Asaltar el Bernabéu

Asaltar el Bernabéu
JUAN CARLOS LATXAGA

Centrémonos en lo importante. Ya sabemos que con la primavera vuelven, como las golondrinas de Bécquer, el runrún y las noticias de las bajas y de las altas. Como si el aficionado cuyo equipo no se está jugando nada, ya estuviera un poco harto de fútbol a estas alturas y prefiriera soñar con un futuro más venturoso que su anodino presente.

Pero, afortunadamente, ese no es el caso del seguidor del Athletic, que en sus pesadillas durante el crudo invierno se veía a sí mismo sin uñas y tomando tranquilizantes a puñados en una primavera que se anunciaba tenebrosa y que, sin embargo, ha llegado radiante al universo rojiblanco.

Al Athletic no se le ha acabado la temporada todavía, ni mucho menos, por eso conviene que nadie desvíe la atención de lo importante, que sigue estando sobre el césped. Queda un sprint final de seis partidos que los rojiblancos inician con un punto de ventaja sobre el Alavés y tres con el Betis para alcanzar esa séptima posición que, probablemente, abrirá las puertas de las eliminatorias previas de la Europa League. Es verdad que el sexto puesto, el último que da acceso directo, queda a tres puntos, pero no parece que el Valencia de hoy en día esté al alcance del Athletic, aunque los de Marcelino se pudieran distraer con las semifinales de la Europa League y la final de Copa.

Lo más importante ahora mismo es el partido del domingo ante el Real Madrid, que se presenta como una oportunidad inmejorable para asaltar el Bernabéu, un escenario que se le resiste al Athletic desde hace la friolera de catorce años, aunque la temporada pasada arrancó un empate sin goles. Aquel 19 de febrero de 2005, sábado para más señas, marcaron Iraola y Del Horno, y a Iñaki Williams le faltaban cuatro meses para apagar las velas de su undécimo cumpleaños. No estaría mal que los más jóvenes seguidores rojiblancos también pudieran disfrutar por fin de la agradable sensación de ganarle al Madrid en su campo, en lugar de tener que seguir consolándose con el placebo de los relatos de sus mayores.

Pocas veces tendrá el Athletic una mejor ocasión de ganar en el coliseo blanco. El Real Madrid sí que está metido en los minutos de la basura, deseando despertar de la pesadilla cuanto antes. Los rojiblancos se encontrarán con un rival desmotivado y una grada más proclive a censurar que a apoyar. No será el Bernabéu de las grandes tardes, por mucho que los blancos siempre se motiven más ante el nombre del Athletic; al fin y al cabo, la historia pesa.

Estaría bien que en los días que faltan, en Bilbao se hablara más del partido que de la futura composición de la plantilla. A fin de cuentas, los responsables de armar el grupo del año que viene tendrán que saber antes a qué retos tendrán que responder. Estar o no estar en Europa, sobre todo si el precio son tres previas en verano, es un condicionante de peso para las decisiones que se tomen al respecto.

Asaltar el Bernabéu, volver con los tres puntos, significaría dar un paso casi decisivo en la lucha por Europa. Decía Garitano que para alcanzar esa meta el equipo tiene que hacer algo más lejos de San Mamés. El argumento no admite discusión por su obviedad: solo quedan seis puntos en disputa en la catedral, ante el Alavés y ante el Celta, insuficientes a todas luces para conseguir un premio. Al Athletic le esperan el doble de puntos, doce, en las cuatro visitas que le quedan hasta el final: Real Madrid, Leganés, Valladolid y Sevilla. Es en esos campos donde se juega su porvenir. Ya habrá tiempo de hablar de nombres propios, de salidas y de llegadas. Para el Athletic el futuro es ahora.