El Villarreal B destroza el sueño de los cachorros

El Villarreal B destroza el sueño de los cachorros
Fernando Gómez

Al Bilbao Athletic solo le queda un milagro en la vuelta para seguir optando al ascenso tras recibir un castigo excesivo frente al talentoso cuadro castellonense

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

El sueño del ascenso a Segunda División se acaba demasiado pronto para el Bilbao Athletic. Solo una improbable remontada en el partido de ida en Villarreal permitiría que al grupo de Gaizka Garitano mantuviera viva una llama que este domingo casi extinguió el filial del submarino amarillo. Con una enorme calidad y una brutal pegada, el cuadro castellonense dejó vista para sentencia la primera eliminatoria por el salto de categoría, sustentado en un genial Samu, vaya futbolista, y Raba. Sin duda, el marcador resulta un tanto abultado para los méritos de ambos conjuntos, pero los rojiblancos perdonaron varias ocasiones, mientras que los levantinos acertaron de pleno. Y eso provoca que los vizcaínos casi se despidan del salto de categoría.

Inició, y terminó, el camino hacia Segunda A el Bilbao Athletic con su alineación más en forma, esos jugadores que, algún puntual cambio de pieza, han firmado una segunda vuelta espectacular, que otorgaba grandes esperanzas. Enfrente, un equipo que desde el principio demostró que le gusta tocar la pelota, que se deleita cuando tiene la posesión, y que tiran más de fantasía y de ingenio que de fuerza y de garra. Porque en las peleas o a la hora de disputar una esférico, era el filial bilbaíno el que ponía más ímpetu, pero cuando de mover el balón se trataba, el Villarreal B evidenciaba su capacidad. De hecho, la primera amenaza para la portería de Unai Simón portaba el sello del nigeriano Samu, un extremo veloz y con una enorme técnica, que empezó el curso en el juvenil. Protagonizó un 'slalom' al más puro estilo Leo Messi: se marchó de todos los cachorros que salieron a su paso –y fueron unos cuantos–, se metió en el área y la verdad es que pecó de individualista y de querer gustarse demasiado. Tardó en disparar un futbolista que mañana cumple 18 años, le sobraron un par de recortes. Eso le impidió anotar la diana de la temporada –hasta el público local aplaudió su descaro– en un San Mamés que tampoco es que haya visto muchos goles con el primer equipo.

Esa jugada despertó a los futbolistas de Garitano. Poco después, un centro de Andoni López, veloz lateral izquierdo que debutó en Girona y no volvió al lado de Ziganda, acabó en Benito, que casi abre la cuenta para los bilbaínos. Poco a poco, de los pies de Undabarrena, Vicente, Nolaskoain, Guruceta y también Larrazabal, el Bilbao Athletic iba acobardando a un Villarreal que había nacido valiente. Es cierto que, cada vez que empezaban a tocarla los castellonenses daban sensación de peligro, también porque los rojiblancos evitaban entrar con contundencia al borde el área, pero el peligro se tiñó del color del grupo anfitrión. Guruceta llevó el «uyy» a unas nutridas gradas con una falta desde fuera del área a la media hora. Pero las mejores oportunidades del filial se produjeron a cuatro minutos para el final del primer acto. Primero, un remate de Unai Bilbao de cabeza que sacó Roger cuando se colaba en los dominios de Cantero. Y luego, un tiro de Nolaskoain a escasa distancia de la portería levantina, que se marchó alto. Oportunidad inmejorable, como demostraron los lamentos del guipuzcoano y todos sus compañeros.

Pero lo peor de esta primera mitad, con un árbitro bastante permisivo, estaba por llegar. Raba, habitual del Villarreal de Javi Calleja, se encontró en dos ocasiones con Unai Simón, sin que ninguno de los defensas bilbaínos se acercara para despejar la pelota –pecaron de pasividad–, y un nuevo rechace cayó en Dalmau que no perdonó justo antes de irse al descanso. Y, a los cuatro minutos de la reanudación, ahora sí, Samu ofreció más calidad: magnífico regate, y con la izquierda, al palo largo, superó al internacional Sub'21. 0-2 a falta de 40 minutos. Había tiempo para redecorar el marcador, para mantener la chispa del ascenso viva. Eso quería la afición, que aplaudió a los chavales de Garitano en un intento de empujarles.

Era complicado, aunque el Bilbao Athletic no perdió la fe. Se volcó en busca de recortar las diferencias. A punto estuvo con un centro desde la izquierda de Benito que Cantero tocó los justo para evitar la diana. Tampoco se podía dejar desguarnecido el área, porque con espacios, el Villarreal B y su velocidad podía matar al filial vizcaíno. Pero controló bien ese riesgo el cuadro local –salvo cuando Samu cogía la pelota–, y Benito rozó la primera diana con un cabezazo a un centro desde la derecha. Pero era el día de los conjuntos que ejercieron de locales en La Catedral. Y Raba sentenció a falta de diez minutos. Contó con tiempo para marcar un tanto más que merecido, lo logró Guruceta de penalti, pero nada más. Solo resta un milagro.

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