«Señores, ejercítenlo bien»

La plantilla del Athletic, en el primer día de pretemporada. /Ignacio Pérez
La plantilla del Athletic, en el primer día de pretemporada. / Ignacio Pérez

La llegada del argentino Berizzo congrega a 200 aficionados en Lezama, en su mayoría niños, que vieron un primer entrenamiento del Athletic centrado en los pases

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Doscientas personas en Lezama, en su mayoría niños. Ése ha sido el comité de bienvenida al nuevo 'staff' técnico del Athletic, un grupo capitaneado por el argentino Eduardo 'Toto' Berizzo, en el que ha tenido la voz cantante en un primer momento el preparador físico, Pablo Fernández. Él ha sido el primero que ha pisado el césped del campo 3, donde 33 jugadores rojiblancos, pasadas las 9.30 horas, han protagonizado el primer entrenamiento de la campaña 2018/2019, un tiempo que algunos han bautizado como el de la reconstrucción. «Señores, todo lo que ejerciten, ejercítenlo bien y a la máxima velocidad posible», ha dicho Berizzo en cuanto comenzaron los ejercicios.

La primera sesión del Athletic ha sido diseñada para el balón. Los jugadores apenas han dado unas cuantas carreras y enseguida han comenzado con los rondos y los partidillos, divididos en tres grupos, jaleados por los colaboradores de Berizzo y con éste en el centro del campo, supervisando y animando cuando lo creía necesario. Los tres porteros, faltaba Kepa, que descansa del Mundial de Rusia, no han tocado la pelota con las manos. Todo el rato ha sido para ellos un juego con el pie. Había intensidad -se apreciaba en Aduriz, por citar un solo caso- y ha asomado enseguida el cansancio lógico del primer día. Los chavales del campus del Athletic, que también entrenaban hoy, han saludado a los leones al pasar junto a la grada y Yeray les ha devuelto el gesto con una sonrisa.

Reinaba la tranquilidad en Lezama, pero también la expectación. Muy inferior, eso sí, a la que despertó el mentor futbolístico de Berizzo, Marcelo Bielsa, que congregó a una multitud en su primer día en el Athletic. Hoy el ambiente ha sido más sosegado, en la línea del nuevo técnico rojiblanco, un bielsista confeso, pero con sus propias ideas. Sí han quedado, no obstante, como recuerdo de Bielsa unas cintas colocadas sobre el césped que evocaban la época en que éste llevaba las riendas.

Ahora también se escuchaban arengas -Berizzo los ha reunido a todos al comienzo del entrenamiento-, pero el clima era tranquilo. Se percibían, eso sí, las instrucciones a los futbolistas, sobre todo de Pablo Fernández: «¡Eso sí!, ¡ahora va!, ¡eso es! ¡ahora me gusta!». Ahogadas esas voces en ocasiones por las obras de acondicionamiento que, en esos momentos, se estaban realizando en Lezama.

José María Amorrortu, el director deportivo, también ha presenciado como un espectador más el entrenamiento, que ha durado aproximadamente una hora, interrumpida cada diez o quince minutos de ejercicio por unos breves momentos para beber. «¡Hidrátense!», ordenaba el preparador físico, mientras Ernesto Marcucci y Roberto Bonano, ayudantes de Berizzo, no dejaban de bromear con los jugadores. Era el primer día, el momento de conocerse. El arranque de la temporada de la reconstrucción.

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