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Miembros de la Peña Tokiotarrak en una fiesta celebrada en el parque Yoyogi de Tokio.
Akira, un zurigorri en el país del sol naciente

Akira, un zurigorri en el país del sol naciente

Tokio (Japón) ·

Pertenece a una de las peñas más exóticas, la Tokiotarrak japonesa: «Viví unos años al lado de San Mamés por trabajo y me enamoré del Athletic»

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Viernes, 5 de abril 2024, 18:10

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El japonés Akira Kogure se hizo seguidor del Athletic casi por casualidad. Cuando su empresa lo destinó a Gallarta en 2001 para trabajar en una empresa química, su piso estaba tan cerca del viejo San Mamés que le despertó curiosidad. El ambiente de camino al estadio le pareció «tan bonito» que finalmente terminó uniéndose a esa marea rojiblanca que cada dos fines de semana se reunía en La Catedral.

Durante los tres años que residió en la capital vizcaína, este athleticzale nacido en Saitama-ken, en el norte de Tokio, vio jugar a los leones en casa en más de una veintena de ocasiones. Y, por supuesto, se enamoró del Athletic, una pasión por los colores rojiblancos que todavía mantiene pese a los más de 10.000 kilómetros que separan su casa en la capital nipona de su querido Bilbao.

Akira, de 58 años, es el secretario de la Peña Tokiotarrak, una de las que más llama la atención de los seguidores rojiblancos. De hecho, cuando LaLiga realizó un reportaje sobre las agrupaciones de hinchas más exóticas del mundo, estos japoneses zurrigoris protagonizaron grandes momentos.

La peña Tokiotarrak fue fundada en el año 2014 por Masami Murakami, un japonés que se quedó prendado del equipo vizcaíno tras visitar San Mamés en un viaje a Bilbao por motivos laborales. Fue de regreso a Japón cuando decidió fundar la agrupación para poder seguir animando a los leones desde la distancia, pero con la misma intensidad. Desde entonces, ha venido a Bilbao todas las veces que ha podido –ahora mismo se encuentra de visita en la capital vizcaína, donde estará «hasta después de la gabarra»– y no ha parado de sumar adeptos para su causa, Akira entre ellos. «Tenemos hasta un pequeño 'txoko' en Tokio para poder reunirnos», bromean.

Aún así, los aficionados nipones no lo tendrán fácil para seguir la final contra el Mallorca. Entre la diferencia horaria –allí se jugará a las 5 de la madrugada– y que la mayoría de las televisiones por cable no incluyen los partidos de la Copa, Akira Kogure y sus amigos tendrán que conformarse con escuchar el encuentro a través de una radio web. «No creo que podamos ver el partido en directo», lamenta este seguidor nipón, que ha convertido a todos los miembros de su familia en athleticzales.

Al inicio de la competición, no estaba muy convencido de que el Athletic fuese a llegar a la final. Lo veía «muy difícil», pero cambió de opinión después del partido contra el Barça. «Ahí ya empecé a pensar que podíamos llegar», confiesa el secretario de la Peña Tokiotarrak. Akira ya ha pensado cómo celebrará la victoria si el Athletic finalmente levanta la Copa. «Me pondré la camiseta y me irá a un bar español a tomarme un vino».

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