Mucho mejor de lo esperado

Mucho mejor de lo esperado

El Athletic, con Kepa Arrizabalaga como protagonista, tira de orgullo en el Santiago Bernabéu y acaba logrando un empate que nadie esperaba, el mejor marcador en doce años

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El calvario del final de temporada tenía ayer para el Athletic su paso más desagradable con la visita al Santiago Bernabéu, que a estas alturas hay que considerar ya algo parecido a un sacrificio ritual al que estamos condenados. Año tras año, al menos durante los últimos doce, este viejo clásico del fútbol español no tenía más incertidumbre que conocer el tamaño de la derrota del Athletic, si se trataba de una carnicería o de una muerte limpia y honrosa. Pues bien, este destino cruel saltó por los aires cuando menos podíamos presumirlo; es decir, en una temporada triste, sin nada ya en juego y tras ofrecer una imagen pobrísima hace unos días ante el Deportivo. Pero así son de singulares este juego y este Athletic. Con un Kepa estelar como protagonista, la tropa de Ziganda, tantas veces la banda de Pancho Villa, fue ayer un regimiento alemán que se fajó con propiedad en el coliseo blanco y complicó la vida al Real Madrid hasta el punto de que el empate local llegó en el minuto 87.

1 Real Madrid

Keylor Navas, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo, Lucas Vázquez, Modric, Kroos, Asensio (Isco, min. 69), Benzema (Bale, min. 69) y Cristiano.

1 Athletic

Kepa, De Marcos, Unai Núñez, Iñigo Martínez, Balenziaga, San José, Iturraspe, Lekue (Susaeta, min. 79), Raúl García, Córdoba (Muniain, min. 69) y Williams (Aduriz, min. 84).

Árbitro
Martínez Munuera (Comité Valenciano): Mostró amarilla a Williams, Lucas Vázquez, Iturraspe, De Marcos, San José y Carvajal.
Goles
0-1: min. 14, Williams. 1-1: min. 86, Cristiano.
Incidencias
Partido correspondiente a la 33ª jornada de Liga, disputado en el Santiago Bernabéu. 59.153 espectadores en la peor entrada de la temporada en Liga.

Bien mirada, esta actitud de los rojiblancos no fue tan sorprendente. Lo único bueno de enfrentarse a un rival como el Madrid es que te obliga a jugar con los cinco sentidos para no hacer el ridículo. Eso de salir a verlas venir, a pasar el rato pensando en que ya queda poco para las vacaciones, puede servirte contra equipos flojos o sin aspiraciones que, viéndote en plan contemporizador, aceptan esa especie de tregua tácita. Contra los grandes eso nunca sucede. No hay armisticio posible. No se lo permiten sus reglamentos. Hay que meterse a la trinchera y sufrir en el barro las explosiones. Es lo que hizo el Athletic. Desde el principio, tiró arriba la presión en el arranque, se fajó bien en las disputadas y creó problemas al campeón de Europa. San José estuvo a punto de abrir el marcador en el minuto 7, pero su disparo a bocajarro, con escaso ángulo es cierto, lo desvió Keylor Navas con los pies.

Fue una de esas ocasiones claras cuyo desperdicio, por regla general, los visitantes del Bernabéu lamentan durante todo el partido. Y es que suele ser muy complicado repetirlas. El Athletic, sin embargo, fue capaz de hacerlo. Cerca del cuarto de hora, un gran pase en profundidad de Córdoba lo convirtió Williams con maestría. Su picadita ante la salida del portero costarricense fue perfecta; uno de esos gestos técnicos que hablan mucho y bien del talento y la frialdad de su autor. Es decir, justo lo que el delantero rojiblanco no acaba de demostrar. En el mismo escenario que ayer, por ejemplo, la pasada temporada perdonó lo que no está en los escritos. Que esta vez marcara provocó un subidón moral al todo el equipo. El Athletic sabía que, a partir de ese momento, iba a tener que sufrir y eso siempre es mejor hacerlo con ventaja. Como que te da un plus eso de ver un 0-1 en el electrónico del Bernabéu. Daban ganas de sacarle una foto.

Tres razones

El equipo de Ziganda lo mantuvo hasta el descanso por tres razones fundamentales. La primera, que los rojiblancos defendieron bastante bien para lo que suelen hacer cuando el rival les domina y les agobia con oleadas. Que es lo que hizo el Madrid, aunque sin demasiado ingenio. Isco no estaba en el once y se notaba. La segunda razón fue el pelín de suerte que es obligado tener si uno quiere tener posibilidades en el coliseo merengue. La tercera, la más importante, fue Kepa Arrizabalaga. Había ayer muchas miradas puestas en el portero de Ondarroa, cuyo fichaje desestimó Zidane por razones que no han quedado claras. ¿Será tan bueno?, se preguntaban los aficionados madridistas. No tuvieron que esperar mucho para tener la respuesta. Sí. Lo es. Kepa tuvo una actuación estelar. Sereno, seguro, bien colocado, dueño de la situación, con jerarquía, hizo tres o cuatro paradas espectaculares. La mejor fue una a Asensio, en el minuto 43, tras un jugadón del mallorquín desde el banderín de córner.

Era lógico imaginar que el partido iba a complicarse para el Athletic en la reanudación. Había que dar por descontado el abordaje madridista y la respuesta de los rojiblancos era un interrogante. Pues bien, este se despejó de la mejor manera posible. El juego del Real Madrid se fue espesando mientras Cristiano Ronaldo se diluía en una extraña intrascendencia; la misma que tuvo Benzema hasta que fue sustituido en el minuto 62. La entrada de Isco y Bale no cambiaron el paisaje. El Madrid tenía que conformase con tirar centros, bastante mal por cierto, ante un Athletic cada vez más firme en defensa. Todos estuvieron muy bien, pero Núñez destacó por encima del resto. Aparte de resistir, los rojiblancos también tuvieron un par de opciones en ataque. En el minuto 63, tuvieron el 0-2 en las botas de Córdoba primero y Raúl García después. Su disparo al larguero lo estuvimos lamentando mucho tiempo. En el fondo, enseguida sospechamos lo que podía significar: allí estaba el partido, una victoria que nadie podía esperar. En eso pensamos, claro está, cuando entre Modric y Cristiano, que desvió un disparo cruzado entre una telaraña de gente dentro del área, firmaron el 1-1. ¡Quién hubiera dicho que este marcador iba a dejarnos un regusto amargo!

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