Athletic

70 rojiblancos y Rivaldo

Rivaldo, en el palco para ver a su hijo.
Rivaldo, en el palco para ver a su hijo.

El mítico futbolista brasileño no quiso perderse el partido de su hijo Rivaldinho

JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

El estreno del Athletic en la Europa League esta temporada llevó a Bucarest a 51 aficionados rojiblancos. Viajaron 36 hinchas con la expedición oficial del club, y 15 con el viaje organizado por la Peña Piru Gainza de Basauri y que hizo escala Estambul para llegar a la capital rumana. A este medio centenar se le unió en las gradas turistas y trabajadores vascos en la zona de los Cárpatos. De este modo, sumaron en torno a setenta hinchas de la escuadra vizcaína.

En Bucarest aún se recuerda con respeto la masiva llegada de aficionados del Athletic en 2012, muy superiores en número a los del Atlético. Por la ciudad se corrió el rumor de que ayer acudirían a la ciudad alrededor de 3.000 vascos. Por tanto, el propietario del bar Old City, en el casco viejo, no lo dudó. Colocó banderas rojiblancas fuera de su establecimiento y escudos de vinilo en las mesas de su terraza. El reclamo funcionó. Los hinchas vizcaínos lo convirtieron en su cuartel general.

Público local encendido

Esta vez los aficionados visitantes apenas se hicieron oír en el estadio. Los animosos hinchas locales animaron desde hora y media antes del partido, sobre todo los radicales que llenaron el fondo situado tras la portería defendida por Iago Herrerín en la segunda parte.

La batalla de las gradas que se ha vivido en los últimos días en Bucarest la ganó, como no podía ser de otra forma, el Steaua. El que fuera equipo del Ejército metió 35.000 personas el martes en el Nationala Arena. Cosmin Contra pidió a sus seguidores «ser uno más que los otros». Quedaron muy lejos, apenas 20.000. Entre ellos estaba Rivaldo, que viajó para ver el debut de su hijo en Europa, Salió tras el descanso, y con un cañonazo anotó el tanto del empate para los locales.

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