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La plantilla del Athletic, una ensalada de edades perfecta

Solo faltan cuatro días para que los jugadores del Athletic abran la pretemporada en Lezama bajo la dirección de un nuevo cuerpo técnico.
Solo faltan cuatro días para que los jugadores del Athletic abran la pretemporada en Lezama bajo la dirección de un nuevo cuerpo técnico. / EFE

La plantilla que dirigirá Ziganda el lunes combina veteranía y juventud; ahí están Aduriz y Villalibre, separados por 17 años

ROBER BASIC

No queda nada para que el Athletic se ponga en marcha y cambie el bañador de playa por el pantalón de fútbol y rompa a sudar en Lezama. El lunes se habrán consumido los 42 días de vacaciones concedidos a la plantilla y tocará ponerse las botas y mirar hacia adelante. En el horizonte asoman muchas horas de entrenamiento, alpes suizos, amistosos y la tempranera previa de la Europa League que obliga a los rojiblancos a arrancar con premura y coger con rapidez el ritmo de competición. José Ángel ‘Cuco’ Ziganda se encontrará con una treintena de futbolistas y una mezcla casi perfecta de juventud y veteranía, dos ingredientes fundamentales en la confección de una plantilla obligada a mantener el nivel de los años anteriores e incluso mejorarlo en la medida de lo posible. La edad media de estos hombres es inferior a 26 años (25,8) -el cálculo está hecho con jugadores que han llegado a debutar-, un registro que bajaría aún más si se computaran los chavales llamados a hacer la pretemporada con el primer equipo (22,9).

Como es lógico, Ziganda deberá limar el equipo, definir los descartes y quedarse con un vestuario en el que se cambiarán aproximadamente 24 hombres. Ahí la media de edad variará, pero en cualquier caso se mantendrá en unos parámetros que pueden considerarse idóneos. El nuevo técnico estará en condiciones de echar mano de gente curtida en cientos de batallas, léase Aduriz (36), Mikel Rico (32), Raúl García (hará 31 en unos días), Beñat (30), Balenziaga (29), Susaeta (29), De Marcos (28) y San José (28), y de jóvenes consolidados y con mucho futuro por delante como Kepa (22), Yeray (22), Laporte (23), Williams (23) y Muniain (24), entre otros. A ellos se unirán además otros compañeros de su quinta necesitados de reafirmar su valía y demostrar a su técnico que su sitio está en el Athletic. Hablamos de chavales como Unai López (21), Aketxe (23), Vesga (24) y Asier Villalibre, el benjamín de los llamados a filas con apenas 19 años. Entre él y Aduriz hay una brecha de 17, el ejemplo perfecto de una simbiosis que debe dotar al equipo de alternativas y matices.

10 por debajo de los 25

Ziganda estará en condiciones de elegir y de mezclar ingredientes para dar con la combinación perfecta. Experiencia arriba, juventud y furia en los costados, tablas en la sala de máquinas, un poco de todo en la defensa, presente y futuro bajo los palos. Las posibilidades son bastantes y solo hay que acertar en la composición. De los 26 rojiblancos que saben lo que es jugar en Primera y que están llamados a hacer la pretemporada -es obvio que luego se irán cayendo unidades- 10 no llegan a 25 años, es decir, un 38,4%. La mayoría de ellos se quedarán y los habrá que salgan, pero no más de tres o cuatro. Y también buscarán una oportunidad Unai Núñez (20) e Iñigo Córdoba (20), que prácticamente dejaron de ser adolescentes ayer.

Una buena mezla

Veteranos. Aduriz (36 años), Rico (32), Raúl García (cumplirá 31 en dos semanas), Beñat (30), Susaeta (29), Balenziaga (29).

Jóvenes. Villalibre (19), Unai López (21), Kepa (22), Yeray (22), Williams (23), Aketxe (23), Laporte (23), Muniain (24).

En el otro lado de la balanza, el de la veteranía y la experiencia acumulada en muchas tardes de fútbol, se colocan jugadores como Aduriz, Raúl García, Mikel Rico, Beñat, Susaeta, Balenziaga, Bóveda y Etxeita, entre otros. Serán los encargados de tirar del carro y de articular su encaje con los jóvenes, algo que, por cierto, jamás ha sido un problema en el Athletic. Juntos compondrán un bloque generacional heterogéneo y rico en matices que en manos de Ziganda debe ofrecer un magnífico rendimiento, siempre comprometido con los objetivos importantes y alejado de la mediocridad que por fortuna pertenece a otras épocas.

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