La ventaja de Dani García en el Athletic

A poco que se esfuerce, el nuevo fichaje rojiblanco adelantará a sus compañeros en la pelea por un puesto en el medio campo

Dani García observa a un pensativo Josu Urrutia en la rueda de prensa en San Mamés./
Dani García observa a un pensativo Josu Urrutia en la rueda de prensa en San Mamés.
JON RIVAS

Lo que hasta hace unos meses era una novedad, casi un milagro, se está convirtiendo en las últimas semanas en un no parar. Los periodistas ya no van a las conferencias de prensa en San Mamés con la ilusión de ver algo insólito, sino con la rutina con la que se acude cada mañana a la oficina. Y ojo, que Urrutia no ha dicho la última palabra, que todavía puede haber más. En el club se están viniendo arriba.

Está claro que en esto de los fichajes, la directiva actúa a rachas, como hace unos meses pasó con las renovaciones, todas madrugadoras, que obligaban a tener un ojo abierto para escuchar las alarmas del móvil cuando aún no había amanecido. Ahora toca con los fichajes, que bienvenidos sean.

Dani García, que soñaba con venir al Athletic y le preguntaba a su representante, cada vez que se abría el mercado de fichajes, eso de ¿qué hay de lo mío?, por fin se vestirá de rojo y blanco. El Athletic se interesó por él durante aquella racha de renovaciones, como ha desvelado el propio jugador y jamás revelaría el club. Tampoco el Eibar, que se comportó de manera impecable con su capitán, guardando el secreto durante meses en un negocio en el que las indiscreciones abundan. Hasta aquí, perfecto. Claro que después de los sueños ahora viene la vida real.

Sabe el futbolista guipuzcoano que va a encontrar un vestuario en el que si gritas la palabra centrocampista, se dan la vuelta casi una decena de jugadores. En el Eibar, Dani García era uno de los fijos con Mendilibar y con Garitano. Ahora, en teoría, se le ha puesto el contador a cero tras su salida del club armero. Además, tiene la ventaja o la desventaja, quien sabe, de encontrarse con un entrenador nuevo, sin prejuicios ni condicionantes previos. Alguien que lleva tiempo en el banquillo, puede tener sus manías, sus ideas preconcebidas, y en el mejor de los casos para el nuevo, pensar que lo que llega es mejor que lo que tiene. En el peor, que prefiera quedarse como está y seguir echando mano de quienes le han sido fieles.

Pero con Berizzo no pasará eso, porque al margen de los partidos que ha visto por televisión, se encontrará en el campo de entrenamiento con un grupo con el que nunca ha trabajado, y de ahí sacará sus conclusiones. Y me da que en esas conclusiones, Dani García saldrá bien parado. El jugador nacido en Zumarraga llega al Athletic con hambre. Como además no es un torpe, y lo ha demostrado durante varios años en el Eibar en varias categorías, parte con muchos boletos para hacerse con un puesto en el equipo titular. Su sentido táctico es excelente; se ha adaptado a la forma de jugar de Gaizka Garitano primero, y de José Luis Mendilibar después. Ambos, según confiesa, le pidieron cosas muy diferentes y con ambos cumplió de maravilla.

Otra de su ventajas es que llega a un equipo en el que el centro del campo ha estado en la diana durante toda la temporada. La zona en la que se cocina el fútbol del Athletic, en ataque o en defensa, ha sido durante meses el diván de un siquiatra en el que se tumbaron Iturraspe, San José, Vesga, Beñat o Mikel Rico, sin encontrar, más que de forma intermitente, solución a sus problemas. Ni con Prozac, vamos. A poco que Dani García se esfuerce, cogerá ventaja en la pelea por un puesto en medio campo. Y lo que todos los seguidores del Athletic esperan: que sus demás compañeros de línea se levanten del diván y empiecen a jugar al fútbol, que es lo que saben hacer y han demostrado con creces, y que parece habérseles olvidado. Que se pongan las pilas, vamos, que llevan ya tiempo en otras historias.

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