Ziganda pide que se respalde al próximo entrenador el día que le despide el Athletic

Ziganda pide que se respalde al próximo entrenador el día que le despide el Athletic
MANU CECILIO

El técnico navarro califica de «entendible» su cese, pero asegura que se veía con «fuerzas» para seguir al frente del equipo la siguiente temporada

Robert Basic
ROBERT BASIC

A José Ángel Ziganda le costaba mantener el tipo y por momentos su voz se quebraba y sonaba temblorosa, distorsionada por la congoja y sostenida únicamente por sus ímprobos esfuerzos de no permitir que sus mejillas se volvieran saladas ante un auditorio repleto de oyentes. Ayer el Athletic oficializó su despido y él quería conservar inmaculada su imagen de hombre de club y reforzar de nuevo su marcado sentido institucional con un discurso medido, políticamente correcto y amable con la gente que se queda y que le ha acompañado en un viaje turbulento y más corto de lo previsto. Flanqueado por el presidente Josu Urrutia, y con una nutrida representación de los directivos en la sala de prensa de Lezama y la plantilla al completo, el navarro pidió que se respalde al nuevo entrenador el día en que Ibaigane le enseñó la puerta de salida y constató la necesidad de dar un «nuevo aire» a un equipo ahogado por los malos resultados y peores sensaciones.

El todavía preparador rojiblanco -terminará la temporada y luego su lugar lo ocupará Eduardo Berizzo- compareció con rostro serio, mirada ausente y en ropa de calle. Jersey de color azul oscuro, camisa y pantalones blancos y zapatos. Bebía agua y se afanaba en hilvanar un discurso conciliador en el que las culpas ya no eran repartidas, sino solo suyas. Eso sí, sus primeras palabras versaron en torno a una salida difícil y el deseo de que su sucesor tenga todas las herramientas necesarias para arreglar los desperfectos de un año complicado y feo. «Cuando Josu (Urrutia) me comunicó la decisión (de despedirle) fue un momento duro y triste para mí. Soy consciente de lo que significaba esto a nivel personal, pero entiendo que lo más importante es el club. El próximo entrenador -deslizó su mensaje- necesita un fuerte respaldo y entrar aquí con todos los comodines. Yo había perdido una gran parte de esos comodines debido a los resultados y el mal juego», cargó con toda la responsabilidad del fracaso.

'Cuco' lamentó que no haya sido capaz de transmitir la ilusión con la que había soñado y definió como «entendible» su cese, aunque trasladó que se veía capaz de continuar al frente del proyecto y liderarlo un año más. ¿Se veía con fuerzas para seguir? «Sí, de corazón», contestó sin pensarlo y apoyó su afirmación en un mayor conocimiento del medio y de la gente que le rodea. «Pero entiendo que había perdido muchos comodines. Empezar con esa espada en agosto hubiese sido un riesgo», admitió el navarro, quien antepuso los intereses del club a los personales. «Esta tristeza la puedo transformar en muchísimo orgullo y agradecimiento. Estar aquí es diferente», acotó y alabó la «clase y la categoría» de la institución por brindarle una despedida masiva y representada por todos los estamentos de la institución. «Es un regalo que me llevo», señaló el de Larrainzar.

«Es un buen entrenador»

Las intervenciones de Ziganda y Urrutia se entremezclaban y el presidente ensalzó en más de una ocasión a un hombre que acababa de despedir por los malos resultados. «'Cuco' es una persona competitiva y se confía en él, pero los intereses del club prevalecen. Ha estado siete años de jugador y siete años de entrenador y su comportamiento no ha estado muy alejado de lo que es el Athletic. Ha tenido muchos más aciertos que errores en estos 14 años. Es un buen entrenador», dijo el deustoarra, quien pidió que se valore toda su trayectoria como rojiblanco y no solo el último curso.

Ziganda miraba al frente, donde estaban sus jugadores y el cuerpo técnico, que correrá su misma suerte. «Si algo me achaco es no haber sacado más de estos jugadores. La irregularidad es lo que me ha traído aquí», dijo y quiso eximir así de toda la culpa a una plantilla que no ha dado la talla y que nunca ha conectado con él. Confesó que el peor momento fue la eliminación copera y el mejor la reacción del equipo. «Pudo demostrar el orgullo que había dentro, el compromiso y el sentido común». Afirmó que jamás pensó en dimitir y que creía que lo iba a sacar adelante. ¿Y ahora qué? Esbozó una sonrisa y respiró profundamente. «A coger un poco de aire».

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