. O mejor dicho: se diluía.

Más información

Desajustes

Había una excusa muy a mano: el calor. Eran 30 grados. Aún así, no era comprensible el decaimiento general de los rojiblancos. Uno por otro, como si se contagiaran una enfermedad paralizante, terminaron por ofrecer una versión lastimosa que hizo inevitable el recuerdo de algunos terribles espectáculos de este equipo fuera de casa la pasada temporada. Nada funcionaba en la tropa de Ziganda, incapaz de combinar en el centro del campo -Vesga y Beñat no mezclaban bien- y con las bandas clausuradas. Por la izquierda, Balenziaga no se asomaba más allá del centro del campo y Muniain estaba desaparecido. De hecho, solo apareció a partir del minuto 40. Por la derecha, tampoco había manera de prosperar. De Marcos andaba en ese estado flotante que viene arrastrando en los últimos meses y Lekue tampoco se prodigaba que se diga. Por supuesto, se echaba de menos a Williams, cuya titularidad había adelantado Ziganda la tarde anterior.

Algo sucedería para que no saliese de inicio y tampoco en el arranque de la segunda parte, a la que el Athletic llegó por detrás en el marcador. Al Panathinaikos, un equipo animoso pero muy justito en todas sus líneas, le bastó con apretar un poco las tuercas de la presión y empujar hacia arriba para protagonizar dos o tres llegadas con peligro. En una de ellas, cerca ya de la media hora, tras un pase de Cabezas desde la derecha y una peinada posterior, el balón le cayó al Lod, al que De Marcos dejó entrar a la cocina de mala manera. El finlandés no perdonó. El gol hacía justicia. Y no tanto porque el Panathinaikos mereciera un premio como porque el Athletic, obtuso, blando y sofocado, incapaz de acercarse a la portería de Odisseas, merecía un castigo.

LAS CLAVES

Actitud.
El equipo de Ziganda se desinfló en la primera parte y dejó crecer al Panathinaikos
La jugada.
Aduriz hizo el 2-1, un gol de gran valor psicológico para el Athletic, que revivió
El reajuste.
Que Muniain centrara su posición y saliera Williams cambió el decorado

Nada cambió en la reanudación y si lo hizo fue para empeorar el panorama de la tropas de Ziganda, cuya vulgaridad en el juego tuvo que sorprender forzosamente a los hinchas griegos. El Athletic seguía sin saber qué hacer, todo lo contrario que su rival, decidido a jugar sus bazas al contragolpe. Ousinidis tenía muy claro su plan. Su lectura era correcta, entre otras razones porque la defensa bilbaína daba suficientes muestras de desajuste como para confiar en hacerle daño. Y así fue. En el minuto 51, Luciano, que acaba de saltar al campo, estuvo a punto de hacer el 2-0 con un gran golpeo con rosca. Se le fue por poco. A Bryan Cabezas, no. Entre Laporte y Balenziaga, le pusieron una alfombra para que fusilara a Herrerín.

Ziganda sacó a Williams y el Athletic se lanzó hacia arriba, con Muniain por el centro, al mando de las operaciones, pidiendo la pelota y distribuyéndola, es decir, justo lo que no había hecho en toda la primera parte escorado en la banda. Y, de repente, se obró el milagro. Un centro del navarro lo aprovechó Aduriz para marcar de cabeza. Tres minutos después, De Marcos firmaba el empate llegando para volear al segundo palo y, tres más tarde, un penalti sobre Williams lo ejecutaba Aduriz con su frialdad habitual. Algunos hinchas del Athletic siguen con la boca abierta, lo mismo que miles de aficionados del Panathinaikos, que todavía están asimilando lo ocurrido. Natural. Fue muy extraño.

Fotos

Vídeos