Bueno para la autoestima

Los jugadores celebran el gol / FERNANDO GÓMEZ

El Athletic demuestra una gran personalidad y consigue empatar ante el Real Madrid en un clásico igualado y lleno de alternativas

JON AGIRIANO

Había muchas dudas en San Mamés sobre la respuesta que iba a ofrecer el Athletic, después de tres semanas de parón, ante el Real Madrid de Lopetegui. El examen era durísimo y el equipo de Berizzo lo aprobó con nota, más allá del empate, justo a tenor de lo visto durante noventa minutos llenos de alternativas. Los rojiblancos demostraron mucha personalidad y supieron competir a un nivel que permite ser optimistas. Es cierto que estos clásicos suelen ser pulsos muy exigentes, lo que no garantiza, sin embargo, que ante rivales menores el Athletic se comporte luego de igual manera.

Ahora bien, eso ya se verá. Hoy hay que quedarse con las buenas vibraciones del equipo y con su comunión con la grada. Y también con la actuación de Unai Simón, que ayer se graduó. Berizzo, que dejó en el banquillo a Aduriz, dio la titularidad a Beñat y colocó a Muniain por la izquierda para que Raúl García ejerciera de media-punta, tiene motivos para sentirse satisfecho de su tropa y de su guion del partido.

El clásico comenzó con una ocasión clara de Modric, pasado el minuto de juego, que a los aficionados del Athletic más aprensivos les hizo temer lo peor porque la jugada había sido puro encaje de bolillos. Sin embargo, fue una falsa alarma. El juego se estabilizó pronto en una especie de respetuoso combate nulo. Mutua presión arriba para provocar el saque en largo del portero, mucho toque (Berizzo dio la sorpresa metiendo a Beñat y lo hizo con ese objetivo), pocos riesgos en zonas calientes, un ritmo machacón que poco tenía que ver con el que suele verse en estos duelos...

Ni siquiera el ambiente era tan encendido como otras veces. Faltaba Cristiano Ronaldo y hay que reconocer que su ausencia provocaba un vacío sentimental en las gradas. Es curioso. Al enemigo no se le quiere, pero a veces se le echa de menos. ¡Contra Cristiano nos sulfurábamos mejor!, podría decir un hincha rojiblanco, viendo el ambiente de las tribunas, tan correcto, tan poco arrebatado en esos momentos. Los gritos y las pinturas de guerra llegarían más tarde.

Ninguno de los dos equipos quería problemas y lo cierto es que ninguno tampoco encontraba soluciones para desequilibrar. Al Real Madrid le faltaba la BBC de la que sólo Benzema daba noticias. Bale, por ejemplo, estuvo de excedencia los primeros veinte minutos. Al grupo de Lopetegui, decepcionante, le faltaba fluidez en su centro del campo, agobiado ante la presión del rival, y en defensa sufría por la banda de Marcelo, que el Athletic tuvo en la diana desde el principio.

1 Athletic

Unai Simón, De Marcos, Yeray, Iñigo Martínez, Yuri; Dani García, Beñat (Mikel Rico, m.81), Muniain (Capa, m.53); Susaeta, Raúl García y Williams (San José, m.76).

1 Real Madrid

Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kroos, Modric (Isco, m.61), Dani Ceballos (Casemiro, m.46); Marco Asensio, Bale (Lucas Vázquez, m.75) y Benzema.

GOLES
1-0, m.31: Muniain. 1-1. m.63: Isco.
ÁRBITRO
González González (Comité Castilla y León). Mostró tarjeta amarilla a Yeray (m.44), Dani García (m.59), Capa (m.67), Yuri (m.72), Beñat (m.78) y Unai Simón (m.91), del Athletic, y a Carvajal (m.84) y Lucas Vázquez (m.87), del Real Madrid.
Incidencias
partido de la cuarta jornada de LaLiga Santander. 46.413 espectadores en San Mamés, según datos oficiales.

A Berizzo se le vio incluso extendiendo el brazo desde el área técnica y señalando esa dirección, como Colón señala América en su estatua de Barcelona. Era lógico. Susaeta está con chispa y su hiperactividad hacía daño a un artista como Marcelo, a quien no se le pueden encargar cierto tipo de menesteres prosaicos del fútbol.

Por ese flanco, de hecho, llegó el gol del equipo de Berizzo, pasada la media hora. Hasta entonces, las ocasiones habían sido flojas y escasas, y se habían alternado en ambas porterías. Los rojiblancos habían llevado el pulso del choque a una igualdad meritoria, pero necesitaban adelantarse en el marcador para que todo su esfuerzo tuviera sentido y no quedara apagado con un gol del Madrid, que tantas veces los hace de cualquier manera, casi de la nada, en repentinos chispazos de talento individual que no tienen que ver con la corriente del juego. El 1-0 lo firmó Muniain empujando casi sobre la raya. El mérito de la jugada, sin embargo, hay que apuntarlo a Susaeta y De Marcos, que entró hasta la cocina del área madridista y supo picar por encima de Courtois.

Excelentes intervenciones

El Athletic conservó su ventaja hasta el descanso, a lo que contribuyó decisivamente Unai Simón con dos excelentes intervenciones a disparos de Asensio y Modric. En la reanudación todo cambió. El partido fue tomando temperatura hasta hervir como hace tantas veces en estos clásicos. No era lógica tanta contención. Lo normal era la gran batalla y llegó. Lopetegui cambió de planes. Sacó a Casemiro en lugar de Ceballos, que había sido su apuesta del día, y pasada la hora de juego metió a Isco en lugar de un Modric cansado.

Los cambios del Madrid no fueron buenas noticias para el Athletic, que perdió a Muniain por lesión y vio cómo su rival le encimaba en busca del empate. Lo tuvo Sergio Ramos en el rechace de una falta que Unai Simón no supo blocar, pero el portero alavés enmendó su error desviando el remate a bocajarro del camero. Lo que no pudo atajar, poco después, fue un cabezazo de Isco, llegando al área pequeña, tras un pase perfecto de Bale con la derecha.

Era el minuto 64 y todo estaba en el aire. El Madrid tuvo más dominio y hubo momentos en los que hubo que encomendarse a Unai Simón, pero el Athletic supo sostenerse sin recular, con un despliegue físico espectacular. Es cierto que los cambios de Berizzo fueron defensivos. Lo es dar entrada a Capa por Muniain, a San José por Williams y a Mikel Rico por Beñat.

El empate de Isco (1-1)

Ahora bien, ninguno de esos jugadores salió con la consigna de meterse en la madriguera y despejar. Los tres se fajaron con valentía, como lo hizo todo el Athletic ante un Real Madrid que lo dio todo pero esta vez perdonó más de lo que suele hacer habitualmente. No sería de extrañar que, en las próximas horas, se hable en la capital de la ausencia de Cristiano Ronaldo. De sus goles que ya no están, quiero decir.

 

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