Derbi vasco | Athletic-Real Sociedad

«Para mí es el partido esperado, el más bonito»

J. M. Cortizas
Jon Rahm I Quinto en el Ranking Mundial de Golf y socio del Athletic Jon Rahm I Quinto en el Ranking Mundial de Golf y socio del Athletic

El de Barrika bromea diciendo que los derbis «deberían ser el 20 de diciembre o así para que los que volvemos a casa podamos verlos»

Viernes, 15 diciembre 2017, 17:47

Acaba su primer recorrido de entrenamiento al Jumeirah Golf Estates, torneo que acabó ganando en Dubái como impresionante colofón a la temporada. Está citado con EL CORREO para recibir un regalo de cumpleaños, la camiseta del Athletic personalizada con su nombre y el 20 que luce su amigo Aduriz. Jon Rahm se la pone, besa el escudo y ante el revuelo que se está montando alrededor no tarda en quitársela y guardarla. La idea, que acepta gustoso, es rivalizar en amor a sus colores con uno de sus ídolos, el realista José María Olazabal. El derbi les pillará en casa y en el caso del jugador de Barrika eso supone una oportunidad única para visitar San Mamés. Aún desconocía que lo haría antes de lo previsto con el rodaje de un spot de apoyo a las finales continentales de rugby de 2018. Y ayer visitó a la primera plantilla en un encuentro privado en Lezama.

Su padre, Edorta, muestra una foto en la que se ve a un Jon de muy corta edad jugando con otra niña en Lezama, ajeno a lo que pasaba en el campo. Sus recuerdos en rojo y blanco están borrosos, pero rescata una primera vez. «Aita no me ha llevado mucho a Lezama, que yo me acuerde. Con aitite alguna vez». El padre replica. «A ver a tu hermano, con el Plentzia y el Arenas». Continúa el golfista. «La primera vez que fui a San Mamés recuerdo que aita me dijo que me dormí en el partido y mi primera imagen es de Julen Guerrero marcando. Aita estaba en tribuna hacia la zona de Herri Norte y marcó en Abertzale Sur. No sé la edad que tenía. Para no acordarme, poca, porque soy socio desde los seis o siete años».

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Lo que rescata automáticamente de su ADN es su ídolo con mayúsculas. «Siempre he sido de Iribar. Al ser portero, siempre de Iribar. Yo jugué en el Plentzia hasta los 13 ó 14 años. Cuando aún estábamos en futbito un día nos falló el portero y alguien tenía que meterse y me metí yo. Y así empezó el tema». Seguro que le marcó mucho en su existencialismo futbolístico que su aitite paterno fuera delegado del Athletic, «dice que unos 35 años». Jon descubrió las entrañas de Lezama con él.

Toca hablar del derbi y aflora la vena más forofogoitia de Jon Rahm. «Nunca he estado en Anoeta. Y así se va a quedar (Risas). Hombre, los derbis, aunque sean tradiciones y la misma religión, al final lo más cercano son los partidos más esperados, los más bonitos. Para mí siempre era más bonito ver un partido contra la Real que contra el Madrid o el Barça, mucho más emotivo». Una respuesta con truco. «Es que con Madrid y Barça vas pensando que vas a perder y si ganamos bien. Contra la Real vas a ganar».

El partido en el avión

Mientras el golf no le convirtió en nómada, Rahm era asiduo a La Catedral. «Hasta que me fui a la Blume pocos partidos nos perdimos. En Abertzale Sur estábamos mi primo Iñigo y yo, Eriz, mi tío Ander y Mikel, los cinco, allí detrás de la portería. Estuvimos mogollón de años. Sigo teniendo el carné aunque ya voy cuando puedo». Y saca pecho al reconocerse animador nato. «Hombre, claro que animaba, estaba justo detrás de la portería. Era muy de animar. Aita era tribunero, ya sabes, sentarse y quejarse y ya está». Zasca que vuelve a provocar risas mientras el público ha dejado de fijarse en la rutina de los demás jugadores en el campo de prácticas y trata de entender lo que se debe estar cociendo en la conversación.

Los datos

Profesional.
En su primera temporada completa como profesional es 5º del ránking.

Internet es su vínculo rojiblanco de ultramar. «Lo sigo, pero las horas son complicadas. Hay muchos partidos que son en horas de entreno y de juego. Veo lo que puedo. He llegado a ver partidos en pleno vuelo, al tener wifi y encontrar un canal que lo daba». La vía paterna ha dejado de serle fiable. «Aita sólo manda mensajes si marca el Athletic. Las veces que he estado en clase y me manda que ganamos uno o dos a cero. Termina el partido, pregunto si hemos ganado y me dice que hemos perdido tres a dos. Imagino que será porque se enfada cuando nos meten goles». El patriarca se defiende, pero provoca otra ración de risas. «He dejado de ir a San Mamés por ver a Jon en la tele. Bueno en East Lake estuve viendo el partido, es verdad, era el jueves pero quedaban veinte minutos, cuando empató el Málaga».

Si algo le parece realmente complicado es que su entorno americano sepa de lo que habla cuando se refiere al Athletic. «No lo entienden. Cuesta explicar qué quiere decir el Athletic para nosotros. Pero es curioso porque allí el que va ganando tiene a todos apoyando». No había nacido cuando salió la gabarra por última vez, «pero he estado en dos finales, las de Mestalla y el Calderón. La de Bucarest la vi en la residencia Blume», rebobina. Y ahora ha crecido la emotividad rojiblanca por su relación de amistad con Aritz Aduriz. «Es un fenómeno. Es un gran jugador, una gran persona. Lo que yo le admiro en el fútbol él me admira a mí en el golf, un respeto mutuo, una amistad muy sana. Estuvo bien todas las veces que he ido a verle y que él pudiera venir a verme a París el último día, fue bonito».

Va rapiñando partidos en San Mamés como puede, en las tres semanas que suele pasar en casa en Navidad. El año pasado fue a ver al «Sevilla y el Valencia. Menos mal que este año me coincide con la Real. Tenían que ser por reglamento los derbis el día 20 (de diciembre) o algo así para los que volvemos a casa podamos verlos». En ese instante no se había producido el descalabro copero con el Formentera, pero muestra su vena de «ilusión y positivismo». Y tiene un pensamiento final para Yeray. «Tiene mi edad y que haya pasado por eso dos veces y haya salido bien, como persona y deportista es duro. Le deseo lo mejor y ojalá nos dé pronto muchas alegrías».

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