El Athletic tiene la piel dura

Raúl García celebra su tanto./Luis Ángel Gómez
Raúl García celebra su tanto. / Luis Ángel Gómez

Los rojiblancos trabajan duro en la zanja del Coliseum, logran el empate y suman su octavo partido consecutivo sin perder

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El Athletic se llevó un punto del Coliseum Alfonso Pérez y demostró que su nueva personalidad comienza a estar cada vez más asentada. Es la de un equipo bregador, intenso y tenaz, con una idea estrictamente laboral del fútbol. En cierto modo, bastante parecido al Getafe de Bordalás, con el que ayer noche chocó durante noventa minutos muy disputados. Que el juego fuese malo como la quina no impidió que hubiera mucha emoción, que sucedieran muchas cosas -¡hasta tres penaltis!-, y que los dos equipos, más los locales, la verdad, apretaran hasta el suspiro final. Se podría decir que el empate fue justo y que vascos y madrileños compitieron en aciertos y errores. Estos últimos fueron claramente los que decantaron el partido; por cierto, el noveno que el equipo de Ziganda lleva sin perder.

2 Getafe

Emi Martínez; Damián (Molinero, min. 46), Djené, Cala, Antunes; Markel Bergara, Arambarri; Portillo, Shibasaki (Ángel, min. 61), Amath (Pacheco, min. 64); y Jorge Molina.

2 Athletic

Herrerín; Lekue, Núñez, Laporte, Saborit; Mikel Rico, Iturraspe; Williams, Raúl García (Aduriz, min. 68), Susaeta (Beñat, min. 61); y Sabin Merino (Córdoba, min. 88).

Goles
0-1, min. 14: Williams; 1-1, min. 21, Jorge Molina de penalti; 1-2, min. 48: Raúl García, de penalti; 2-2, min. 74: Ángel.
Árbitro
Gil Manzano (Comité Extremeño). Mostró cartulina amarilla a Molinero (min. 47), Jorge Molina (min. 67), Djené (min. 79) y Arambarri (min. 92), por parte del Getafe (min. 46); y a Núñez (min. 44), por el Athletic.
incidencias
partido correspondiente a la vigésima jornada de LaLiga Santander disputado en el Coliseum Alfonso Pérez ante 11.457 espectadores.

Esta cifra es lo suficientemente importante como para extraer conclusiones de ella. Hay una fundamental: el Athletic se ha convertido en un grupo duro de pelar. No es que este fuese el objetivo de la temporada -todos recordamos cómo el pasado verano hablábamos de un fútbol de altura, y hasta nos daban permiso para soñar con un cierto lirismo-, pero ha habido que cambiar los planes sobre la marcha. Y tal y como estaba el equipo hace dos meses, debemos celebrarlo. O al menos, resignarnos con deportividad a este cambio de ideales y a seguir contando hasta final de temporada las monedas que se vayan consiguiendo con mucho esfuerzo.

Analizando el perfil de los dos equipos, era lógico que el duelo en el Coliseum despertara muchas prevenciones y que, lejos de prepararnos para disfrutarlo, nos concentráramos en digerirlo de la mejor manera posible y en sacar partido a su valor nutritivo. El Getafe-Athletic se presentaba, en fin, como una cucharada de aceite de hígado de bacalao en la postguerra. Y respondió a las previsiones desde el principio, más allá de que el descontrol y el mal juego de ambos generaran una incertidumbre muy picante.

Tres penaltis

Como estaba previsto, azulones y rojiblancos se embistieron mutuamente en el arranque, pero sin hacerse daño. Se estaban estudiando, midiéndose. Ninguno quería arriesgar lo más mínimo y los minutos fueron transcurriendo entre despejes, carreras, saltos y los excesos de Amath, que por lo visto metió los dedos en algún enchufe del vestuario antes de salir al campo. Nada hacía presagiar que fueran a producirse ocasiones de gol, pero en el fútbol nunca hay que descartar el peso creativo de los errores. En choques como el de ayer, tan industriosos que en vez de pitido inicial el árbitro debería haber hecho sonar la sirena de una fábrica, suelen ser la mayor fuente de emoción.

Lo comprobamos en el minuto 5, cuando el Getafe perdió un balón de mala manera en el centro del campo y Raúl García se lo puso a Williams para que atacara en velocidad el área de Emi. Disparó a colocar el rojiblanco, pero el balón se le marchó fuera. Más de uno lamentó en ese momento las graves dificultades que el delantero recién renovado hasta 2025 sufre en la definición. El enfado, sin embargo, no tardó en diluirse, ya que ocho minutos después Williams firmó el 0-1 con un lejano centro-chut de volea que milagrosamente acabó superando por alto al portero del Getafe.

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El partido continuó por los mismos derroteros pese al gol. La balanza seguía inclinándola los fallos. Que lo hicieran los aciertos era muy complicado ya que había que buscarlos con lupa. Una pérdida tonta de Mikel Rico en el centro del campo acabó provocando un penalti a Molina entre Núñez y Herrerín. El exdelantero del Betis hizo el empate, que animó mucho a los de Bordalás. Un mal blocaje de Herrerín estuvo a punto de significar el 2-1 y, por un momento, pareció que los madrileños iban a lanzarse al abordaje. Por supuesto, eso era no conocer a su técnico, uno de los más reputados defensores de la Escuela Estricta. El partido no tardó nada en volver a igualarse, entre idas y venidas que no iban a ningún sitio, las cosas de Amath, que seguía eléctrico por la banda de Lekue, y las imprecisiones constantes. En otra de ellas, un desajuste extraño para una retaguardia tan seria y concienzuda como la del Getafe, la cuarta menos goleada del campeonato, Sabin Merino tuvo un cabezazo ideal para marcar. Su remate fue bueno, pero la parada de Emi, todavía mejor.

A falta de fútbol, al menos había emoción. El comienzo de la segunda parte, de hecho, fue como para agarrarse al asiento por las turbulencias. Gil Manzano señaló penalti a favor del Athletic tras un córner. La jugada dio de qué hablar. Efectivamente, hubo penalti. O penaltis. Tres o cuatro. Pero como los hay en tantos córners. Raúl García hizo el 1-2. Instantes después, el penalti cayó en contra del Athletic tras un derribo de Herrerín a Molina. La jugada se inició en fuera de juego, pero el Athletic no tuvo que lamentar el error ya que el portero rojiblanco desvió el lanzamiento del delantero centro del Getafe. Los de Bordalás se desplegaron en busca del 2-2, con Portillo muy activo y Ángel ya en el campo. Entre ambos lograron hacer daño y empatar en el minuto 73 a un Athletic que se había tirado atrás a defender la renta. Tras lograr la igualada, los de Bordalás volvieron a su campo con la idea de tirar flechas al contragolpe, pero se encontraron con un rival que tiene la piel dura. Algo es algo.

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