Yeray cierra el círculo

Yeray, en uno de los últimos entrenamientos junto a sus compañeros en Lezama. / EFE

Casi un año después de que se desvelara la enfermedad, el central del Athletic ejerce de capitán y completa el duelo en Gales con el equipo Sub'23

Jueves, 21 diciembre 2017, 01:10

Cuando restaban tres días para que se cumpliera un año de aquella fatídica tarde -será el sábado-, de aquel momento en el que Josu Urrutia heló a la familia del Athletic al anunciar que Yeray Álvarez sufría un tumor en el testículo derecho y que debía ser operado, el central de Barakaldo volvió a sentir las sensaciones de disputar un partido, de medirse al contrario, de compartir una concentración con sus compañeros. De sudar la camiseta en un encuentro. En definitiva, el bravo defensa vizcaíno cerró el círculo en Gales, a 900 kilómetros de su casa, con el equipo Sub'23. Fue titular, con el '4' a la espalda, ejerció de capitán, y completó un duelo en el que los bilbaínos ganaron al Swansea (0-2). Ya solo le resta un paso: que le reclute José Ángel Ziganda con el primer equipo. Eso será en 2018.

«Todo ha sido muy rápido. Se le ha detectado un tumor en un testículo, y la primera respuesta es una operación que tendrá lugar la próxima semana». Hace 363 días, en la víspera de Nochebuena, estas 27 palabras pronunciadas por Urrutia convulsionaron a la familia del Athletic. Yeray, un central con un puñado de encuentros en Primera, la gran sensación en la primera mitad de la pasada temporada, sufría esa enfermedad con un nombre que provoca terror. El mundo se frenó ese día para el universo rojiblanco, y comenzaba la lucha de este bravo futbolista, entonces con 21 años, por superar la dolencia.

El calendario

23-12-16
El club anuncia que Yeray sufre un cáncer testicular.
27-12-16
Es operado con éxito.
4-02-17
Reaparece contra el Barcelona.
9-02-17
El club le renueva hasta el 30 de junio de 2022.
13-06-17
Recae del tumor y empieza con la quimioterapia.
27-11-17
Recibe el alta médica.
20-12-17
Vuelve a jugar.

«Volveré más fuerte», prometió a través de las redes sociales en la primera batalla de una guerra que ya termina, pero que se encontró con esa cruel emboscada el 13 de junio, cuando se dictaminó que debía ser sometido a quimioterapia. Después de jugar ayer en Gales, ya acaricia el instante de volver a ser ese futbolista que tantas alabanzas concitó por su sobresaliente labor en la zaga y que provocó que incluso Julen Lopetegui le colocara en su agenda. El año más duro de Yeray, sufrido también por sus compañeros, está a punto de concluir.

Aquella tarde de diciembre congeló al mundo del fútbol. Compañeros, rivales, equipos, directivos... Desde todos los rincones del mundo, se volcaron en apoyar al futbolista, que pasó por el quirófano el 27 de diciembre. «Se le ha realizado una orquiectomía (extirpación del testículo afectado) y la cirugía ha transcurrido sin incidencias», indicó el club en un parte médico. Otra batalla superada. Al día siguiente regresó a su domicilio, y la víspera de Reyes recibió la información por todos esperada: «Los especialistas consideran que la evolución del paciente es positiva y que, en el momento actual, no necesitará ningún tratamiento complementario».

El primer triunfo

Celebró Yeray este 'triunfo' en San Mamés, en el palco de jugadores, con la vibrante victoria del Athletic en la Copa del Rey contra el Barcelona (2-1). A las dos semanas, el 19 de enero, se reincorporó a los entrenamientos, era una sonrisa, y el primer fin de semana de febrero redebutó en el Nou Camp contra el Barcelona. Casi de inmediato, firmó la renovación hasta 2022. Era el 9 de febrero: «Todo ha pasado muy rápido», reconoció en Lezama, con ese punto de timidez que aún le acompaña.

Sumó más partidos a las órdenes de Txingurri, le convocó Albert Celades para la Sub'21, se partió la nariz en Italia y jugó con una máscara... Y, mientras tanto, pasaba revisiones periódicas para observar la evolución de la enfermedad, para certificar que todo iba por el camino correcto. Y esa era la senda. Antes de terminar la temporada, se oficializó su convocatoria para el Europeo con 'La Rojita', escoltado por Kepa y Williams. Allí, en la concentración con España, de nuevo un parte médico maldito. «Se ha detectado una anomalía (adenopatía) que debe ser tratada, por lo que el jugador comenzará un tratamiento complementario (quimioterapia) indicado por los especialistas».

Yeray, al fondo, calienta con sus compañeros en Gales. En la siguiente imagen, sus piernas magulladas tras el partido en una instantánea que compartió en las redes sociales. / Athletic Club / Instagram

De nuevo, el deporte volcado con Yeray. De nuevo, su fortaleza. «Lo tumbaré una y mil veces», escribió en las redes sociales. 13 de junio. En julio, al regreso a los entrenamientos, al trabajo de pretemporada en Lezama, sus compañeros protagonizaron un maravilloso gesto con el baracaldés: se raparon el pelo, solidaridad con un profesional emocionado por esa iniciativa. Algunas mañanas salía a correr, acompañado de Xabi Clemente, preparador físico encargado de recuperar a los lesionados, y de manera progresiva aumentaba la carga de trabajo.

El 20 de septiembre se conoció que ya había acabado el tratamiento. Y a principios de noviembre, el día 3 -antes el club publicó un vídeo en el que Yeray hablaba del proceso que ha seguido, daba las gracias por los apoyos...-, volvió a ser uno más. Fue un rato, un momento, pero esa mañana se incorporó al grupo. Satisfacción, se aproximaba la meta de este duro trayecto, en el que sus amigos siempre le han respaldado, igual que su pareja y sus padres.

En este sentido, a finales del pasado mes, el 27, un comunicado en la web del Athletic confirmaba que estaba «a plena disposición del cuerpo técnico». 'Cuco' rebajó una pizca la euforia que se construyó en el entorno rojiblanco, y explicó que su regreso a una lista, al césped, no se produciría de manera inmediata, que había que esperar. Una cosa es volver a estar sano, arrinconar la enfermedad, y otra gozar del ritmo y la condición física necesaria para estar en la elite. Quedaba trabajo por delante. Y ayer se produjo un nuevo paso. Al césped. Al verde. 90 minutos para volver a disfrutar.

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