Tregua tácita en un Lezama dividido

Urrutia, con Larrazabal, Amorrortu y Ziganda.
Urrutia, con Larrazabal, Amorrortu y Ziganda. / Borja Agudo

El ascenso de Ziganda relaja de puertas hacia adentro la rivalidad con Amorrortu, pese a que en la factoría del Athletic aún conviven enfrentadas dos formas de interpretar el trabajo de formación

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

En Lezama aseguran que reina la calma entre los dos grupos de técnicos que conviven en el día a día, pero a nadie se le escapan sus diferencias irreconciliables sobre la formación de los futbolistas. Se ha impuesto una especie de tregua tácita para evitar conflictos y trasladar al exterior una imagen de concordia al inicio de la era Ziganda. Es lo que transmiten los protagonistas y el propio presidente del Athletic, Josu Urrutia, pero las heridas continúan abiertas entre ambos colectivos. La última escenificación de ese enfrentamiento, siempre de puertas hacia dentro, se produjo hace muy poco. Las chispas saltaron con los cambios en los banquillos de las categorías inferiores de cara al nuevo curso, pero la sangre no llegó al río.

EL DATO

2 entrenadores
sugirió Amorrortu a Urrutia como sucesores de Valverde: Eduardo Berizzo y Quique Setién. Pero el presidente no lo hizo caso y se decantó por su opción preferida, la de Ziganda

¿Quiénes forman esos dos bandos? A un lado aparece el director deportivo, José María Amorrortu, cuyo proyecto, según fuentes próximas al técnico, es conducir la factoría rojiblanca como un centro de alto rendimiento basado en la presión y la máxima exigencia al futbolista. Junto a él se sitúan José Manuel Sevillano, el coordinador de equipos de trabajo que llegó con él desde el Atlético; Aritz Solabarrieta, entrenador del juvenil A; Iban Fuentes (juvenil B); José Luaces (alevín B) y la psicóloga María Ruiz de Oña.

En el otro bando no existe un líder que reclame ese papel, pero en Lezama tampoco hay dudas de que la principal referencia es el nuevo entrenador del primer equipo, José Ángel ‘Cuco’ Ziganda. Entre sus afines aparece su segundo, Bingen Arostegi, técnico bermeano que fue arrinconado por Amorrortu cuando éste volvió a Lezama de la mano de Urrutia. Años después, el deustoarra le dio el cadete B y luego le convirtió en ayudante de Joseba Agirre en el femenino que se alzó con la Liga, y esta campaña recién finalizada fue el propio ‘Cuco’ quien lo reclamó para tenerle a su lado en el Bilbao Athletic. Con el navarro también se alinearían Roberto Martínez ‘Tiko’, al frente del Basconia; Jon Solaun y Txema Añibarro, en el cadete A; y Blas Ziarreta, encargado de las relaciones institucionales con los clubes convenidos.

LAS CLAVES

Guerra fría
Se proyecta una imagen de concordia, pero entre los bloques las diferencias son irreconciliables
Dos bloques
Ziganda se asegura el control del Bilbao Athletic y el Basconia, y Amorrortu desde los juveniles

El principal argumento de ese bloque de técnicos es que la formación del futbolista de élite requiere de estar más cerca de él y arroparlo, añadiendo las dosis justas de compensación. Es decir, dispensar al jugador un trato más familiar, alejado de la presión que supuestamente ejercerían los responsables del proyecto de Amorrortu.

Pero no acaban ahí las diferencias entre unos y otros. También alcanzan a la política de fichajes de canteranos. A Amorrortu le reprochan que no ha sido lo suficientemente agresivo en casos como el de Jon Bautista, renovado el mes pasado por la Real Sociedad nada más conocerse que el Athletic andaba tras sus pasos, y el del eibarrés Mikel Oyarzabal. Se preguntan por qué no se le fichó cuando estaba en la cantera del conjunto armero y era un jugador que ya marcaba diferencias. Joseba Etxeberria, muy próximo a Ziganda, desveló en una entrevista concedida recientemente a EL CORREO que puso el nombre de Oyarzabal sobre la mesa en reuniones de técnicos cuando todavía era cadete.

La situación de Lezama difiere de la del banquillo del primer equipo. Urrutia ha demostrado tener criterio a la hora de elegir a su máximo responsable. A pesar de las diferencias, hay una línea argumental que une los modelos de juego de Marcelo Bielsa, Ernesto Valverde y ‘Cuco’ Ziganda. En la cantera, sin embargo, los más críticos aseguran que el proyecto va dando bandazos sin que se aprecie la estrategia que lo guía. Y eso aunque el presidente del club se considera un profundo conocedor de Lezama tras haber pasado buena parte de su vida en ella.

El modelo de cantera con el que el ahora presidente llegó a Ibaigane arrancó precisamente con Amorrortu, pero su incapacidad para gestionar el conflicto de las obras de Lezama que hizo estallar a Marcelo Bielsa contra la junta directiva y que marcó el principio del fin del argentino en el Athletic lo sacó de la posición de vanguardia y lo dejó relegado y sin apenas funciones. Estas pasaron a las manos de Aitor Larrazabal, más cercano a Ziganda y por entonces de la máxima confianza del dirigente. Dos años después (2015), Amorrortu recuperó el poder y ello supuso la marcha del club de Larrazabal, al que el presidente intentó sin éxito buscar sustituto fuera del Athletic. Como ninguno de los ‘tocados’ se decidió a dar el paso, con el aval de Ernesto Valverde, se vio obligado a recuperar al actual responsable de la cantera.

Tensa discusión

Amorrortu y Ziganda mantuvieron una tensa discusión hace pocos meses. No es la primera vez que hay diferencias entre ellos. Este periódico reveló que ya les enfrentó la confección de la plantilla del filial en Segunda A en la campaña 2015-2016. ‘Cuco’ quería a su lado a los mejores jugadores que no entraran en el primer equipo, pero Amorrortu prefería que muchos fueran cedidos, como así fue. El navarro mostró en público sus diferencias. «En todas las empresas y fábricas hay discrepancias. Los pareceres de unos y otros no coinciden», dijo en septiembre de 2015.

Ziganda sabe además que Amorrortu sugirió las opciones de Eduardo Berizzo -ha firmado por el Sevilla- y Quique Setién -es el nuevo técnico del Betis- como alternativas al banquillo rojiblanco, aunque Urrutia puso fin a las maniobras decretando que el preparador del filial relevara a Valverde.

Con el ascenso del navarro al primer equipo, Amorrortu y el presidente han querido encubrir las tensiones. Urrutia dijo que el director deportivo apoyaba la elección y el designado aseguró que tendría «muy en cuenta» las opiniones del máximo responsable de la factoría rojiblanca. «Ziganda es listo y sabe que la pelea por el poder de Lezama no es la suya, que su objetivo es el primer equipo», deslizan en el club.

Sin embargo, el pulso se mantenido entre bambalinas. El presidente ha elegido a Gaizka Garitano para el Bilbao Athletic, y una de las cosas que se aprecia de él es que se lleva bien con ‘Cuco’ -con el que ya ha conversado en varias ocasiones- y con Amorrortu, quien le dirigió en el filial, el Eibar y la Real Sociedad.

La salida de Etxeberria

Al Bilbao Athletic hubiera querido auparse Joseba Etxeberria, pero desde su entorno se asegura que el hecho de no ser afín a Amorrortu le ha costado salir de Lezama con dirección al Amorebieta, conjunto de Segunda B al que entrenará la próxima campaña. Imanol de la Sota, su segundo, cae también por sus diferencias con el director deportivo. Le ofreció el femenino B, propuesta que rechazó.

Medios conocedores de cómo se ha gestado el nuevo organigrama técnico de Lezama observan que la distribución de entrenadores obedece al deseo de establecer dos compartimentos. Ziganda se asegura el control del Bilbao Athletic y sus brazos llegarán hasta el Basconia. Amorrortu, por su parte, ha colocado a preparadores de confianza desde juveniles. Sus apreciaciones ya no chocarán. De momento, hay tregua en Lezama. Tácita, pero una tregua al fin y al cabo.

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