Liga 2019-20

Un trabajo muy profesional

Los rojiblancos celebran el tanto de Raúl García./Luis Ángel Gómez
Los rojiblancos celebran el tanto de Raúl García. / Luis Ángel Gómez

El Athletic mantiene su extrema fiabilidad como local y se impone sin ningún problema a un flojo Alavés

JON AGIRIANO

El Athletic prosigue con su navegación viento en popa a toda vela por la Liga, apoyado en una fiabilidad en San Mamés como hace tiempo que no se recuerda. Este domingo su víctima fue un Alavés pobre y timorato, en su peor versión con diferencia de las últimas temporadas. Vino a La Catedral sin otro plan que resistir y los rojiblancos no le dieron opciones. Un gol de penalti de Raúl García en la primera parte y otro de Muniain en la segunda, rebañando sobre la raya con un gran salto un rechace del portero tras un derechazo de Ibai Gómez, liquidaron un derbi en el que la superioridad del Athletic fue total salvo en los diez últimos minutos, es decir, cuando todo estaba ya decidido y el Alavés buscaba el gol de la honrilla mientras las gradas de San Mamés disfrutaban con un dato que podía ser todo lo fugaz que se quisiera, pero ahí estaba, brillante y redondo, como un sol. En ese momento, sencillamente, el Athletic era líder de Primera.

Y lo era con los mismos argumentos que le vienen acompañando toda la temporada. O mejor dicho, todo el periodo de Gaizka Garitano, que ha hecho de San Mamés uno de esos campos que los rivales visitan por imperativo legal. Si hay que ir, se va, dicen los jugadores rivales, emulando al humorista, pero sin ninguna gana. Es natural. La intensidad que imprime el Athletic a su juego ya es de por sí problemática y disuasoria para sus enemigos, pero en La Catedral todavía lo es más su determinación, la confianza que va adquiriendo en su juego, en su manera de competir. Este domingo hizo una faena de lo más profesional, limpia y tranquila, ante un equipo engorroso que mucho deberá de cambiar si no quiere que los años felices que ha vivido en las últimas campañas se transformen en una pesadilla.

2 Athletic

Unai Simón; Capa, Yeray, Iñigo Martínez, Yuri; Dani García, Unai López (Beñat, m.62); Muniain (Lekue, m.79), Raúl García, Ibai; y Williams (Aduriz, m.84).

0 Alavés

Pacheco; Ximo Navarro, Laguardia, Ely (Martín, m.62), Duarte; Pina (Pere Pons, m.79), Manu García (Lucas Pérez, m.56), Wakaso; Aleix Vidal, Joselu y Luis Rioja.

Goles
: 1-0, m.38: Raúl García, de penalti. 2-0, m.62: Muniain.
Árbitro
: Gil Manzano (Comité Extremeño). Mostró tarjeta amarilla a los visitantes Ely (m.7), Aleix Vidal (m.15), Duarte (m.37) y Laguardia (m.70).
Árbitro VAR
: Prieto Iglesias (Comité Navarro).
Incidencias
: partido correspondiente a la quinta jornada de LaLiga Santander, disputado en San Mamés ante 45.153 espectadores, según datos oficiales. Antes del partido, el Athletic tributó un homenaje al exjugador de ambos equipos Gaizka Toquero, recientemente retirado. EFE

Había más de 45.000 personas en el estadio y en un grandísimo porcentaje estaban perfectamente preparadas para el partido que les esperaba. S0lo algunos despistados o turistas de países lejanos podían estar desprevenidos o imaginar algo distinto a lo que iba a verse sobre el césped al menos hasta que uno de los dos equipos se adelantara en el marcador. Que no era otra cosa que un Athletic planote, pero muy paciente y pertinaz, dándole a la carraca una y otra vez a ver si encontraba el modo de superar el muro del Alavés. La paciencia de miniaturista de los rojiblancos para buscar su momento era la misma que la de los aficionados, que asistían a los movimientos de sus jugadores con un interés eminentemente práctico, como quien observa al fontanero de confianza que le está arreglando los grifos.

El espectáculo no era para grabarlo en vídeo y enseñarlo a las visitas, precisamente, pero desde la perspectiva del Athletic invitaba al optimismo. Y es que, tal y como se desarrollaba el derbi, era inevitable que en las gradas se extendiera una certeza esperanzadora: la de que, de continuar las hostilidades por ese camino, el único equipo que podía ganar era el de Gaizka Garitano. Y ello por una razón tan sencilla como inexorable: era el único que se acercaba al área rival. Poco y bastante mal, es cierto, pero al menos los pupilos del técnico deriotarra llegaron a ver de cerca a Pacheco cuatro o cinco veces. El Alavés, en cambio, ni apareció por el área contraria hasta que se vio perdiendo y ya no le quedó otro remedio que arriesgar un poco. Salvo Joselu y Aleix Vidal, que quizá podían distinguirle en la distancia, el resto de los jugadores babazorros, sabían que Unai Simón estaba de portero porque le habían saludado antes del partido.

El VAR ve penalti

El Athletic vio recompensada su paciencia en el minuto 38, cuando Raúl García transformó un penalti que Gil Manzano pitó tras consulta al VAR. Hubo que esperar cuatro minutos desde el derribo a Williams por parte de Duarte hasta que el árbitro extremeño señalara los once metros. Lo curioso es que millones de telespectadores sabían que había sido un penalti clarísimo mucho antes que el colegiado. Una paradoja de estos nuevos tiempos. El caso es que, tras el 1-0, el Alavés espabiló un poquito. Digamos que se quitó la mortaja de penitente triste que va por los campos a sufrir y se puso a pelear. Qué menos que salir de la madriguera y mostrar una cierta dignidad en la batalla. Al menos eso. Porque en lo que a fútbol se refiere, el equipo de Asier Garitano está bajo mínimos.

El Athletic remató la faena en la segunda parte. Asier Garitano intentó dar un poco de vidilla a los suyos con las entradas de Martín y Lucas en lugar de Ely y Manu, pero no consiguió nada. Al revés, dejó espacios para que sus rivales les hicieran daño por las bandas. En un arreón magnífico de los rojiblancos, el partido quedó visto para sentencia. Fueron seis minutos vibrantes. Muniain falló un ocasión clarísima en el minuto 65 y Williams estrelló un balón en el poste segundos después. En el minuto 71, un gran disparo de Ibai Gómez, titular por vez primera en lo que va de campeonato, no pudo atajarlo Pacheco. El balón se elevó y, en su caída, sobre la raya, el capitán rojiblanco se resarció de la oportunidad errada lanzándose con un salto acrobático, en plan kung-fu. 2-0. El trabajo del Athletic ya estaba hecho, simple, pulcro y definitivo. En el duelo de Garitanos no hubo color.