Athletic

«Soy una persona que necesita ganar»

Raúl García posa para el reportaje fotográfico realizado el pasado jueves en las instalaciones de Lezama.
Raúl García posa para el reportaje fotográfico realizado el pasado jueves en las instalaciones de Lezama. / Manu Cecilio

Tras dos años en rojo y blanco, Raúl García ensalza al Athletic y aspira a todo: «No hay que ponerse límites»

ROBERT BASIC

Hay dos Raúl García, uno en el campo y otro fuera. Son como el fuego y el agua, antagónicos y sin embargo inquilinos de un mismo cuerpo. El futbolista agresivo y deslenguado es un hombre tranquilo y amable, que además se declara «tímido» fuera del ruedo. El navarro recibió a EL CORREO el jueves en Lezama, donde después de una amena charla atendió a cientos de aficionados que aguardaban su presencia. Nadie se quedó sin su foto ni autógrafo. Tras dos años en rojo y blanco, el mediocentro habla maravillas del Athletic y confiesa su mala relación con la derrotas. «Soy una persona que necesita ganar».

- El miércoles se cumplieron dos años desde que se anunció su fichaje por el Athletic. ¿Cómo resumiría este tiempo en Bilbao?

- El resumen es positivo. Fue una adaptación muy rápida y me da la sensación de que llevo mucho más tiempo que estos dos años. Desde el primer momento he intentado ayudar a nivel de grupo y personalmente me siento bien en la ciudad.

- De inmediato se implicó en la vida del vestuario y también con los más jóvenes. ¿Los galones se ganan o uno nace con ellos?

- En mi caso, no se buscan. Desde que empecé en esto intenté aprender de la gente que los llevaba. Cuando me tuve que ir a Madrid tan joven y siendo una persona tímida...

- Cualquiera lo diría.

- Soy echado para adelante en algunas cosas. No busco los galones, todo va en la forma de ser de cada uno.

- Aludía a sus modelos de joven. ¿En qué espejos se miraba?

- Siempre hablo de Patxi Puñal y César Cruchaga. Yo era muy jovencito, les veía y me impresionaban. Es gente que me ha aportado mucho. También mi amigo Antonio López, un espejo en el que mirarme, Gabi... De esta gente se aprende mucho.

- Así le ven Córdoba y Núñez. ¿Ya les ha sentado en el pupitre?

- Aquí tenemos la suerte de que vienen bastante aprendidos. Han convivido con ‘Cuco’, le entienden y saben lo que quiere. Hay que ayudarles desde la experiencia que uno tiene porque ahora van a vivir momentos que nosotros ya hemos vivido.

- ¿Comparte el vestuario con compañeros o amigos?

- Intento que sean amigos. Aquí es diferente. En vestuarios como el del Atlético tienes parte de amigos y parte de compañeros. En el Athletic tenemos algo que no lo tiene ningún equipo de Primera. Lo que dijo en su momento Aduriz de que somos una cuadrilla... es verdad. Somos un equipo muy profesionalizado en lo que tenemos que serlo, pero a la vez somos un grupo de amigos.

- Ha tenido tres equipos: Osasuna, Atlético y Athletic. ¿Qué le ha aportado cada uno de ellos?

- Además del fútbol, valoro mucho lo personal. En Osasuna empecé con diez años y fueron mis otros padres, que además me dieron la oportunidad de debutar en Primera. Después fui al Atlético y di un paso adelante. Digamos que, entre comillas, dejé las bromas de casa y tuve que competir con toda la gente con la que competí y aprender mucho. Ahora estoy en otra etapa de mi vida. Toca corroborar todo el trabajo que he hecho en el Atlético y demostrar que he venido con la misma ilusión y las ganas que tenía cuando todavía estaba en Pamplona.

- ¿El carácter le viene de serie o lo ha forjado en el terreno de juego?

- Creo que es más del terreno de juego que de otra cosa. Soy totalmente diferente fuera. A pesar de querer reformarlo (el carácter) en el campo, es muy difícil. Soy una persona muy competitiva, una persona que necesita ganar y al final eso se traduce en esa energía.

- Siempre está metido en todos los líos. ¿Mide hasta dónde puede llegar? ¿Mantiene la cabeza fría en pleno calentón?

- Por supuesto. Sé dónde está el límite. Y también sé que es un error (protestar), pero hay formas y formas de hacerlo. No comparto ciertas maneras de algunos jugadores.

- ¿Entiende el fútbol sin pasión?

- Qué va. En el momento en el que la pierdes no tienes ganas de venir aquí, y es lo que te da vida.

- ¿Le entran ganas de zarandear a jugadores fríos, que no se encienden ni en un duelo de alta tensión?

- Sí, pero... A esa gente tienes que intentar aportarle de otra manera, que entienda que esas cosas se pueden mejorar. En el fútbol, el que tiene una técnica y cualidades innatas... pues las tiene. Y el que no, arreglarlo es difícil. Pero el trabajo, el esfuerzo y la garra pueden mejorarse.

- ¿Es de los que olvida lo que ha pasado en el campo o se lleva el trabajo a casa?

- Aquí hay dos partes. Los rifirrafes sí los olvido, sé que se han acabado y punto. Lo que no olvido es el fútbol. Muchas veces cuando perdemos la gente se cree que nos vamos a casa y que no pasa nada. Yo lo paso mal. Me gustaría abstraerme de eso, terminar el partido y no pensar. Pero es imposible. Es mi forma de ser.

- ¿Tanto le afecta la derrota?

- Si vienen mis amigos y hemos perdido, ellos saben que no estoy de humor ni tampoco para ir a cenar.

- ¿Perdona pero no olvida?

- Soy de los que trata de arreglar las cosas. No me gusta tener asuntos pendientes, ya sea con mi mujer o con mis amigos. Cualquier cosa que puede crearme problemas internos la intento solucionar. Si lo pruebo dos o tres veces y no se puede... pues oye, ya está. Pero no tengo rencor.

- Después de estar con Ernesto Valverde, hombre que fue clave en su llegada al Athletic, ahora ha vuelto a reencontrarse con Ziganda. ¿El cambio ha sido grande?

- Quizás el hándicap ha sido el tema de las previas. Lo digo porque (Ziganda) ha tenido que trabajar de una manera más rápida y buscar su sello de identidad, pero hay mucha similitud con lo que se había entrenado antes. Cualquier técnico tiene su forma de ver el fútbol y es lo que está intentando transmitirnos ‘Cuco’. Aspira a que juguemos mejor. Vemos que lo busca en el día a día y estamos convencidos de que a la larga lo va a encontrar.

- Han sacado buenos resultados, pero de fútbol andan justos.

- Lo principal es el resultado porque cuando ganas se trabaja mejor.

- Se nota que ha pasado tiempo con Simeone.

- Es que es así. Si ahora estuviésemos hablando de que no conseguimos pasar las eliminatorias, la sensación sería totalmente diferente. Es verdad que la mejora está ahí porque lo demostramos en anteriores ocasiones. Hay equipo para jugar mejor, pero quiero dar un voto de confianza al míster porque no ha habido mucho tiempo para trabajar.

- Este es el segundo verano sin fichajes y, de hecho, usted fue el último. ¿Llega con lo que hay?

- El equipo está capacitado para competir como lo está haciendo en los últimos años. Sabemos que todos los clubes se refuerzan y que en teoría tienen mejores equipos, pero con el cambio del entrenador y los chavales que suben con esa ilusión, y que necesitamos, será suficiente.

- La mediapunta era suya y lo sigue siendo, pero Muniain rinde muy bien por detrás del delantero. ¿Siente por primera vez que peligra su titularidad?

- Nunca pienso en si peligro o no, sino en el beneficio del equipo.

- El jugador es egoísta.

- Sí, está claro que quiero jugar. Pero me tengo que adaptar a lo que me pide el míster. Si decide que Muni juegue por dentro y yo por fuera, juego por fuera; si decide que no juegue, no juego. La competencia es buena. Si no estoy bien, hay futbolistas que pueden jugar ahí. Es así.

- ¿Hasta dónde quiere llegar el equipo este año?

- No hay que ponerse límites. Hay que ir jugando, ver dónde te posicionas... La primera vuelta te marca un poco y Europa ya sabemos cómo funciona. Debemos rendir al máximo en las tres competiciones y estar lo más arriba posible.

- Evidentemente, no renunciarán a nada, ¿pero la Europa League es lo que les acelera el pulso?

- Es una competición diferente a la que jugamos todos los años y entonces... Llámelo ilusión si quiere. Es la ilusión de un torneo distinto, que ha mejorado muchísimo en cuanto a la rivalidad y el premio a ganarlo.

- Hace nada cumplió 31 años. Lleva muchas cicatrices y kilómetros en el cuerpo. ¿Hace un trabajo específico para alargar su vida deportiva o aún no piensa en ello?

- Pensar, siempre lo piensas. Desde los 20 años he ido evolucionando en el sentido de cuidarme cada vez más, de saber que el fútbol son unos años en los que hay que exprimirse y estar al cien por cien. Siempre he dicho que jugaré hasta que el cuerpo me lo permita. No quiero estar pasándolo mal ni con dolor, tener la sensación de que no estoy.

- ¿Se ve jugando hasta los 37, o más allá, como Aduriz?

- Siempre bromeo con ellos porque me gusta tanto el deporte que les digo: ‘Voy a jugar hasta los 40’. Mi vida está relacionada con el deporte, me gusta y necesito hacerlo.

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