¡Viva el mundial!

Como aquel que no encontraba la salida de Ikea y se puso a fumar un cigarrillo para que le echaran los guardas de seguridad, así andamos quienes por devoción u obligación seguimos a este Athletic

Los jugadores del Athletic, cabizbajos tras la derrota./Rafa Gutiérrez
Los jugadores del Athletic, cabizbajos tras la derrota. / Rafa Gutiérrez
JON RIVAS

Lo peor de esta temporada nefasta que está perpetrando el Athletic es que las situaciones parecen repetirse en bucle, una semana tras otra, como si no fuera posible salir y estuviéramos condenados a presenciar partido tras partido, el mismo panorama, algo que ha sido desesperante, pero que empieza a aliviarse con la certeza de que la próxima semana acaba definitivamente la tortura.

Como aquel que no encontraba la salida de Ikea y se puso a fumar un cigarrillo para que le echaran los guardas de seguridad, así andamos quienes por devoción u obligación tenemos a este Athletic por desgracia, pero en ese bucle nos echan y regresamos, nos echan y regresamos. ¡Viva el Mundial que adelanta el cierre de la temporada!

Cuando Munir marcó el 2-0 en Mendizorroza, y después con el 3-0, me dieron ganas de llamar al periódico y pedirles, por favor, que rescataran del archivo mi comentario de hace dos semanas, después del fiasco de Anoeta; cambiaran la foto y su pie, pusieran Alavés donde decía Real Sociedad, y Vitoria si aparecía San Sebastián, que tampoco es tan complicado ahora, que todo se almacena en el disco duro. Pero como he pensado que los compañeros de la redacción de deportes estarían en ese momento preparando un suicidio colectivo a base de dosis masivas de canciones de Eurovisión, he preferido esperar un ratito, calmar mis inquietudes y ponerme yo mismo a la tarea de escribir algo diferente (diferente a lo de hace dos semanas, claro).

Como ya es tarde, aunque siempre prudentemente antes de la hora de cierre, mientras tecleo, se escucha de fondo a Amaia y Alfred, por lo que se juntan dos desgracias: escribir sobre el partido y el festival más friki que han visto los tiempos desde la desaparición del de la OTI.

Me voy por las ramas, ya lo sé, pero ¿qué voy a decir? Sí, que el Athletic completó una primera mitad decente, en la que fue superior al Alavés, que los datos de posesión, que por otro lado, no sirven para nada, inclinaban la balanza hacia el bando rojiblanco, pero como esta es una temporada de desgracias esta vez le tocó la china a Kepa, impecable en las últimas jornadas, y ya se sabe que los errores del portero suelen ser letales, y más todavía para este Athletic, frágil de moral y de casi todo, que atrae el mal fario. Y para más penar, no habían cazado aún a Kepa en un lanzamiento de falta y tuvo que ser en Mendizorroza. Como la temporada pasada, el Alavés, con zarpazo y medio, ya había acabado con los rojiblancos.

Lo demás quedó a título de inventario, otra de esas frases a las que nunca les he encontrado el intríngulis. Un gol más por bando y la certeza de que después de una temporada nefast, el Athletic será el peor de los cuatro equipos vascos de Primera División. La cuchara de madera, ahora que el rugby ha llenado San Mamés y ha desviado un poco la atención de las miserias que hemos vivido tanto en La Catedral como en muchos de los campos de la Liga.

En fin. Arriba los corazones, que empieza el Mundial enseguida y eso significa que los rojiblancos nos dan vacaciones durante unas cuantas semanas. ¡Ah!, y a los que se han preocupado por mi adicción eurovisiva, que se tranquilicen: al final he cambiado de canal. Cuando acabo estas líneas estoy con Sálvame Deluxe.

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