Las tres semanas frenéticas que esperan al Athletic

La plantilla del Athletic, con Williams y Aketxe en primer plano, saludan a los niños en un entrenamiento en Lezama.
La plantilla del Athletic, con Williams y Aketxe en primer plano, saludan a los niños en un entrenamiento en Lezama. / Manu Cecilio

Siete partidos de Liga y de Europa League entre el próximo domingo y el 1 de octubre medirán el temple de los rojiblancos y tensarán la política de rotaciones de su técnico

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Podríamos hablar en puridad de una 'ultra trail' futbolística. A sus puestos, listos... El 'Cuco' Ziganda y sus jugadores contienen la respiración, aprovechando el parón por los partidos selección española, a la espera del que se perfila como uno de los periodos más frenéticos de la temporada. El primer gran escollo, que se presenta en forma de calendario de locos, con siete partidos en tres semanas, del 10 de septiembre al 1 de octubre, que pondrán a prueba el temple rojiblanco en un doble sentido: la resistencia física y mental del equipo, y la calidad del tan traído y llevado fondo de armario, un plantel de 26 jugadores de los que 22 ya han jugado alguna vez en esta campaña (sólo están inéditos Iturraspe, por lesión; Yeray, por enfermedad, el portero Simón y Kike Sola).

Hay tanto trabajo por delante que casi se desdibuja la línea entre titulares y suplentes. El ‘Cuco’ deberá retorcer el banquillo como un trapo para afrontar cinco partidos de la Liga Santander salpimentados con otros dos Europa League, y todos en un lapso de tres o a lo sumo cuatro días entre sí. No sólo será una prueba sobre el césped; hay que añadir vuelos incesantes y algunos extenuantes, como los de Berlín a Las Palmas; de Málaga a Lviv, en el oeste de Ucrania, y de esta ciudad a Valencia. Trayectos en los que los rojiblancos deberán economizar fuerzas recluidos en el asiento de un chárter y que tensarán al máximo la política de rotaciones que Ziganda ha prometido a la afición (sólo un jugador del Athletic, Laporte, ha jugado todos los partidos, amistosos y oficiales, de la presente campaña).

El carrusel se acelera

La escalada de septiembre arranca el próximo domingo en San Mamés ante el recién ascendido Girona, una cita incómoda tras el patinazo del Athletic en su estreno ante el Getafe (0-0), el modesto madrileño que ha regresado este año a la máxima categoría poniendo un autobús en el campo. De seguido, los de Ziganda volarán casi 2.000 kilómetros a Berlín para enfrentarse el día 14, jueves, al Hertha, un club de la Bundesliga que, a día de hoy, parece el más peliagudo en la fase de grupos europea, si se compara con el Zorya ucraniano y el sueco Östersunds. El carrusel competitivo se acelera desde la capital alemana con un desplazamiento de más de 4.000 kilómetros para jugar el 17, domingo, ante el Las Palmas, escala que dará paso a otra durísima cita en San Mamés el día 20, miércoles. Se trata del Atlético de Madrid, sobre el papel el peor enemigo de los que aguardan al Athletic en septiembre.

Sin solución de continuidad, el 24, domingo, los rojiblancos deberán estar listos en La Rosaleda ante el Málaga, un rival que navega en aguas turbulentas en los inicios de la Liga. El Athletic cerrará el mes viajando de un extremo a otro de Euroa. Lo primero, un vuelo de más de 3.000 kilómetros a Lviv para enfrentarse el 28, jueves, contra el Zorya de Lugansk, club del este de Ucrania que debido a la guerra disputará la Europa League en el oeste de su país, como le ocurre al Shakhtar Donetsk, que allí se enfrentó al Athletic en la Champions en 2014. A continuación, la expedición bilbaína emprenderá rumbo a Valencia –otros 4.000 kilómetros– para medirse el 1 de octubre con un nuevo hueso liguero, los hombres de Marcelino, que le han empatado en casa al Real Madrid.

Sólo entonces acabará ese maratón de otoño, para el que Ziganda asegura tener plantel. En su libro de estilo, las rotaciones son una seña de identidad, a tal punto que en lo que llevamos de campaña sólo ha repetido equipo en la primera previa de la Europa League contra el Dinamo de Bucarest. El de Larrainzar busca frescura porque la temporada es larga, pero veremos la que tendrá el Athletic cuando acabe este septiembre de infarto.

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