«Lo mejor que me podía pasar era venir al Athletic»

Dani García posa en el césped de San Mamés durante su presentación/Luis ángel Gómez
Dani García posa en el césped de San Mamés durante su presentación / Luis ángel Gómez

«Soy un jugador defensivo y táctico. Creo que puedo aportar equilibrio», dice Dani García en su presentación como rojiblanco

JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Dani García (Zumarraga, cumplió 28 años el pasado 24 de mayo) es uno de esos jugadores que pelea cada metro de campo en cada partido. La mejor demostración de ello es el moratón de su ojo izquierdo en su rueda de prensa de presentación como nuevo jugador del Athletic, con el que ha firmado sin traspaso (llega tras acabar el contrato con el Eibar) por cuatro años y 70 millones de cláusula.

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¿Qué le pasa en el ojo?, le preguntó este periódico. Dani García, un jugador muy comunicativo y vital, respondió con franqueza. «Te lo voy a contar. Volví de mis vacaciones en Ibiza. El pasado viernes me metí en una pachanga con el equipo de niños que entreno y, como no sé tomarme las cosas de otras forma que no sea en serio, jugué a saco y me llevé un cabezazo». Al día siguiente acudió a la boda de su excompañero del Eibar Yuri Berchiche (también en la agenda rojiblanca) con gafas de sol.

García es un hombre con tremenda fe en sus posibilidades. Los retos siempre le han atraído. Por eso, explicó, que a principios de la última campaña entendió que sus seis años en el Eibar había llegado a su fin y que necesitaba colocarse un listón más alto. «Lo mejor que me podía pasar era venir al Athletic», ha indicado.

Y ha añadido: «Sé que arriesgo mucho viniendo aquí, pero me gustan los retos y la exigencia que hay en el Athletic me va a venir bien. Vengo a un club grande con más exigencia de la que tenía en el Eibar. Y ese reto de pelear por Europa es una de las cosas que me ha traído aquí».

Una vez tomada la decisión de abandonar el Eibar, García cuestionaba a su agente por la situación. «Le preguntaba a ver si el Athletic se había puesto en contacto. Cuando me decía que no, me llevaba una desilusión. Cuando me dijo que ya habían llamado, tuve la certeza de que quería venir aquí».

El jugador añadió que en «diciembre-enero se le comunicó al Eibar que el Athletic estaba interesado, que había tomado la decisión de irme de allí y que por favor lo respetaran y que estuvieran en silencio. Tengo que agradecer su actitud a Amaia (Gorostiza, presidenta) y Fran (Garagarza, director deportivo). Han respetado mi decisión y la han apoyado». Ni la dirigente ni el ejecutivo comentaron al resto de miembros del consejo de administración azulgrana el paso que iba a dar su capitán.

El Athletic era un destino apasionante, más para alguien como él que abandonó su Zumarraga natal para irse a vivir a la urbanización La Bilbaína (Mungia) y que ha revelado que en los últimos años ha acudido en bastantes ocasiones como espectador a San Mamés.

García es el único fichaje por el momento para un centro del campo muy discutido por su pobrísimo rendimiento el pasado curso. «Esa línea ha dado en los últimos años un rendimiento altísimo y he llevado al equipo en varias ocasiones a Europa. La competencia me va a venir bien para ver hasta dónde puedo llegar, pero no soy el salvador del equipo».

El guipuzcoano llega con un perfil muy marcado, de futbolista de brega en el centro del campo. «Soy un jugador defensivo y táctico, que creo que puedo aportar el equilibrio que necesita todo equipo».

En el Eibar ha jugado con dos entrenadores, ambos con relación con el Athletic, Gaizka Garitano (ahora en el filial) y el ex del primer equipo José Luis Mendilibar. «Me pedían cosas distintas, Garitano quería que fuera más estático mientras Mendilibar me decía que no debía parar nunca. Estoy intrigado por conocer la idea de fútbol que tiene Berizzo y ver cómo entrena».

Nadie discutía a García que era el líder del Eibar, pero en San Mamés llega a un vestuario con una jerarquía muy marcada y en la que él es el último en aparecer. «Necesitaba quitarme el brazalate de capitán. Voy a respetar a todo el mundo. Sé quienes con los capitanes y sé respetar eso, aunque en el Eibar también tenía una jerarquía alta en los tiempos en los que no era capitán».

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