El riesgo de la desconexión

Solo en los momentos de máxima necesidad el Athletic se ha manifestado como un equipo valiente, menos previsible y contundente en sus acciones

El buen ambiente reinó en la sesión preparatoria./L. A. G.
El buen ambiente reinó en la sesión preparatoria. / L. A. G.
Julen Guerrero
JULEN GUERRERO

Ahora que las aguas bajan más calmadas, parece buen momento para sumergirse en ellas. Es lo que tiene el efecto balsámico que sin duda nos ha proporcionado el pase a siguiente ronda de la UEFA Europa League, y el buen sabor de boca que dejó el empate frente al Real Madrid en el último partido de Liga. Pero si hay un síntoma que ha caracterizado al Athletic a lo largo de esta temporada es su falta de continuidad.

Solo en los momentos de máxima necesidad se ha manifestado como un equipo valiente, menos previsible y contundente en sus acciones. Sin urgencias, al Athletic le ha costado comunicarse con su parroquia. Comunicar y comunicarse no es lo mismo. Y en esa falta de comunicación queda reflejada una profunda desconexión entre lo que el equipo ofrece y lo que la afición demanda.

Únicamente en los momentos en los que el Athletic se ha visto en la obligación de asumir riesgos es cuando esa conexión cómplice parece asomar. ¡Benditas obligaciones! Tomar riesgos no es ser un inconsciente, más bien es asumir de pleno la responsabilidad de mis actos, incluyendo el hecho de saber los límites y las posibilidades. Y parece que este Athletic, por momentos, deja de ver las posibilidades que como equipo tiene. Las dudas son buenas, siempre y cuando no lleven a la parálisis. Uno desconecta del mundo cuando se desconecta de sí mismo. La conexión profunda con uno mismo, con tu cuerpo, con tus emociones, con tus pensamientos, te permite estar en mejor disposición para conectar con el otro. Este grupo, sin excepción, debe empezar a conectarse para poder conectar.

Y hablando de desconexiones, el Levante es uno de los equipos que mejor aprovecha esos instantes de sus rivales dentro del propio partido. Si hay un componente táctico que el Athletic tiene que tener hoy muy en cuenta son las vigilancias ofensivas, aquellas que se producen cuando tu equipo tiene el balón.

Es un principio táctico ofensivo en el fútbol que consiste en no descuidar la situación de los jugadores adversarios cuando un bloque cuenta la posesión de la pelota.

Cuando un equipo está atacando, no todos los futbolistas pueden ‘olvidarse’ de sus futuras funciones defensivas -para cuando no tengan el esférico-. Deben prepararse para una posible pérdida y así intentar evitar los contraataques del adversario. Los jugadores que durante el ataque permanecen ocupando unos determinados espacios y están atentos a los adversarios más ofensivos están desarrollando el principio de vigilancia.

Teniendo en cuenta que el Levante es uno de los equipos al que no le importa ser dominado para salir a la contra, tener vigilado a sus jugadores y los espacios libres que el Athletic pueda ir dejando por su supuesto dominio será fundamental para terminar con éxito este partido. ¿Conectará el Athletic hoy frente al Levante? Las victorias del Alavés y Deportivo sitúan al equipo en el puesto 17 de la clasificación, a tan solo dos puntos del descenso. Toca asumir riesgos, toca conexión.

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