Aduriz, listo para el rescate

Aduriz lucha por un balón con un jugador del Huesca./EFE
Aduriz lucha por un balón con un jugador del Huesca. / EFE

El guipuzcoano, autor de dos goles, exhibe su puntería justo antes del vital partido ante el Girona

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

El 6 de diciembre cumple años Alberto Contador, 36, que lleva una temporada jubilado de su oficio ciclista. Casi dos años más tiene Aritz Aduriz, que ya no salta tanto ni tantas veces y que tiene que dosificar su talento para no llegar a gatas al final de los partidos, pero que conserva, como los grandes francotiradores, su puntería. A Contador le apodan 'Pistolero'. Ese mote vale para Aduriz. Sus dos goles ante el Huesca encauzaron el pase a la siguiente fase de la Copa y, sobre todo, regalaron una bocanada de aire a su equipo, al que la Liga se le ha inclinado en contra. Con Aduriz en el campo, el Athletic tiene pólvora. Diga lo que diga el DNI, todavía no ha caducado. El Huesca lo había comprobado en la ida -también anotó dos goles-y ahora en la vuelta . El guipuzcoano vació su cargador. El 1-0 vino tras un desmarque exacto y un toque sutil. El 2-0 lo logró cuando creía que estaba en fuera de juego. Hasta sin querer marca. Aduriz sigue a flote y acude al rescate de su equipo en el momento más difícil. Respira el agobiado Athletic.

El recorrido rojiblanco en la Liga se mide en derrotas y empates. Apenas una victoria. De ahí la destitución de Eduardo Berizzo, sustituido con urgencia por Gaizka Garitano. Al Athletic le hacía falta un bombero para apagar su angustia. Y antes del siguiente encuentro liguero, el lunes ante el Girona, el dulce cruce copero frente al Huesca sirvió como una minipretemporada. Garitano dio su primera pincelada. Aunque la eliminatoria estaba sentenciada desde el partido de ida (4-0), el técnico recurrió a buena parte de los supuestos titulares, incluido Aduriz. El Athletic necesita que su delantero más certero le de cuerda un poco más a su gastado cuerpo.

«Que sirva para espabilar»

El jugador donostiarra es un caso único: hasta los 30 años anotó 64 goles (54 en la Liga) y a partir de esa edad ha marcado más del doble, 156 (101 en el campeonato liguero). Estuvo en las últimas finales disputadas por el Athletic y ahora le toca echarse sobre sus desgastadas rodillas el peso del equipo. El miedo es contagioso. Y la mala racha en la Liga ha generado un escalofrío general en la familia rojiblanca, horrorizada al ver a su equipo en puestos de descenso. Las derrotas te hacen más frágil. Eso se cura con triunfos. El 0-4 ante el Huesca supone al menos el debut con victoria de Garitano y la confirmación de que Aduriz sigue ahí. Los dos últimos tantos los marcó Williams; de los dos primeros se había encargado el eterno Aduriz.

«Meter goles nos da confianza», declaró Williams. Parecía decírselo a sí mismo. Aunque aún restan dos tercios del campeonato, se le notaba la tensión. «Tenemos que estar más unidos que nunca. Era importante manterner la portería a cero», subrayó. La Copa, la competición que antes era casi propiedad privada del Athletic, no es hoy la prioridad. Williams pensaba en la Liga, en el cruce del lunes en San Mamés con el Girona. «Gaizka (Garitano) nos va a ayudar. Espero que todo esto nos sirva para espabilar», dijo.

En Huesca, Williams y Aduriz se repartieron el botín de los cuatro goles. El guipuzcoano jugó 60 minutos y fue sustituido por el bilbaíno, que entró cuando el partido ya rodaba cuesta abajo. De alfombrar el triunfo se había encargado Aduriz. Además de mostrar una vez más su puntería, provocó faltas, desquició al argentino Musto y dijo en voz alta que está listo para reflotar al Athletic en la Liga. Al rescate.

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