Un autocomplaciente Urrutia pronuncia un discurso que suena a despedida

La Junta del Athletic, en un momento de la asamblea./Luis Ángel Gómez
La Junta del Athletic, en un momento de la asamblea. / Luis Ángel Gómez

Dice que se presentó a la presidencia del Athletic para corregir la «incoherencia» y la «dispersión» del club y dar sentido a la institución»

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Aunque eran muchos lo que esperaban que Josu Urrutia aclarara el panorama electoral, cuándo son las elecciones y si se presenta a ellas, el presidente del Athletic dejó en el aire las dos cuestiones en la asamblea de compromisarios. De la fecha no dijo nada, lo que aumenta la creencia de que se van a los primeros meses de 2019.

Sobre su futuro como posible candidato, hay que atender al tono de su discurso. No lo aclaró, pero sus palabras sonaron a despedida. «No hay que mirar tanto en el futuro a los que estén en la directiva», pidió en una de sus réplicas a los compromisarios.

Urrutia hizo un balance de su gestión autocomplaciente, triunfalista y sin autocrítica a sus siete años de gestión y concluyó con un emocionado recuerdo a tres personas muy cercanas a él y que han fallecido en este periodo, su padre, su hermano Julen y Andrés Arana, que fue su jefe y el hombre que diseñó la campaña que le llevó a la presidencia en 2011.

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Los que creen que no se va a presentar no tienen una frase a la que agarrarse, pero la atmósfera que generaron sus palabras en el palacio Euskalduna dejó la impresión de que se hará a un lado. Urrutia dedicó más tiempo a poner en valor su gestión que a hablar de un futuro que, según él, «nos va a poner las cosas mucho más difíciles».

Con la hinchada aún conmocionada por el desastroso rendimiento del Athletic en Eibar y con su equipo a un paso del abismo de los puestos de descenso, el presidente pasó por alto la triste situación deportiva. Su única referencia al asunto llegó con el beldurrik ez (miedo no), un lema que empleó en otro mal periodo y al que se agarra desde entonces.

La pasada campaña el presidente miró a la «maravillosa filosofía» para no hablar de la crisis. Esta vez se agarró al balance de su gestión. En el área deportiva resaltó las seis clasificaciones europeas, las dos finales de Copa, la de Liga Europa y los dos títulos, una Supercopa masculina y una Liga femenina. «Hemos aprobado con nota en el apartado deportivo. El rendimiento ha sido sostenido y notable».

El dirigente cree que su gestión económica debe recibir el reconocimiento de los socios. Frente a quienes atribuyen sus beneficios al pago de cláusulas de rescisión no deseadas, el presidente defendió que el «balance económico habría sido igualmente positivo de no haber existido esos ingresos extraordinarios». «Hemos sacado también buena nota en la gestión económica. Estamos en la situación económica más próspera en la historia moderna».

«El club va bien encaminado»

Fue revelador que Urrutia se empeñara no sólo en hacer un balance de su gestión. Hizo también un repaso de los motivos que le llevaron a presentarse en las elecciones de 2011. Con su visión esencialista del club, lanzó un ataque a sus antecesores al recordar aquellos momentos. «Tenía la sensación de que en el club se vivía cierta incoherencia, cierta dispersión, más allá de que, puntualmente, se consiguieran resultados. Y como veía esa cierta incoherencia, mi objetivo principal era dar sentido a la institución, dar coherencia al club. Conseguir que cualquiera que se fijara en el Athletic apreciara una orientación clara, que cualquiera pudiera ver que el club va bien encaminado, que lo que se hace tiene un sentido, una razón de ser».

Urrutia acostumbra a que sus discursos ante los compromisarios resalten la gestión de su junta. Anoche fue más autocomplaciente que nunca. Y se extendió en uno de sus asuntos en los que más cómodo se siente, destacar su nivel de compromiso con la entidad. «Los dirigentes nos valemos de dos herramientas fundamentales para convencer, para liderar y dar sentido. La palabra y el ejemplo. Y tienen que ir de la mano. Necesitas un discurso, un relato bien estructurado, y necesitas el ejemplo. Que entre lo que digas y lo que hagas haya la menor brecha posible porque no somos lo que decimos, sino lo que hacemos». Y, eso añadió, es lo que ha aportado él a la entidad.

Urrutia puso en valor su gestión en la fuga de jugadores, en los fichajes de futbolistas y entrenadores y hasta en algo que queda tan atrás como el proceso de cambio de estadio.

El presidente no admitió ningún error. Tres cuestiones sensibles para los aficionados y que le cuestan censuras fueron minusvaloradas por él al tratarlas de jugar «a pequeña al mus». Se refirió de esta forma a «los horarios de los partidos, los entrenamientos a puerta cerrada y los precios de las camisetas». «El futuro del Athletic no lo va a decidir lo secundario sino lo fundamental».

En su despedida elevó la sensación de que se trata de su último discurso a los compromisarios. «Nos hemos sentido muy acompañados por los socios», dijo a modo de balance antes de tener el emotivo recuerdo hacia los seres cercanos que han fallecido durante su presidencia.

Por octavo año consecutivo, logró el respaldo de la asamblea a su proyecto económico. Sacó adelante el balance con el 79% de las adhesiones, el mismo porcentaje que la pasada campaña y un dato inquietante, votaron 113 compromisarios menos que el pasado año. El presupuesto del club para este próximo ejercicio es de 128.923.700 euros.

El presidente dice que el club va por un lado y la sociedad por otro

Josu Urrutia repasó en su discurso inicial varios apartados relativos a la gestión del club -deportivo, económico, histórico, social, comunicativo...- y luego entró en el análisis del futuro y dibujó el escenario en el que, a su juicio, se mueve la institución que encabeza desde 2011. El presidente del Athletic comentó que la gente suele preguntarle por dónde irán los tiros en los años venideros y cómo cree que afectarán a la entidad rojiblanca. El deustoarra aseguró que el «Athletic va por un lado, en una dirección, y la sociedad va por otro». De esta manera, distinguió la realidad del club del contexto social con el que, según dijo, tiene poco o nada en común.

Urrutia no solo se limitó a constatar las diferencias que, en su opinión, separan al Athletic de la sociedad en la que está arraigado desde hace más de un siglo, sino que insistió en que se dirigen hacia destinos totalmente opuestos. «Vamos a contracorriente del fútbol y de la sociedad. No vivimos en una época de cambios, sino en un cambio de época y debemos preservar la identidad del Athletic en esta nueva sociedad». Fue incluso más lejos y afirmó que «somos parte de una sociedad que avanza en una dirección contraria a la identidad del Athletic».

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