MIkel rico, el arte de tiritar

EL PISCOLABIS

Lo de los calores de Mikel tenía explicación y está en el arte de tiritar

Raúl García y Mikel Rico, durante un entrenamiento en Moscú./EFE
Raúl García y Mikel Rico, durante un entrenamiento en Moscú. / EFE
JON URIARTE

No fue el único que mostró piel. También Yeray. Pero el central no nos vale para esta reflexión. Viene del infierno y cada día ofrece una nueva lección de fortaleza. Tampoco Raúl García. El 'Rulo' cuando pisa el verde, aunque sea bajo manto blanco, se transforma en Leónidas el espartano, pero versión navarra, que es aún más brava. Lo que viene siendo más duro que el acero. En cambio Mikel Rico es de aspecto más discreto. Pero algo tiene que hace que nos fijemos en cierto detalle. Su evidente valentía ante el frío. Aún corre por internet la imagen del mozo pelado, con el dorsal 17 en Moscú a 10 grados bajo cero. No era la primera vez que, aunque suene a paradoja, estaba calentando en manga corta. Con un par. De hecho, tampoco llevaba mallas. Pantalón corto y a correr. El caso es que puede que radique en ese gesto la ansiada mejora del Athletic. Si no me creen sigan leyendo.

Resulta que expertos en genética de la Universidad de Cambridge tomaron muestras de ADN a doscientas personas de diez pueblos de Siberia. Y descubrieron que todos tenemos los mismos genes, pero con variantes. Los pueblos nórdicos, a lo largo de miles de años y fruto de la selección natural, adquirieron unas variantes en los genes que participan en el metabolismo de los lípidos. Traducido: Si comen alimentos grasos, las reservas de energía se acumularán en forma de grasa. Algo que les servirá siempre para mantener la temperatura. Por contra los pueblos de zonas cálidas no necesitarán nunca tanta energía y su metabolismo por tanto es diferente. Lo malo es cuando cambias de un clima a otro. Por ejemplo, un caribeño en Siberia tendrá frío, como es lógico, pero además pasará hambre. Porque necesitará comer mucho más de lo que acostumbra para equilibrarse. Por contra los norteños no lo pasarán nunca bien en los climas cálidos. Esto dice ese estudio científico, pero no explica por qué Rico no es amigo de mangas largas y en cambio algunos de sus compañeros sí. De hecho, buena parte de ellos son casi vecinos, pero iban tapados hasta las cejas. Lo que nos lleva a otro estudio. El que de verdad interesa. Las ventajas de pasar frío. No pongan esa cara. Las tiene. Y son estas.

El frío ayuda a quemar calorías: eso para un futbolista actual, que está más chupado que el hueso de un jamón después de hacer caldo, no es lo más importante. Pero lo curioso es que para el mencionado experimento reunieron a un grupo de atletas en camiseta y pantalón corto y los subieron durante una hora a una bicicleta estática. Analizaron el consumo de energía a -10º C y a 22º C y descubrieron que la energía total consumida en esos 60 minutos era un 13% mayor en condiciones de frío. Se entiende. Pero alguno que corre bajo el sol de agosto para bajar kilos debería recordarlo y evitaríamos sustos.

Mejoras tu rendimiento: cuando corres bajo techo no hay resistencia al aire. Lo que supone un gasto menor que hacerlo en el exterior. Así que entrenar a la intemperie mejora tus futuras marcas. Y lo acabas notando.

Tu sistema inmunólogico se fortalece: Para darle teatralidad al asunto, los científicos aseguran que subir una colina nevada o una cuesta empinada y unas escaleras en plan Rocky Balboa en la fría Filadelfia puede mejorar tu sistema y hacerte más resistente a las enfermedades.

En resumen: entrenar con bajas temperaturas mejora tu velocidad, tu resistencia y disminuye la posibilidad de pillar un virus chungo.

Visto el panorama y dado que una de las poquísimas alegrías de esta temporada la hemos tenido jugando a bastantes grados bajo cero y sobre la nieve de Moscú, quizá la clave esté en poner Lezama a una temperatura en la que los pingüinos se sientan cómodos. Y ya puestos, que coloquen enfriadores detrás de las porterías de San Mamés para que atinemos entre los tres palos. Ahora que lo pienso, si pasando frío logras mejor punta de velocidad y capacidad de resistencia, que pongan ventiladores gigantes y con hielo en las bandas donde, históricamente, andamos justos de laterales. Es más, puestos a meternos en gastos y cambios, que pongan aire acondicionado a tope en el banquillo del Athletic. A la temperatura que dice la leyenda que está durmiendo el padre del ratón Mickey. Como para que se te congelen los mocos. Quizá así, sea más rápido Cuco a la hora de hacer los cambios.

Obviamente todo esto lleva retranca. Noto que últimamente se pillan mal las ironías y, aunque parezca mentira, conviene aclararlo. Hay mucho sensible por ahí. Más que nada lo digo por evitar mensajes en lo que se acuerden de mi madre acusándome de animar a la gente a que se meta hielos en los calzoncillos o algo peor. Hay quien interpreta las cosas al pie de la letra y no estoy exagerando. En fin, algunos estamos contentos y nuestra nueva sonrisa nació el jueves. Empezó al ver a Rico entrenando en manga corta, creció tras comprobar que saltaba al campo de igual manera y se abrió de oreja a oreja al contemplar cómo marcaba el tercero y lo celebraba levantando sus desnudos brazos al cielo. Al final va a ser verdad que el frío da gustirrinín y está muy rico. Casi me están entrando ganas de ponerme el traje de baño y salir a correr desde Bilbao por la A-1, camino del Metropolitano.

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