«Tengo muchísimas ganas de volver», dice Aduriz tras entrenar con el grupo

Aritz Aduriz, durante el entrenamiento de hoy en Lezama. /FERNANDO GÓMEZ
Aritz Aduriz, durante el entrenamiento de hoy en Lezama. / FERNANDO GÓMEZ

El ariete expresa su deseo de jugar en abril. «Ojalá se cumpla»

Robert Basic
ROBERT BASICBilbao

Han sido dos meses de silencio, médicos, reconocimientos, preparadores físicos, readaptadores y trabajo en solitario. Siempre al margen del grupo, en el otro campo, donde el fútbol está detenido y el reloj corre muy lento. Aritz Aduriz ha tenido que bajar de pulsaciones y armarse de paciencia, cualidad que no le sobra, para enfilar la recta final del túnel y encender la luz. Por fin está fuera, aunque todavía le quedan unas semanas para que su rodilla esté perfecta y lista para la alta competición. La derecha, la buena, con la que ha dado tantas alegrías al Athletic y que tanto echa de menos el equipo. «Tengo muchísimas ganas de volver», ha confesado este lunes en Lezama, donde por fin se ha integrado en la dinámica colectiva y ha trabajado a las órdenes de Gaizka Garitano. Lo ha hecho de forma parcial, una hora junto a sus compañeros, pero el ligamento cruzado, «dañado parcialmente» en el choque copero frente al Sevilla, responde bien y le permite sentirse vivo. ¿Cuándo reaparecerá? Su deseo es hacerlo en abril. «Ojalá se cumpla».

El donostiarra jamás ha sufrido una lesión de importancia. Hasta ahora. «Personalmente, ha sido duro y largo. No estoy acostumbrado a estar tanto tiempo fuera de los terrenos de juego. He intentado tener paciencia, que no tengo mucha, y poco a poco estar lo mejor posible. La verdad es que la marcha y la solidez del equipo han hecho que todo esto sea mucho más llevadero», ha comentado el delantero, quien ha mostrado su satisfacción por la evolución experimentada y la esperanza de verse pronto a disposición del entrenador. Todavía recuerda el momento de la lesión, aquel golpe que le anestesió el nervio y le dejó sin respuesta en la pierna derecha. «La sensación fue mala», recreó el instante en el que sintió que su rodilla le mandaba parar. Y eso que se rebeló contra las señales que le enviaba su cuerpo y regresó al campo con los dientes apretados. «Noté que algo iba mal, que no estaba del todo bien, y resulta que el cruzado estaba afectado», ha explicado el donostiarra.

Se ha felicitado por haberse integrado al grupo, pero ha insistido en la necesidad de respetar los tiempos de la recuperación. Ha avanzado que irá entrando «progresivamente» en la dinámica del colectivo y que estará atento a la respuesta de la rodilla. «Estamos cumpliendo los plazos y hay que ser pacientes porque se trata del ligamento cruzado. Necesita ponerse fuerte otra vez y en eso estoy. Me siento bien y tengo muchísimas ganas de volver», ha subrayado el guipuzcoano, quien promete hacer caso a los médicos. Ha aclarado que en ningún momento se ha barajado la opción de pasar por el quirófano y que el tratamiento conservador ha sido la «única alternativa» contemplada por los especialistas. No quiere correr, sino curarse a la perfección. «Es difícil acortar los plazos. He hecho muchas veces el indio con otras lesiones. Lo pones en una balanza y arriesgas y sabes que te la estás jugando. Si en este caso valoras cuál sería la consecuencia de arriesgar... Digamos que la balanza se decanta (hacia una recaída) y no es el momento de hacerlo», ha indicado convencido.

Tranquilo con la renovación

El delantero no ha dejado de alabar la reacción del equipo en este tramo del campeonato con él entre algodones, una circunstancia que, según ha insistido, le ha permitido llevar mejor su inactividad. Acaba contrato dentro de poco más de tres meses, pero Aduriz solo piensa en el colectivo y soslaya el aspecto personal y una renovación que solo depende de su voluntad. «Lo estoy valorando con muchísima tranquilidad. Lo prioritario no son los nombres, sino pensar un poquito más en el club. No hemos empezado la temporada como nos hubiese gustado y ahora estamos dando la vuelta a la situación. Terminar de reconducirla es más importante que mi nombre o de algún otro. Cuando me vea jugando otra vez y pueda verme competir pues ya se decidirá y hablaremos de lo que haya que hablar. Esto no tiene mucho más jugo y la decisión se tomará cuando se tenga que tomar. Hay otras prioridades».

El sexto máximo goleador en la historia del club con 171 dianas tampoco se alerta ante la escasez anotadora de los rojiblancos. Confía en sus compañeros y está convencido de que son capaces de ser efectivos en los metros de la verdad. Receta paciencia con gente como Williams y pide que se valore su trayectoria. «Marcar hoy en día no es fácil para nadie. El equipo tiene capacidad de sobra para hacer muchos goles y nuestros jugadores de ataque lo han demostrado. En algunos partidos nos ha costado, pero también cuando yo estaba en el campo». Entonces se le ha cuestionado por su sustituto y también por Kodro, quien le transmite buenas sensaciones. «Son futbolistas que aportan y que van aportar muchísimo. Iñaki subió del filial y se consolidó de inmediato, y eso es muy difícil. Siempre le digo que en el fútbol de hoy en día hay muy poca paciencia.. Queremos todo rápido y ya y hace falta pausa y temple. Iñaki es espectacular», ha rematado Aduriz.

El entrenamiento

El equipo ha saltado al campo pasadas las once de la mañana y los jugadores se han puesto enseguida a calentar. Entre ellos estaba el '20', que se ha emparejado con Oihan Sancet, otro de los lesionados que se encuentra en la recta final de su proceso de recuperación de un grave problema de rodilla –se rompió el cruzado y el menisco interno–. Ha empezado a tocar el balón, lo golpeaba con normalidad, y luego se ha integrado en los habituales rondos y en los posteriores ejercicios diseñados por Gaizka Garitano. Ha seguido con el grupo y se ha puesto el peto blanco para participar en más tareas junto a sus compañeros. Lo ha hecho primero como comodín porque no puede correr ningún riesgo. En cualquier caso, el regreso del donostiarra está cada vez más cerca, aunque todavía habrá que tener un poco de paciencia.

Ander Capa corre

Mientras el equipo se entrenaba en el campo número uno, sin Nolaskoain y Guruzeta, quienes jugaron ayer con el Bilbao Athletic ante el Mirandés, Ander Capa lo hacía en el tres bajo la estricta supervisión del preparador físico Xabi Clemente. El lateral sufrió una lesión muscular hace aproximadamente diez días y se perdió el choque frente al Espanyol. Se le ha visto correr a un buen ritmo, con fuerza y en progresión, aunque será difícil que llegue ante el Atlético. De hecho, ha estado tres cuartos de hora sobre el 'verde' y luego se ha metido en el interior de las instalaciones de Lezama. Una vez completado el duelo frente a los 'colchoneros' habrá parón por los compromisos de las selecciones, una pausa que le vendrá de maravilla al portugalujo para recuperarse del todo y reaparecer, si así lo estima Garitano, ante el Girona.