El regalo de Ancelotti a un aficionado en San Mamés que genera envidia en la grada: «Dame a mí también»

Un espectador aprovechó que el técnico del Real Madrid pasaba junto a él en la zona del banquillo para pedirle un chicle

A.M.

Si hay un gesto que caracteriza a Carlo Ancelotti es el de masticar un chicle. Da igual el resultado del marcador o el minuto del partido, el técnico del Real Madrid vive de pie y nervioso los encuentros, y sus chicles son su mayor remedio. Son tan famosos que hasta los comentaristas ironizan sobre cuántos toma el entrenador en los días donde el Madrid tiene un mal partido.

Ayer, en San Mamés, uno de los aficionados ubicado cerca del banquillo madridista le pidió un chicle. Y el técnico accedió a la petición. Extendió su mano y le dio dos. Tal fue el asombro de la grada que muchos también querían su chicle. «Dame a mí también», dijo otro seguidor.

Vinicius también se acercó a la grada. El jugador del Real Madrid se quitó la chaqueta y entregó su camiseta a una aficionada.