El polivalente futbolista navarro que quería jugar en el Athletic

Berenguer controla un balón en un partido contra el Sevilla./AFP
Berenguer controla un balón en un partido contra el Sevilla. / AFP

Álex Berenguer pidió a su club que le permitiera salir para continuar con su carrera en Bilbao

ROBERT BASIC

Hace meses que Osasuna supo que Álex Berenguer quería jugar en el Athletic. El propio futbolista se lo dijo a su club e incluso le pidió que le permitiera salir para continuar con su carrera en Bilbao. En enero estaba más o menos claro que los rojillos tenían prácticamente imposible salvar la categoría -como así fue- y el polivalente jugador navarro conocía el interés de los rojiblancos y su determinación de llegar a un acuerdo con los pamploneses para cerrar la operación. Es más, el propio Berenguer dio el sí a Ibaigane -el contrato sería por cuatro temporadas a razón de 1,2 millones por cada una de ellas- y así se lo hizo saber a su círculo más íntimo. Pero hace semanas todo se torció y su traslado a la capital vizcaína se tornó en una misión imposible.

Todo estaba claro entre el futbolista y el Athletic y solo quedaba acordar el precio de su libertad. Y ahí se rompió la baraja, que ahora ha cambiado de manos. El Nápoles irrumpió en escena y Osasuna giró su mirada hacia Italia. Eso sí, la única oferta en firme que tenían encima de la mesa era la de los bilbaínos, tal y como lo reconoció el propio presidente rojillo, Luis Sabalza, pero esperaban que los napolitanos jugaran fuerte y subieran la apuesta. Se fijaron varias reuniones y se supone que hablaron el viernes en Madrid, donde en principio se decidía el futuro de Berenguer.

Pero el deseo del futbolista desde el primer día era vestirse de rojo y blanco y cambiar El Sadar por San Mamés. Tanto es así que hace un tiempo él y sus familiares comunicaron a sus más íntimos que a partir de la próxima temporada se convertiría en el nuevo jugador del Athletic. Hasta visitó zonas cerca de Bilbao en busca de una casa en la que instalarse. Ahora todo está roto y el chaval, de 22 años, está pendiente de que le digan qué pasará con él.

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