«Es el regalo más bonito en mis 90 años de vida»

Marcos Torres posa con su familia antes de acceder a San Mamés. A la derecha, en la explanada del campo. / F. Gómez. Vídeo: Javier Ortíz de Lazcano

Marcos Torres, un seguidor toledano, llega a San Mamés invitado por el Athletic en respuesta a una iniciativa en las redes sociales de una nieta

JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

«Es muy emocionante estar aquí con mi familia. Es el regalo más bonito que me han hecho en la vida». Marcos Torres (Cazalejas, Toledo, 90 años) se agarra a su bastón y porta orgulloso la camiseta del Athletic que le han regalado sus cercanos. Es una pequeña parte del agasajo por sus nueve décadas de vida. Lo demás es un viaje a Bilbao junto siete de ellos -dos hijos, una nuera, tres nietos y una bisnieta de 12 años- para acudir por tercera vez en su vida al nuevo San Mamés.

Gema, una de las nietas que le acompaña, lanzó en septiembre una campaña en las redes sociales. Su abuelo iba a cumplir ese mes 90 años y deseaba acudir de nuevo a San Mamés para ver un partido de su equipo y conocer a los jugadores.

El Athletic respondió de forma positiva. Como parte de la familia vive en Leganés, le invitó al duelo de ayer. Le envió ocho entradas y hoy le ha organizado una visita a Lezama para conocer a los jugadores tras el entrenamiento. «Estamos muy agradecidos al club con una mención especial para Iago Herrerín, que se puso en contacto conmigo. Me dijo que estaba encantado de colaborar y en el partido de Leganés le regaló una camiseta firmada por la plantilla», explica la joven.

La familia ha llegado desde Madrid con una silla eléctrica, pero Marcos, que sufre una enfermedad pulmonar crónica, quiere recorrer a pie los 500 metros que le separan desde su hotel en la calle Rodríguez Arias al estadio. «Soy del Athletic desde los 17 años. Puse en el pueblo un día la radio y estaban retransmitiendo un partido. Era aquel Athletic de las Copas, de Iriondo, Zarra, Panizo, Gainza... Los tiempos a los que a la final de Copa iban el Athletic y otro. Además, era un equipo que se nutría de jugadores de la casa, que no fichaba».

Con 33 años emigró a Madrid. «No quería que mis hijos fueran agricultores». Ya asentado como colocador de yeso ingresó en la Peña Madrileña. «Veníamos entre tres y cinco veces por temporada a ver partidos en San Mamés», evoca.

Cuando tenía 63 años su mujer enfermó y regresó a cuidarla a su pueblo toledano. Al nuevo San Mamés acudió ayer por tercera vez. «No he tenido ni tendré otro equipo en mi vida. No sé si volveré», suelta mientras se dirige a la puerta 20. «Claro que sí, el año que viene de nuevo», promete su hija Puri.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos