¿Qué pasa con De Marcos?

De Marcos, al que se vio ayer con este vendaje en Lezama, señala la zona dolorida./Borja Agudo
De Marcos, al que se vio ayer con este vendaje en Lezama, señala la zona dolorida. / Borja Agudo

El jugador lleva más de dos meses de baja por un problema en el tobillo izquierdo

ROBERT BASIC

Óscar de Marcos abrió la Liga como titular ante el Getafe y desde entonces vive rodeado de silencio y de batas blancas, que velan por su maltrecho tobillo. El defensa tuvo que retirarse lesionado en el minuto 16 y no ha vuelto a jugar un solo segundo en lo que va de temporada. Ni siquiera se entrena con sus compañeros, sino que lo hace en solitario y en compañía de preparadores físicos y readaptadores. El primer parte médico del club hablaba de un «esguince con afectación del ligamento lateral interno», el segundo, ya ampliado, precisaba que sufría un «esguince de grado II en el ligamento deltoideo» de la articulación afectada y el tercero y el último añadía que, ante la persistencia de las molestias, el lateral «recibirá tratamiento con infiltraciones». Esta precisión fue realizada el 3 de octubre y ya no se ha sabido nada más del alavés, quien ayer saltó a uno de los campos de Lezama con un aparatoso vendaje. Lleva casi dos meses y medio de baja y, salvo sorpresa, el período de convalecencia podría alargarse en el tiempo.

De Marcos comenzó la temporada como titular en la Europa League ante el Dinamo de Bucarest y también contra el Panathinaikos en Atenas, donde además contribuyó con un gol a aquella milagrosa remontada completada en cinco minutos. Entonces empezó la Liga y el lateral cayó lesionado nada más comenzar el choque, aunque nada hacía presagiar que su baja se prolongaría durante tanto tiempo. De hecho, el de Laguardia quiso acelerar su regreso a los terrenos de juego pero las sensaciones no eran las mejores. Lo adelantó su propio entrenador, José Ángel Ziganda, quien alabó sus ganas de volver con premura pero advirtió de que no sería tan sencillo. «Óscar no está bien, no se encuentra cómodo y vamos a esperar», dijo a finales de septiembre. Repitió este mensaje en otra ocasión y estaba en lo cierto, porque el alavés sigue entre los algodones y trabaja duro para recuperar las buenas sensaciones.

Lleva más de dos meses fuera y todavía no se intuye su fecha de regreso. ¿Cuándo lo hará? No se sabe con certeza, pero en principio no sería cuestión de días sino más bien de semanas. Es una dolencia bastante complicada y demanda mucho reposo, por lo que habrá que esperar hasta que pueda pisar sin problemas y el dolor desaparezca por completo. Ayer pisó la hierba de uno de los campos rojiblancos, calzaba botas –la mayoría de las veces llevaba zapatillas– y hasta tocó balón. Estuvo fuera más o menos media hora y luego regresó al interior del edificio principal. Asume que no pude correr ni adelantar los plazos y se ajusta al plan de rehabilitación, que todavía le mantiene fuera de la dinámica del grupo. Las lesiones le han castigado mucho en el último año y medio y de ahí que le hayan restado protagonismo y regularidad.

32 partidos perdidos

De Marcos fue intervenido de una pubalgia en mayo del año pasado y desde septiembre de 2016 hasta ahora se ha perdido 32 partidos oficiales por diversos problemas físicos. Esguinces, percances musculares y una «tenosinovitis» –inflamación del revestimiento de la vaina que rodea al tendón– en el tobillo izquierdo, el mismo de ahora, que le obligó a parar más de dos meses constituyen la reciente historia clínica de un futbolista acostumbrado a jugarlo todo y con un altísimo umbral de dolor. Solo hace falta recordar aquel episodio de desgarro de uretra distal que sufrió en un duelo ante el Zaragoza y su negativa de abandonar el campo hasta la conclusión del partido. Luego aceptó ir al hospital, donde se le practicó la cirugía.

El defensa de Laguardia, que en abril cumplirá 29 años, batalló mucho con su físico el pasado curso, en el que se perdió 11 encuentros de Liga, cuatro de Copa y tres de Europa. Ahora encadena 14 sin aparecer y habrá que ver cuándo estará en condiciones de recuperar su puesto en el lateral derecho, una demarcación en la que se le echa de menos.

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